31 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

100 meditaciones desde la cárcel

7 minutos de lectura

Richard Wumbrand

Jeremías Ramírez

La Biblia es uno de los libros que más se ha impreso en el mundo. Una publicación en internet estima que, en sus diferentes ediciones e idiomas, se han impreso entre 2.500 y 6.000 millones de veces[1]. Otra publicación afirma que de la Biblia se han impreso 3.900 millones[2].

            El hecho de haya sido impreso tantísimas veces no indica su índice de lectura. Hay personas que la guardan como un objeto sagrado; otros, leen fragmentos; otros, la leen de corrido, aunque comprendan poco, y un reducido número la estudian minuciosamente y se aprenden de memoria diversos pasajes, y un reducido número la estudian a fondo, incluso en sus idiomas originales. Estos tres últimos grupos generalmente son parte de los diversos grupos religiosos cristianos y especialistas bíblicos.

Fuera del ámbito religioso, es un libro que se observa con sospecha a pesar de sus grandes apotegmas sean del conocimiento popular, los cuales se citan como dichos populares: “Dar al César lo que es del César” o “Es más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”, y sus grandes historias sean de conocimiento popular como Jonás y la Ballena, Noé y el diluvio, Sansón contra los filisteos, Moisés cruzando el Mar Rojo” o la parábola del hijo pródigo.

En el ámbito intelectual es un libro que se observa con recelo incluso con repudio, y se le adjudica ser la inspiración de injusticias y matanzas, aunque las más grandes enseñanzas del amor y la bondad justamente están en sus páginas y han inspirado a grandes benefactores a crear grandes instituciones de beneficios social, como orfanatos, hospitales e incluso, universidades.

            Lo que es un hecho es que la Biblia es uno de los libros peor leído y mal entendido, ya sea por prejuicios, por lecturas superficiales o por barreras culturales e idiomáticas. Hay que considerar que contiene libros, como El Eclesiastés, que tiene más de 5 mil años de antigüedad, y que fueron escritos en condiciones culturales tan ajenas a nosotros.

Y fue escrita en varios idiomas: hebreo, arameo, griego koiné (popular antiguo), principalmente. Y que el hebreo es ya una lengua muerta la cual no utiliza vocales, y muchos de los términos tienen un campo semántico muy peculiar que cuando se logra desentrañar nos encontramos con una visión nueva, inusitada y sorprendente del contenido bíblico.

            Recién acabo de releer el libro 100 meditaciones desde la cárcel, de Richard Wurmbrand, un evangelista rumano, hombre docto, de origen judío, que nació el 24 de marzo de 1909, en Bucarest, Rumania. Cuando los comunistas tomaron su tierra natal en 1945, Wurmbrand se hizo un líder de la iglesia en la clandestinidad.

Como judío, conocía a fondo la Torá y el idioma hebreo, de modo que su comprensión bíblica era mucho más profunda. Pero además poseía una enorme cultura. Él y su esposa eran intelectuales de alto nivel.

En febrero de 1948, Richard, aunque se encontraba bajo la protección diplomática de Suecia, fue raptado de la vía pública por violar la prohibición de enseñar la Biblia y fue recluido en prisión. Durante los preparativos para el juicio estuvo casi 3 años bajo un nombre falso en una celda solitaria y sometido a torturas. Pasado este tiempo, fue condenado, y pasó 11 años más en prisión. En total estuvo 14 años.

            Durante ese periodo pasó momentos de terrible sufrimiento, sin acceso a visitas personales, sin posibilidad de recibir cualquier material impreso, especialmente la Biblia. Sin embargo, como le sucedió a Víctor Frankl (otro judío) en los campos de concentración, le robaron la libertad física, pero no su libertad mental y mucho menos la espiritual.

            Relata en su biografía que estuvo mucho tiempo recluido en soledad y en largos periodos en absoluta oscuridad. En esas circunstancias los seres humanos enloquecen. Pero Richard, como gran conocedor de las escrituras, iluminó esas horas de oscuridad meditando y repasando mentalmente muchos pasajes de la Biblia que se sabía de memoria, y estuvo analizando y desentrañando sus secretos. Y fue desarrollando diversos temas que cuando estuvo en libertad transcribió al papel.

Así nació el libro 100 meditaciones desde la cárcel que contiene textos breves en los que desarrolla de manera aguda, profunda y concisa, mostrando planos de comprensión inusitados y sorprendentes. Y en algunos de ellos desentraña el significado de muchas palabras de la Biblia que han tenido una traducción o interpretación limitada, pero gracias a sus conocimientos del idioma hebreo logra abrir huecos de luz sorprendentes.

            Por ejemplo, en la Meditación 42 nos dice: “Hay dos expresiones hebreas para ‘yo’: Ani y Anhoi. Aní acentúa el pronombre, y es usada cuando uno se jacta de que: ‘Yo lo hice’. Cuando se concentra la atención en la acción más que en la persona que la llevó a cabo; se usa la expresión Anohi, en el sentido de que: ‘yo lo hice’. Los Diez Mandamiento empiezan con las palabras Anhoi Adonai Eloheiha (Exodo 20:2), lo que demuestra que se ha de leer la frase ‘Yo soy Jehová tu Dios’. El énfasis no se hace en ‘yo’ sino en que el Señor es nuestro Dios, un Dios que ha liberado a la gente de la esclavitud y que desea liberarnos, también; un Señor con quien podemos contar”.

Considerando lo anterior es obvio que muchas sutilezas del hebreo no logran remontarse al español o al inglés. Es decir, que hay planos de lectura que en nuestro idioma no podemos percibir.

Cada meditación es un golpe sorpresivo para el lector, sobre todo para el que conoce bien la Biblia y que jamás sospechó que pudiera tener estas enseñanzas recónditas.

Pero Wurmbrand sorprende además porque no sólo desentraña la etimología del idioma hebreo para descubrir tesoros de la escritura bíblica, sino que su erudición abarca conocimientos diversos, tanto literarios como científicos. Con mucha naturalidad cita a muchos escritores, como a Shakesperare, para ilustrar sus argumentos.

Por ejemplo, en la introducción que él hace a su libro nos dice: “Charles Dickens dijo una vez que su padre le había dado este consejo: ‘Lee cada día una página de la Biblia para conocer a Dios y una página de Shakespeare para conocer a los hombres’». Con este ejemplo podemos entender que era un hombre con conocimientos universales.

En este libro, además, se atreve a abordar temas realmente espinosos que no cualquier cristiano se atreve ni siquiera a pensar y que con frecuencia son usados por los ateos para fustigar a los creyentes: Meditación 2 ¿Por qué tanto sufrimiento?, Meditación 20: Exageraciones en la Biblia, Meditación 29: Acerca de la eternidad, Meditación 37: ¿En dónde está Dios y qué es Dios?, Meditación 56: ¿Por qué se muestra Dios duro contra algunos?, Meditación 66: ¿Por qué están sin respuesta tantas preguntas bíblicas?, Meditación 95: La santidad del sexo, entre otros.

Y en cada uno de estas meditaciones cuya extensión oscila entre las 3 y 4 páginas da respuestas que pueden ser controversiales pero que nos hace pensar con mayor profundidad sobre los temas abordados y da respuesta a preguntas que por años nos dan vueltas sin lograr encontrarle sentido.

Bien harían los detractores de la Biblia detenerse a profundizar en el texto bíblico antes de expresar sus ligeras y sesgadas opiniones, porque es apabullante la cantidad de comentarios errados y mal entendidos sobre el Biblia en el internet, en libros de investigación, en libros teológicos, en libros de divulgación del conocimiento como en Historia de las ideas de Peter Watson, que revuelve todo y saca conclusiones forzadas.

Este libro de Wurmbrand se asemeja a Reflexiones sobre los Salmos de C.S. Lewis, que también se atreve a tocar temas controversiales y ambos tienen la virtud de dar una respuesta coherente y profunda.

Cuando leía estos libros pensé que el ser humano, en este tiempo y durante siglos, se ha sentido perdido y busca respuestas a tantas las incógnitas de la vida sin encontrarlas, de modo que acorralado acepta una variedad supuestas enseñanzas torcidas y sin sentido, sin sospechar que en la Biblia están las respuestas al enigma de la vida.

            Richard Wumbrand fue liberado en 1964, y en ese mismo año, mediante un cuantioso pago donados por los cristianos de Noruega, Richard, su esposa y su hijo, pudieron salir de la Rumania. Una vez libre, dedicó su vida a divulgar los tesoros que encontró en esa infernal reclusión. Murió en el 2001 en Estados Unidos.

Su historia ha sido publicada en los libros Torturado por Cristo, La Esposa del Pastor y En el Subterráneo de Dios, que describen a detalle su vida bajo la persecución comunista.

No es fácil conseguir 100 meditaciones desde la cárcel en papel, pero en Scribd está disponible en formato digital.

En el 2018 se hizo una película sobre su vida titulada Torturado por Cristo, en inglés que está disponible en Amazon en DVD y on line en Amazon Prime de Estados Unidos.


[1] https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-07-25/estos-son-los-11-libros-mas-leidos-de-la-historia_930664/#:~:text=En%20sus%20diferentes%20ediciones%20e,por%20primera%20vez%20en%201611

[2] https://www.comunidadbaratz.com/blog/los-10-libros-mas-leidos-y-vendidos-en-el-mundo/

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