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Juan Omar Ramírez Villegas no pisó la cárcel por el asesinato de Christian González, guardia de un bar; primero al fugarse y después por «convenir» una colaboración con la Fiscalía para «esclarecer otro caso».

Tres años de prisión conmutables por trabajo comunitario es lo que puede llegar a costar una vida humana en el estado de Guanajuato, cuando el asesino confeso tiene padrinos poderosos. Ocurre en el estado con el fiscal más longevo del país y que presume ocupar el segundo lugar con menor impunidad.

Esto pese a las continuas afirmaciones del gobernador Diego Sinhue Rodríguez enfatizando que en Guanajuato se hace respetar el estado de derecho y que “aquí el que la hace la paga”.

Mediante medidas atenuantes establecidas en la legislación local, criterios internos del ministerio público, cambios de versiones de testigos y una “colaboración” del delincuente para esclarecer otra investigación, la Fiscalía General del Estado permitió una sentencia de tres años de prisión, sustituido con trabajo a favor de la comunidad, para el asesino confeso Juan Omar Ramírez Villegas, sobrino nieto de Elías Villegas Torres, consejero de gobernadores e influyente miembro del PAN en Guanajuato.

Ilustración Pinche Einnar

La madrugada del 28 de mayo de 2017 afuera del bar Mosquito, ubicado sobre el bulevar Campestre en el municipio de León, Juan Omar Ramírez Villegas asesinó a Christian Omar González, guardia de seguridad del establecimiento y uno de los empleados a los que se les encargó expulsar del lugar al joven y sus acompañantes por comportamiento inconveniente y agresiones a la clientela del lugar.

Cuarenta y dos meses después del homicidio de Christian, de 34 años de edad y con 10 meses de antigüedad como guardia en el bar Mosquito, se realizó el juicio abreviado, en el que Juan Omar aceptó ser el asesino, pero gracias a las atenuantes que aplicó la agente del Ministerio Público, Gabriela Guzmán, el sobrino nieto de Elías Villegas puede continuar en libertad y sin responder a otros delitos como la portación de armas de fuego que utilizó para dar muerte a la víctima.

La sentencia que dictó la juez de control Gabriela Berenice Pineda el 23 de noviembre de 2020 a Juan Omar Ramírez Villegas por el delito de homicidio con la atenuante de riña fue de 3 años de prisión, que pagará con trabajo a la comunidad, la suspensión de sus derechos político-electorales durante el mismo tiempo, el pago de una multa por 7 mil 549 pesos y la reparación del daño.

Incluso antes de ser vinculado a proceso por el homicidio de Christian Omar González, Ramírez Villegas pagó reparación del daño a la viuda y los tres hijos que tenía el guardia de seguridad. La reparación del daño consistió en el pago en efectivo de 185 mil pesos, una camioneta Ford modelo 1983 y la cesión de dos locales comerciales en el fraccionamiento Rinconadas del Sur.

En Guanajuato Carlos Zamarripa cumplió 12 años al frente de la institución responsable de la procuración de justicia, periodo en el que los homicidios dolosos aumentaron en un 215 por ciento, mientras la probabilidad de esclarecer un delito en el estado es de un 2.8 por ciento, tomando en cuenta la cifra negra y la efectividad del sistema penal.

Los hechos

La noche del 27 de mayo de 2017, Juan Omar llegó al bar Mosquito acompañado de dos hombres más: Fernando Tejada y Omar Martínez, se instalaron en la zona VIP del lugar y ordenaron botellas de champagne, para luego rociar el líquido entre el resto de los clientes, lo que causó molestia de algunos de los asistentes.

Al no hacer caso a las llamadas de atención del personal de seguridad y mostrándose agresivos, seis guardias, incluido Christian Omar González, sacaron a los tres hombres del bar minutos después de las 2:00 horas del 28 de mayo. Llegando a la zona de estacionamiento comenzaron a escucharse detonaciones de arma de fuego.

La coincidencia en los testimonios es que los guardias del bar intentaron resguardarse entre los automóviles estacionados y después vieron a su compañero Christian tendido en el piso, herido, por lo que pidieron el apoyo de los cuerpos de rescate.

Christian Omar murió en el Hospital General de León durante la madrugada del 28 de mayo de 2017. En la autopsia que le fue practicada se encontraron siete heridas producidas por arma de fuego: cuatro de entrada y tres de salida.

El hombre recibió dos impactos de bala en el cráneo que afectaron directamente al cerebro y otras dos en el cuello que causaron problemas en las vías respiratorias. Entre las 3:00 y 5:00 am murió Christian Omar en el Hospital General de León.

De acuerdo con información proporcionada por la Fiscalía General del Estado en la audiencia para el juicio abreviado por el homicidio del guardia de seguridad del bar Mosquito, en el lugar de los hechos se encontraron 34 casquillos percutidos calibre 9 milímetros, además de otros dos casquillos percutidos calibre 25 milímetros.

Fotografías especiales

En la hipótesis hecha por la agente del Ministerio Público asignada al caso, aseguró que el homicidio de Christian Omar fue resultado de una riña, porque el mismo guardia de seguridad portaba un arma que sacó cuando llevaron hasta la calle a los tres hombres que estaban molestando al resto de los clientes.

Aunque inicialmente en los testimonios de los guardias de seguridad que fueron compañeros de Christian aseguraron que quien portaba un arma era Juan Omar, e incluso después de las primeras detonaciones pidió a gritos «pásenme otro fierro», luego afirmaron que fue su compañero el primero en accionar un arma 10 milímetros que traía; sin embargo, entre los casquillos percutidos que localizó el personal de la Fiscalía General del Estado no se encontraron de 10 milímetros.

En 2017 cuando Juan Omar asesinó al guardia de seguridad, su tía, Leticia Villegas Nava, era diputada local, cargo que dejó para ocupar la primera sindicatura en el municipio de León, en el segundo trienio del panista Héctor López Santillana, puesto que actualmente desempeña.

Amplían testimonios y atenúan delito

La Fiscalía General del Estado hizo ajustes en la clasificación del delito que se le imputó al sobrino nieto del panista Elías Villegas, al pasar de homicidio simple a homicidio simple con la atenuante de riña, con base en ampliaciones de testimonios que recabó entre los guardias que presenciaron los hechos.

En las primeras declaraciones que hicieron tres de los guardias que intervinieron para sacar del bar a Juan Omar, Fernando y Omar, expusieron que Christian no resguardaba a quien se convirtió en su homicida, sino que llevaba a Omar hasta la puerta, mientras Juan Omar Ramírez Villegas gritaba «les doy tres para que me suelten».

Ya en el estacionamiento, de acuerdo con el primer testimonio de tres guardias, el pariente del influyente panista sacó un arma e hizo varias detonaciones, luego pidió que le pasaran «otro fierro», y de un vehículo que iba llegando le entregaron una pistola 9 milímetros que comenzó a disparar.

Los guardias se resguardaron entre los vehículos -al menos cuatro resultaron con daños por los impactos del arma de fuego-, aunque Christian fue herido.

En los testimonios que recabaron medios de comunicación locales en esas fechas, las personas entrevistadas coincidieron en que cuando Christian estaba en el piso herido todavía, Juan Omar se acercó para dispararle en la cabeza; sin embargo, la agente del Ministerio Público no hizo referencia a esas versiones durante la audiencia para el juicio abreviado.

Juan Omar Ramírez Villegas. Fotografía Especial

Luego de narrar los primeros testimonios, la agente del Ministerio Público también dejó claro que tiempo después -sin precisar fechas entre las primeras y las segundas entrevistas- se acercaron los tres guardias para señalar que esa noche Christian portaba un arma 10 milímetros.

Además, afirmaron que en el trayecto de la mesa que ocupaban los tres hombres en el bar a la puerta fue el mismo Christian quien golpeaba en la cabeza a Juan Omar, a pesar de que en la primera declaración señalaron que su compañero no fue el encargado de llevar hasta la salida al victimario.

En la ampliación de entrevista, los guardias Gerardo, Erick y Juan aseguraron que hubo un pleito entre Christian y Juan Omar, a quien tenían bien identificado como «Villegas» por ser cliente frecuente del bar y pagar «cuentas grandes», y que fue su compañero guardia el primero en sacar un arma y accionarla.

De acuerdo con las ampliaciones de entrevistas que narró la agente del Ministerio Público, el guardia que murió disparó primero el arma 10 milímetros, pero en los indicios que recabaron de la escena del crimen no se encontró ningún casquillo de esas características, sin que este dato fuera señalado por la juez al momento de emitir la sentencia.

En las declaraciones los tres guardias de seguridad afirmaron que en la primera entrevista no habían declarado sobre los golpes y el arma que portaba Christian por temor a tener problemas en su centro de trabajo, pero una vez que salieron del bar Mosquito hicieron la ampliación de declaración.

Por parte de la Fiscalía General del Estado no se hizo ninguna referencia al por qué Juan Omar portaba un arma 25 milímetros, tampoco quién o quiénes le facilitaron una 9 milímetros para que siguiera disparando, o si tiene algún tipo de licencia.

Tampoco la juzgadora advirtió la portación de armas de fuego por parte del joven sobrino del político panista.

En las primeras notas periodísticas que se publicaron en 2017 se reveló que el bar Mosquito había proporcionado imágenes de las cámaras de seguridad para apoyar en la investigación, pero al momento de presentar los datos de prueba, la agente del Ministerio Público no habló de los videos que el establecimiento puso a su disposición.

¿Justicia con privilegios?

El agresor que fue plenamente identificado por los guardias del bar desde el día de los hechos, incluso se le mostraron fotografías a los elementos que acudieron a los reportes, no fue detenido aunque se ubicó, según reportes de los medios de comunicación, en otro bar de la ciudad momentos después de que asesinó a Christian.

Una semana después de los hechos, la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado confirmó que no había orden de aprehensión girada para detener al agresor que ya había sido identificado como sobrino nieto de Elías Villegas Torres, lo que habría dado oportunidad a que pudiera fugarse.

El día de los hechos Juan Omar dejó al interior del bar una mochila con las llaves de una camioneta Ford Lobo y el ticket del valet parking. La camioneta no estaba en el estacionamiento a la mañana siguiente del ataque porque los agentes de la Fiscalía General del Estado no la resguardaron.

Hasta diciembre de 2019 se dio a conocer que Juan Omar Ramírez Villegas había sido detenido mientras se ejercitaba en un gimnasio al norte de León. Un día después fue presentado ante un juez de control que determinó la liberación del joven por los amparos que promovió su defensa.

Un año después, el 15 de octubre de 2020, el pariente del influyente panista quedó vinculado a proceso por el homicidio de Christian Omar, aunque como medida cautelar solo se ordenó que acudiera mensualmente a firmar y la prohibición para salir del país.

Tratándose de delitos de alto impacto como homicidios, es común que entre las medidas cautelares que determina la juez o el juez asignado al caso, a petición del Ministerio Público, se imponga la prisión preventiva. No fue el caso del sobrino nieto de Elías Villegas que quedó en libertad.

La Fiscalía solicitó tres meses para concluir con la investigación, plazo que terminaba el 15 de enero de 2021, pero el 23 de noviembre pasado se reunieron en audiencia para llevar el asunto en un juicio abreviado, que tiene como característica que la persona o personas imputadas aceptan su responsabilidad, lo que les permite que la condena se reduzca hasta en un tercio de la pena establecida en el Código Penal.

Durante la audiencia del 23 de noviembre de 2020, la agente del Ministerio Público presentó ante la juez las declaraciones iniciales de los tres guardias de seguridad compañeros de Christian, y luego la ampliación de entrevista en la que aseguran que la víctima también portaba arma de fuego y golpeó a Juan Omar en el trayecto de la mesa a la calle cuando sacaban a los tres hombres.

Además, la agente del Ministerio Público incluyó los testimonios de dos mujeres que estuvieron en el lugar, ambas aseguraron que Christian golpeaba en la cabeza a puño cerrado a Juan Omar, y luego solo escucharon las detonaciones de arma de fuego.

Acepta culpabilidad y goza de múltiples beneficios

42 meses después del asesinato, Juan Omar Ramírez Villegas aceptó su culpabilidad, coincidió con los alegatos y argumentos de la Fiscalía que permitieron que se clasificara como homicidio simple con la atenuante de riña.

Las declaraciones ampliadas que revelaron los golpes al homicida, que el guardia también portaba un arma de fuego y fue el primero en accionarla, permitieron a la Fiscalía General del Estado establecer la atenuante de «riña» al delito de homicidio.

De acuerdo con el artículo 139 del Código Penal del Estado, el homicidio simple se sanciona con 10 a 25 años de prisión, pero cuando el homicidio se comete durante una riña, el artículo 152 del mismo Código establece que la pena se puede reducir a la mitad.

Así, de los 10 años mínimos de prisión para Juan Omar, la Fiscalía proponía pena de cinco años de prisión para el sobrino nieto de Elías Villegas, pero por aceptar que su caso se llevara en juicio abreviado, la Ley otorga el privilegio de que pueda reducirse la pena en un tercio, esto significó en el caso de Juan Omar 1 año y 8 meses menos.

Además, la Fiscalía pidió que se le brindará el beneficio de reducir otros cuatro meses la pena por información «eficaz» que proporcionó Juan Omar para otra investigación que tiene en curso la FGE con número de causa penal 1P20201649, sin que precisara más detalles.

El acuerdo para otorgar el beneficio por el aporte de información lo firmó el jefe de la unidad especializada en investigación de homicidios de la fiscalía regional con sede en León, José Luis Álvarez Rodríguez.

La única intervención que tuvo la defensa fue para pedir que los tres años de prisión se cambiaran por trabajo en beneficio a la comunidad, petición que aceptó la juzgadora.

La agente del Ministerio Público destacó ante la juez que desde marzo de 2020 Juan Omar Ramírez Villegas cumplió con la reparación del daño en un acuerdo con la viuda.

Al término de la sesión, las partes involucradas desde el asesor jurídico de la víctima, la agente del Ministerio Público, la defensa y el propio Juan Omar hicieron saber a la juez que renunciaban al derecho promover cualquier tipo de recurso legal para revertir la resolución, con lo que quedó firme la sentencia.

El homicidio de un guardia de seguridad a manos de Juan Omar Ramírez Villegas concluyó 42 meses después con la sentencia de tres años de prisión sustituidos por jornadas de trabajo social, una multa de poco más de 7 mil 500 pesos, la suspensión de sus derechos político-electorales y el pago de la reparación del daño.

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