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Enrique R. Soriano Valencia

Uno de mis seguidores en redes sociales –quien me solicita omita su nombre y gustoso respeto su decisión– me escribe interesado por la forma en que aparecen redactados los anuncios clasificados. En muchos de ellos, a su parecer, son francas barbaridades. No solo por lo que expresan, sino por el uso inadecuado de vocablos. Barbarismo es el término genérico aplicado por la gramática para voces, construcciones, formas de pronunciación de palabras o extranjerismos usados en el habla coloquial.

Mi seguidor tiene razón. Algunas observaciones ya habían sido tratadas en este mismo espacio. Otras, vienen a enriquecer el catálogo de entonces. Leídos correctamente, no encuadran con el significado; pero el uso cotidiano hace que hasta pasen inadvertidos.

«Se solicita empleado». La palabra empleado aplica para alguien que ya desempeña una actividad laboral. Entonces, eso revela que no aceptarán personas desempleadas interesadas en la vacante (por muy bien preparadas que estuvieren).  El requisito, como está enunciado, especifica que deberá estar trabajando para aspirar al puesto. Pero, curiosamente, en los requisitos solicitados para la vacante no aparece una constancia de contar con empleo. ¿Descuido, olvido o será el pretexto para rechazar a quien no cubra la expectativa y llegue sin comprobante?

En otros anuncios se lee: «Se solicita empleado: sexo indistinto». El Diccionario de lengua española, DLE, dice de la palabra indistinto: «Que no se distingue de otra cosa. (…) Que no se percibe clara y distintamente». ¿De qué deberá ser difícil distinguirlo?, ¿del sexo opuesto? Entonces, ¿cómo deberá tener formado los órganos sexuales para que sea imposible diferenciarlos o percibirlos distintos? No podría tratarse de hermafroditas, pues hay otro anuncio que ya contempla esa posibilidad. El requisito no está claro. ¿Contra qué se deberá comparar, para que sea indistinguible? Entre los siguientes requisitos no se enuncia el elemento de comparación.

Otro rótulo enuncia: «Se solicita personal de ambos sexos». Entonces estamos frente a un llamado para contratar hermafroditas. Si es requisito ambos sexos, pues no hay mucho que pensar. El DLE señala que un hermafrodita es la persona que tiene los dos sexos. Luego, quienes solo tengan uno de ambos deberán abstenerse de aspirar a la vacante. ¿Serán revisados por algún especialista o será suficiente un certificado médico que lo acredite? Quienes atiendan al llamado deberán prepararse para cualquiera de las opciones.

Algunos otros anuncios indican: «Se solicita empleado: no importa el sexo». El desconcierto es total. ¿Cómo debo interpretar el desinterés por el sexo? ¿Anuncia, acaso, que los empleados estarán seguros en la compañía porque no serán objeto de acoso? O, ¿estarán confirmando a los aspirantes que no serán objeto de revisión, como en todos los casos anteriores? Es decir, en esta ocasión no importa si es distinguible o no, o si tienen ambos. Lo único importante es que esté trabajando, indica. Por tanto, se parece más al primero anuncio. La diferencia claramente expresada se relaciona con el sexo: no hay interés por parte de la compañía… o quizá del jefe superior inmediato porque es sabido que algunos jefes son acosadores.

¡Qué difícil conseguir un puesto de trabajo si leemos con atención los anuncios para emplearse!

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