24 noviembre, 2020

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Chispitas de lenguaje

3 minutos de lectura

Comas y puntos

Enrique R. Soriano Valencia

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Quien domina el punto y seguido, controla la lógica de un texto. Gracias al punto y seguido, los diversos usos de la coma tienen mayor sentido y precisión. Eso se logra si en cada enunciado se recurre a un solo tipo de coma. Cuando en una misma oración se aplican las alternativas de la coma (de explicación, enumeración y enlace), el texto se torna caótico. Es mucho más difícil de entender porque el lector debe interpretar cada aplicación de la coma. Eso confunde porque el signo (la coma) es el mismo. Entonces el esfuerzo mental por identificar la variación es mayor.


Ya en otra ocasión señalé que básicamente se debe escribir con oraciones simples (sujeto y predicado). Dejar de hacerlo propicia abusos de la coma. Pongo un ejemplo: «Se realizó el informe, pero no fue firmado hasta su revisión». El contenido del mensaje en nada se afectaría si en lugar de coma se usa punto (y con ello hasta se logra eliminar la palabra ‘pero’): «Se realizó el informe. No fue firmado hasta su revisión exhaustiva». Así, el punto enlaza dos oraciones simples, en vez de la coma. 


Lo directo y puntual de cada oración hace perfectamente comprensibles las dos ideas.


Pero si la oración original –donde la coma se usa como enlace de oraciones– la complico con otros usos de la coma, el texto ya no resulta tan sencillo: «Se realizó, no sin poco esfuerzo, el informe, pero no fue firmado hasta su revisión exhaustiva».

Aquí en la primera oración simple he usado una coma de explicación, después le sigue la coma de unión de oraciones. No obstante, aún se puede entender.

Ahora complico más el enunciado: «Se realizó, no sin poco esfuerzo, el informe, pero no fue firmado hasta su revisión exhaustiva, cuidadosa, detallada y puntual». El enunciado se ha vuelto caótico. El uso de las comas en sus diferentes modalidades ha provocado la introducción de otros datos en las oraciones simples. Es común la tentación del redactor de dar mucha información en cada enunciado, de saturar las oraciones. Entonces el cerebro del lector debe saltar de un punto focal a otro.

Si a ello se suma que muchos redactores unen no solo dos oraciones (mediante la coma de enlace), sino varias; el asunto entonces ya está fuera de todo control. Es decir, que no es raro observar cómo muchas personas al redactar enlazan más de dos oraciones con la coma.
Para facilitar la lectura, la recomendación es enunciar oraciones simples (un solo sujeto y predicado) y una de las modalidades de coma en caso necesario, aunque fueren diferentes en cada enunciado. Así el texto será más fácilmente comprensible.

El esfuerzo comprensivo e interpretativo del lector no se complica: «Se realizó, no sin poco esfuerzo, el informe. No fue firmado hasta su revisión exhaustiva, cuidadosa, detallada y puntual».

También así es más fácil al propio redactor organizar las ideas y jerarquizarlas al exponer al lector. Porque, debemos recordar, redacción etimológicamente es ordenar.

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