25 noviembre, 2020

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Calixta Gutiérrez de Alfaro, mecenas de Juventino Rosas

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Víctor Manuel García Flores

     En 1888, la portada de la primera partitura del vals Sobre las olas en español para México que publicó la sociedad alemana, A. Wagner & Levien, se puede observar la dedicatoria que el compositor guanajuatense le brinda a doña Calixta Gutiérrez de Alfaro, mecenas de muchos artistas de la época, y quien se supone que ayudó a veces en apuros  económicos o tener trabajos a Juventino Rosas Cadenas, y a otros artistas. El mecenazgo, comenzó durante el renacimiento de artes en Europa del siglo XIV, siendo un tipo de patrocinio que se otorga a artistas, literatos o científicos, a fin de permitirles desarrollar su obra. Un o una mecenas, es la persona poderosa que brinda su apoyo material, o protege mediante su influencia, a artistas, literatos y científicos, para que estos puedan realizar su obra. Calixta Gutiérrez y su esposo Vicente Alfaro, eran empresarios, parte de la clase alta de la sociedad en el porfiriato, poderosos económicamente, y relaciones con políticos teniendo más poder; si eran mecenas de artistas, de pintura, de literatura y de  música y entre otros más, de Juventino Rosas,

     El esposo de doña Calixta Gutiérrez, don Vicente Alfaro, era el dueño de la Alberca Pane, y casinos en Popotla y Tacubaya. Eran de una familia de clase alta de la sociedad porfiriana, teniendo relación con políticos, empresarios, cultos y artistas. Tuvieron una hija, Maura Alfaro Gutiérrez que se casó con Manuel Garrido; Manuel y Maura tuvieron un hijo, Vicente Garrido Alfaro, poeta que se casó con Concepción Calderón; Vicente y Concepción tuvieron un hijo, Vicente Garrido Calderón, que fue un compositor mexicano, que se le llegó a referir como “el padre del bolero moderno” del siglo XX.

     En la Época Porfiriana del siglo XIX, tanto don Vicente pero principalmente   doña Calixta, en su casa elegante seguidamente realizaban tertulia de la élite, una reunión informal y periódica de gente interesada en  temas de cualquier rama de las artes, la literatura, la ciencia, la filosofía, o la política, y oyendo música de artistas, y tomando café o copa. Juventino Rosas, varias veces invitado en las tertulias de don Vicente y Doña Calixta, que amenizaba con su violín sus piezas, una delicia de escucharlo los asistentes.

     En el siglo XX, Vicente el nieto de Calixta Gutiérrez de Alfaro, mencionó que su abuela le platicaba de Juventino Rosas, “…que el instrumento que mejor tocaba don Juventino, era el violín, y que era muy modesto; ya exitoso, fungía como director de la orquesta en la Alberca Pane. Los de la sociedad alta nadaban en la alberca oyendo música, con el violín de Juventino Rosas. ¡Eso sí que era un lujo!…”.

     Doña Calixta le platicaba también a su nieto Vicente, del compositor guanajuatense, que en las décadas de los ochenta y de los noventa del siglo XIX, “…Rosas trabajó de manera constante con orquestas y bandas, y después algunos amigos lo apoyaron para que integrara un grupo musical al estilo de Strauss, con él mismo como director y violinista. Con esta agrupación, comenzó a ser reconocido por la alta sociedad y actuaba principalmente en los Baños del Factor y en la Alberca Pane…”.

     En reconocimiento a la esposa del dueño de uno de estos sitios en donde trabajaba el compositor santacrucense, a Calixta Gutiérrez de Alfaro, le obsequió el vals Junto al manantial también, en su primera partitura.

     En 1885, dicho vals fue dedicado a doña Calixta Gutiérrez de Alfaro, dama que acostumbraba organizar estas veladas musicales y literarias. Debajo del título del vals, Juventino escribe: «A la señora Calixta Gutiérrez de Alfaro, noble dama protectora de artistas». Por doña Calixta, con el apoyo de conocidos y amigos, integró un grupo musical, con él mismo como director y violinista; comenzó a ser reconocido como uno de los grupos más solicitados. Actuaba principalmente en dos sitios de recreo, Baños del Factor y la Alberca Pane, donde la esposa del dueño de uno de estos sitios, Doña Calixta Gutiérrez de Alfaro, recibió como regalo por el día de su santo, un vals que Juventino había titulado precisamente, Junto al Manantial.

     Al vals Junto al Manantial, el compositor Miguel Ríos Toledano hizo el arreglo para piano, cambiándole el nombre antes mencionado, por el de Sobre las Olas, con el que fue publicado por sus editores Wagner y Levien Sucs.

     En la Ciudad de México, las visitas a la casa de la familia Alfaro Gutiérrez en las últimas décadas del siglo XIX, además de amistades, empresarios, políticos, filósofos, y científicos; por más cultura de arte, literatura y música, entre otros, algunos de los artistas que invitaba doña Calixta: al escritor y poeta Manuel Gutiérrez Nájera, al pintor José Ma. Velasco, y principalmente a los músicos compositores, el pianista  Ricardo Castro,  el pianista y violinista Felipe Villanueva, el pianista Miguel Lerdo de Tejada, el compositor del género de ópera Melesio Morales, y el compositor, profesor y crítico musical Gustavo E. Campa.

     Ricardo Castro, Felipe Villanueva, y Gustavo E. Campa, junto con Juan Hernández Acevedo, Carlos Meneses, e Ignacio Quezada, conformaron el llamado Grupo de los Seis, quienes fundaron el Instituto Musical en contrapeso del Conservatorio Nacional de Música. Esta academia transformó el aprendizaje musical de México bajo la contribución de Villanueva, quien además se dedicó a difundir las obras de J. S. Bach, Chopin, Liszt y Anton Rubinstein. Villanueva al lado de Gustavo E. Campa y Carlos Meneses, fundaron la Sociedad Anónima de Conciertos, dedicada a traer música del extranjero. Su primer concierto fue con obras de Haydn y Weber. Considerado uno de los precursores del nacionalismo musical, la producción de Villanueva que consta alrededor de medio centenar de obras, constituye un valioso testimonio de las figuras más conocidas del romanticismo musical mexicano, que floreció durante el período histórico conocido en México como el porfiriato.

     No ha encontrado la seguridad de grandes amistades de todos estos artistas con Juventino Rosas, siendo asistentes a tertulias con veladas musicales y literarias con Calixta Gutiérrez de Alfaro; pero por la bohemia de estos artistas, y por vivir en la Ciudad de México en la época porfiriana del siglo XIX, es probable que Rosas si haya tenido amistad con estos artistas mexicanos. Pero de quien se sabe que si tuvo amistad personal, fue con el escritor y poeta Manuel Gutiérrez Nájera; pues en 1890, compuso algunas canciones en las que utilizó versos del poeta Manuel Gutiérrez Nájera en las letras, y en otras piezas como “Te volví a ver”, “Seductora”, “Sueño de flores” y “Ensueño”.

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