7 mayo, 2021

¿A quién representan?

Arturo Miranda Montero

Es francamente irónico que siendo los peor evaluados, los diputados sean tan importantes.

De entre los integrantes de la clase política, esa que ejerce poder decisorio en el país, los representantes populares, los diputados, se supone que actúan y hablan en nombre de nosotros sus representados y sus acciones se supone representan el sentir de sus electores. Así nos queda sólo ir a votar por la marca partidaria sin saber bien a bien quién demonios finge ser mi representante. En realidad, los diputados sólo representan a sus partidos políticos y a los intereses que ellos tienen establecidos.

Después de la elección, al reunirse todos los diputados que saque cada partido, se integran los grupos y alianzas que pueden controlar la Cámara en donde sesionan para decidir las cosas que nos afectan positiva o negativamente a los demás. Y de eso precisamente se trata la próxima elección: a quién le daremos el control de la Cámara para que hagan y deshagan conforme a sus intereses.

En México son quinientos diputados federales que deciden los impuestos, el presupuesto y las leyes que obligan a nuestras conductas. El presidente quiere el control absoluto de esa cámara porque allí está la lana. En Guanajuato hay 36 diputados locales y el gobernador también quiere el control para lo mismo. Así se juegan las representaciones, puras razones políticas fundadas no en nosotros sino en sus intereses.

Esta manera de hacer diputados es vieja entre los mexicanos. Se le llama cultura priista, aunque tenga otros colores.

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