28 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

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Centenario de la Consumación de la Revolución Mexicana por el asesinato de Venustuano Carranza

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Víctor Manuel García Flores

     En las escuelas de las primarias, de las secundarias, de las preparatorias o bachilleratos, y en algunos libros, revistas, periódicos, y noticias, se sigue señalando que la Revolución Mexicana inicio en 1910 y que se consumó en 1917. Es claro que el 20 de noviembre de 1910, por la lucha del sufragio efectivo y no reelección por Francisco I. Madero, empezó la Revolución Mexicana; pero por investigación de la Historia de México real, no es seguro que por haber ganado Álvaro Obregón a Francisco Villa en las Batallas del Bajío en 1915, y los constituyentes que desde el 1° de diciembre de 1916 elaboraron la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el 5 de febrero de 1917, que ya haya terminado la Revolución. Sin embargo, dicha Carta Magna, que todavía nos rige, fue producto del triunfo de una facción de los revolucionarios: la de los partidarios de Venustiano Carranza. Los grupos derrotados, como los villistas, zapatistas y hasta algunos maderistas, no apoyaron del todo la Constitución de 1917.

     Carranza gobernó de 1917 a 1920, aunque no logró pacificar del todo al país ya que continuaron levantamientos villistas en el norte, zapatistas en el sur, otro movimiento contrarrevolucionario de Félix Díaz que duró hasta mediados de 1920, así como otras rebeliones en Chiapas, Oaxaca y Michoacán.

     A grandes rasgos se pueden dividir en 3 grupos los movimientos anticarrancistas: los Revolucionarios Anticonstitucionalistas, en donde destacan los villistas, los zapatistas, y los cedillistas en San Luis Potosí; arenistas, ubicados en el estado de Tlaxcala; y, los calimayoristas en Chiapas. Los Contrarrevolucionarios, entre los que se encuentran los pelaecistas, quienes se ubicaron en la costa superior del Golfo de México; los felicistas, quienes apoyaron a Félix Díaz durante su incursión al país por Tamaulipas y lo siguieron posteriormente por Oaxaca, Chiapas y Guatemala y de regreso nuevamente por Veracruz, en una campaña que duraría hasta mediados de 1920; los soberanistas, que operaban en Oaxaca y cuyos principales líderes eran José Inés Dávila y Guillermo Meixueiro; y, mapachistas y pinedistas, conocidos comúnmente como “finqueros” y que operaban en el estado de Chiapas, y los aguilaristas, que se encontraban en Oaxaca. Finalmente también se encontraban alzados sin banderas, como los altamiranistas, cintoristas y los chavistas quienes operaban en el estado de Michoacán pero fueron derrotados finalmente el 8 de enero de 1918 en el pequeño municipio de Huandacareo del mismo estado.

     En la hacienda de Chinameca el 10 de abril de 1919. Cuando Emiliano Zapata cruzó el portón, un clarín tocó el saludo y los diez soldados de la guardia de honor, que presentaban armas, le dispararon simultáneamente, siendo asesinado. Jesús María Guajardo fue ascendido a general y recibió de Carranza 50,000 pesos por “notables servicios en el ejercicio de sus funciones militares”.

     Al momento de estar cerca la sucesión presidencial, Carranza favoreció a Ignacio Bonillas como su sucesor e intentó acusar a Obregón de conspiración, lo que ocasionó malestar en Plutarco Elías Calles, Obregón y Adolfo de la Huerta, quienes proclamaron el Plan de Agua Prieta, documento por medio del cual desconocían el gobierno constitucionalista y proclamaba la soberanía del estado de Sonora.

     Ante la imposibilidad de hacer frente y defender exitosamente la capital ante el inminente ataque del grupo de Sonora, Carranza se dirigió hacia Veracruz con mobiliario del Palacio Nacional, máquinas para imprimir moneda y el erario nacional. Durante el trayecto fue emboscado y asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla, el 21 de mayo de 1920, cuando se dio la Consumación de la Revolución Mexicana.

     Pero aunque seamos menos personas, si hay investigadores e historiadores que mencionamos que la Revolución Mexicana fue de 1910 a 1920; siendo la consumación, por el asesinato del presidente de la República Venustiano Carranza en Tlaxcalantongo, Puebla, el 21 de mayo de 1920, hace 100 años, por los revolucionarios sonorenses (Obregón, Elías Calles y De la Huerta), que lograron ser presidentes de la República y obtener el poder de 1920 a 1934, en posrevolución.

     Posteriormente, hubo otras dos fechas importantes, por lo que se lograron completamente consumar la revolución: el 1° de junio de 1920, cuando inició como presidente sustituto de la República, Adolfo de la Huerta; y el 28 de julio de 1920, cuando Adolfo de la Huerta obtuvo por seguir con  la paz, la rendición del general revolucionario Francisco Villa.

     El 21 de mayo de 1920, Venustiano Carranza es asesinado. Venustiano Carranza Garza, había nacido en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 29 de diciembre de 1859 y falleció en Tlaxcalantongo, Puebla, el 21 de mayo de 1920. Fue un político, militar y empresario mexicano que participó en la segunda etapa de la Revolución mexicana como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, tras el asesinato de Francisco I. Madero, derrocando al gobierno del general Victoriano Huerta. Fue el encargado del Poder Ejecutivo desde el 14 de agosto de 1914 y presidente de México de manera constitucional de 1917 a 1920.

     En 1920 buscó imponer como presidente de la República a un civil, el ingeniero Ignacio Bonillas, pues ya para entonces era contrario a la ideología política mostrada por Álvaro Obregón y se encontraba desilusionado por la actitud de Pablo González Garza. Dicha actitud, causó una revuelta encabezada por Álvaro Obregón, quien desconoció a Bonillas y se sublevó en su contra al amparo del Plan de Agua Prieta y de Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, por un lado, y Pablo González, por el otro.

     Cuando ambos bandos obtuvieron el apoyo de la mayor parte del ejército, Carranza decidió trasladar la sede del gobierno nacional al puerto de Veracruz, donde ya había permanecido durante la guerra con Villa, de esa forma saldría con todo su gabinete y sus familias, su mobiliario no solo personal sino de algunas de las secretarías del gobierno, más pertrechos de guerra, y los fondos del Gobierno Federal: grandes cantidades de monedas de plata y oro, billetes y barras de oro y plata que había en la Tesorería. El 20 de mayo de 1920 deja la estación de Aljibes, Puebla, al conocerse que las vías habían sido dinamitadas, internándose en la Sierra Norte del Estado de Puebla con muchos de sus seguidores, incluida una escolta de cadetes del Colegio Militar, en un intento desesperado por alcanzar el puerto de Veracruz. Así llegaría hasta el pequeño pueblo de Tlaxcalantongo, Puebla, donde sería asesinado mientras dormía en un jacal por las tropas del general Rodolfo Herrero, por la madrugada del 21 de mayo de 1920. Fue enterrado en el Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México, y en el año de 1942 sus restos fueron depositados en el Monumento a la Revolución, donde permanecen hasta la fecha.

     Felipe Adolfo de la Huerta Marcor, que nació el 26 de mayo de 1881 y murió el 9 de julio de 1955; fue un político y contador mexicano. Fue presidente de México, en calidad de sustituto, desde el 1° de junio hasta el 30 de noviembre de 1920. Durante su breve gobierno, se propuso reorganizar el gobierno, lograr la paz interna y convocar a elecciones generales para renovar el poder ejecutivo y legislativo. De la Huerta adoptó una actitud conciliadora hacia los grupos disidentes y reconoció la fuerza militar de quienes lo apoyaron. La formación de su gabinete fue muestra de esa intención, ya que estuvo integrada por algunos representantes de distintos grupos revolucionarios. También fue diputado, senador y 2 veces gobernador de Sonora. 

     En 1920, la pacificación del país significó la eliminación de los jefes militares partidarios de Carranza, sobre todo los más destacados como Pablo González, Cándido Aguilar y Manuel M. Diéguez, que fueron relevados de su mando y exiliados, y la incorporación de sus tropas al ejército federal controlado ahora por sonorenses. El siguiente paso fue buscar la reconciliación de zapatistas y villistas. En cuanto a los primeros, se incorporaron al ejército federal en calidad de División del Sur. En tanto a los segundos, se logró poner una solución negociada que consistía en que las unidades villistas fueran disueltas a cambio de que el gobierno otorgara un reparto de tierras a los soldados veteranos. A Pancho Villa se le ofreció una hacienda en Chihuahua donde tendría la oportunidad de incorporarse a la vida civil como terrateniente. Tras varias negociaciones, Villa aceptó, y el 28 de julio firmó el acta de rendición; un mes después se estableció en la Hacienda de Canutillo. 

     José Doroteo Arango Arámbula, había nacido en la hacienda de Río Grande, actualmente La Coyotada, en San Juan Río, del estado de Durango, en  México, el 5 de junio  de 1878; y murió asesinado en una emboscada en Hidalgo del Parral, del estado de Chihuahua, en  México, el 20 de julio de 1923. Más conocido por su seudónimo Francisco Villa o el hipocorístico de este, Pancho Villa, fue uno de los jefes de la Revolución Mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen del entonces presidente Victoriano Huerta. Durante la revolución, por ser el general de la División del Norte  fue conocido como El Centauro del Norte.

     El ingeniero Elías Torres, amigo personal de De la Huerta, se ofreció a fungir como mediador entre el gobierno y Villa, por lo que se trasladó a Sabinas, donde inició las pláticas apelando al patriotismo del guerrillero, instalándolo a que depusiera las armas y a la vez entregándole varias propuestas sugeridas por el Presidente De la Huerta, para que las aceptara.

     Después de haber dialogado con el ingeniero Torres, Villa aceptaba las proposiciones que se le presentaban, pero condicionó a que se le asentaran en documentos oficiales, puesto que aunque el mismo lo había dicho no desconfiaba de la palabra del presidente, pero quería tener la seguridad de que sería respetado el convenio al que llegaran, aunque cambiara de manos el poder ejecutivo. De la Huerta envió al General Eugenio Martínez a ultimar los detalles de la rendición de Francisco Villa, la cual se firmó en forma satisfactoria por ambos generales el día 28 de julio de 1920 en el Palacio Municipal de Sabinas, Coahuila. Los puntos esenciales de dicho convenio fueron entre otros: 1. Villa deponía las armas retirándose a la vida privada. 2. El gobierno adjudicaba al General Villa la hacienda de Canutillo, Durango, adquirida por el gobierno federal en un costo aproximado de seiscientos mil pesos. 3. Villa conservaría una guardia personal designada por él mismo de cincuenta hombres, los cuales recibirían sus haberes por parte del gobierno. 4. A cada uno de los componentes de su fuerza se les pagaría los haberes de un año según su grado; y 5. Asimismo Villa se obligaba bajo palabra de honor, a no tomar las armas en contra del gobierno.

     Después de haberse asignado el convenio entre el gobierno. Villa decidió marchar por su propia cuenta a su nuevo destino, recibiendo muestras de afecto en los diferentes sitios que pasaba. En una entrevista que concedió a un periódico manifestó que él no volvería a tomar las armas, que se dedicaría a la tranquilidad del campo y a levantar la hacienda que se le concedía. Villa poco disfrutaría de la tranquilidad que buscaba, sus enemigos no veían en él una rendición, sino solo una tregua a la vida tan agitada que había llevado, por lo que seguía siendo peligroso para ellos mientras viviera.

     Finalmente, aunque por la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, se ordena que el 21 de mayo, por el fallecimiento de Venustiano Carranza, que en toda la República la bandera se iza a media asta; lástima, que el gobierno federal, los gobiernos estatales y los gobiernos municipales, además de las secretarías de educación pública  no festejan ni mencionan nada, del Centenario de la Consumación de la Revolución Mexicana en esta misma fecha.

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