7 mayo, 2021

¡Cubetada de agua fría!

G. Saúl García Cornejo.

Mis estimados, desde el “reclusorio voluntario”, espero estén bien y a salvo de la pandemia <qué no existía, ni pasaba nada>, nos vamos enterando, más bien confirmando, que el “gobierno federal emergente”, no ha dado una respuesta oportuna y menos, eficaz, en contra de la virulencia de moda, que en mi rancho le llaman “coronavirus” y en las élites sanitarias COVID-19, en su fase 3 (¿Versus 4T?) En fin.

Esperé al disque “informe” de los cien días (del segundo año pues) para mandar esta columna, con la supina esperanza (Estoy al límite de perderla) de que AMLO diera un giro en su visión política, pero como me dicen algunos: “Sólo te falta creer en los santos reyes”. Y claro, con todo y pena, van teniendo razón.

El 95% de lo que dijo López Obrador a los espectadores <muy a distancia>, ya lo sabíamos. Es decir, ya lo había anunciado. No hay ninguna esperada novedad como que por fin iba a poner la gasolina a su precio real y que retiraría el sobre precio <Porque es un precio impuesto por el monopolio del gobierno federal> . Nada. Tampoco habrá <de menos> una prórroga para seguir manteniendo al gobierno de funcionarios fifís de closet. (Plazo extendido para pagar impuestos, hombre). Otra jalada es que la pandemia nos hará lo que el viento a Juárez (Es prematura e irresponsable conclusión: ¡En ningún País afectado, saben qué onda todavía! Pero bueno, el oráculo del Peje…).

¡La mayor pavada! Qué seguirá el “rescate a Pemex”, y las mega-obras del Siglo: dos bocas, Santa Lucía y el tren maya. Es decir en pocas palabras: No hay crisis compañeros. El Covid-19 como es “invento neoliberal” y el neoliberalismo y la corrupción han sido “desterrados” (¡Ya no se permiten! No se rían mis estimados) pues no pasa gran cosa. Así que en adelante va lo que ya había preparado, no hay cambios.

¿Qué significado tiene tal reacción oficial? Simple: Negligencia, Irresponsabilidad, Incompetencia <por lo menos>, que trae aparejada una conducta de lesa humanidad… ¡No exagero!

¿Cómo dejar a la población tan desprotegida, desinformada o con “fake news” <de los lamebotas de turno>, sobre el asunto de la propagación con riesgo exponencial? ¿Por qué desdeñar información de la Organización Mundial de la Salud, que fue oportuna y veraz? ¿Por qué creer que no había necesidad de aplicar pruebas detectoras/preventivas?

No vaya a ser por “razones ideológicas”, porque la vida y la salud, publicas, están más allá de cualquier postura política. Además, en estricto sentido, en el “gobierno federal” impera el neoliberalismo, si es que se tomó la información de la OMS, como “de interés capitalista”.

Tampoco es importante sí AMLO va en picada por ése affaire de la “estampita” <allá él en su mundo privado cuál sean sus creencias religiosas o, no las tenga> y otros tropiezos. El problema trascendente es que está inmerso en el desdén a la política <que sea o de menos se parezca a la que él crea tener> por difusa que sea: ¡No es socialista! Tal vez, capitalista encerrado en el ropero… La única certeza es que no se puede definir como “político”. Pues en términos amplios, un político <todavía sin meternos en la ideología>, debe tener “el arte de bien gobernar”, un Estado o Nación; atender y actuar ante determinados problemas de interés social; saber conciliar intereses aún antagónicos, de ninguna manera ahondar brechas; buscar pues, el bienestar común. Respondan <sinceramente> si AMLO tiene al menos una de tales condiciones.

Como ustedes saben, el que esto escribe me sume en los albores de la campaña López-Obradorista, en concreto por ser afín al combate a la corrupción, aunque no necesariamente en otros asuntos, como por ejemplo, el rescate a Pemex. ¿Qué pasó? Se fueron desdibujando las propuestas y con ello, pisando tierra: No resultaría el proyecto inicial, sólo enunciado como pancarta de campaña política, es decir, no había ni sustancia y peor aún, voluntad.

Viene la contingencia que por supuesto no es factura del “tlatoani actual”, y aflora con contundencia la realidad: ¡No importamos los mexicanos! El “plan” es que no hay plan. Vaya. Y de manera socarrona se nos dice que no pasa nada <para colmo, qué Mr. Trump, tendrá la solución> ¡Con un carajo! Y disculpen el improperio, pero no somos imbéciles.

No pretendo faltar al respeto a la Institución Presidencial/Constitucional, ¡No!, Me refiero al individuo que jugó <y sigue> con la “esperanza popular”. Es seguro que no le guste lo que opinamos o concluimos quienes apostamos a la crítica constructiva, de reflexión y expresión libre, tampoco puedo decir que no importa lo que respondan sus adoradores, pues cometería el mismo error garrafal del que me quejo: El divisionismo sin causa. Todas la opiniones racionales deben ser analizadas.

 No sé si esta declaración tenga consecuencias negativas para mí, pero la única certeza es que no puedo callar ante tal ignominia por tanta indolencia y de pilón socarronería. Sólo falta que sea real la simulación preconcebida de “enfermar al presidente”, como una maquinación perversa para atraer “simpatía o conmiseración popular”, dado el “vuelo en picada” de AMLO.

Finalmente, tal vez tengan toda la razón quienes dicen que el Peje, no importa. Lo que nos debe poner en alerta y actuar en consecuencia, somos nosotros mismos. Pero… ¿Y la economía familiar y más de aquéllos que trabajan por su cuenta y tienen que salir de sus casas para lograr el ingreso <por más que sea mera supervivencia>? ¿Por qué tolerar a fantoches como el de la Profeco? No le importa controlar a la baja los precios de la canasta básica; sueña con “multas millonarias”. De risa.

 ¿Y el tipo que está en Hacienda? No habrá espera para pago de impuestos al fin son causados en el ejercicio 2019 <!Aunque se paga con dinero de hoy!, Mientras al mismo tiempo colapsa la red del SAT por las declaraciones. AMLO afirma que no va alcanzar para los programas sociales y ya echó otra pelota caliente a los empresarios deudores, lo que falla es la forma, tiene un ejército para cobrar a morosos y… ¿Luego? Pero hay que exhibir para llevar la crítica o la atención o los “culpables” por otro cause…> y bueno, no habrá mucho que declarar, es un hecho. La economía cae, como el Peje.

 Sí ésta crisis sanitaria, nos enseña algo, habrá que poner los pies en la tierra, incluyendo al “gobierno federal”, a los ciudadanos, a los empresarios, a los políticos y apolíticos, a los Partidos y partidistas, a los votantes y a los abstencionistas, en fin. A todos: ¡Nadie hará por nosotros cual cosa! Tenemos que seguir la fórmula pragmática: ¡Hágalo usted mismo! Y al mismo tiempo, debemos ser solidarios, no hay de otra. Nos damos cabal cuenta de qué no hay un Estado eficaz, ni se necesita un Estado rapaz. Hay que repensar la Economía Política y su hijuela parasítica: la burocracia.

Y claro: ¡FELICIDADES A MÉDICOS Y ENFERMERAS! (Incluyendo ambos géneros, para los que pelean su parcela) Se la juegan de verdad, ponen en riesgo a sus cercanos y familias, son los héroes anónimos.

Ya se han ventilado algunas alternativas para menguar en lo posible la crisis que se nos viene encima, que ni sabemos hasta dónde y cuándo se vaya a detener. Hay analistas que hablan de etapas de tres a cuatro meses (mínimo dos ciclos), para ver más o menos una cierta estabilidad, pero eso sí, lo menos peor es que quedaremos en las condiciones similares a las que teníamos antes de febrero de este año. Entre esas propuestas es apoyar que los empleos se mantengan <con la solidaridad de empresarios y trabajadores, como ya dio el ejemplo Rusia al decretar un mes de vacaciones forzosas para que haya pago de salarios y no despidos, amén de la estabilidad en el  consumo> y por supuesto con la suspensión del pago de contribuciones, dejándolas para el 2021, subsidiar el empleo en áreas problematizadas, sostener –no aumentar- programas de apoyo social; consensar con la Banca para que otorguen créditos sin intereses, por la emergencia a las empresas que sostengan el empleo; y yo agrego que bajo la premisa de solidaridad, todos los funcionarios públicos que ganen más de diez salarios mínimos (sumados), aporten a un fondo de emergencia lo que sea el saldo por encima de esa percepción, incluido por supuesto, el Presidente, en particular para las personas que no tienen un ingreso fijo, ni periódico, en proporción a su edad y oficio, profesión o trabajo informal y según sean sus dependientes económicos. Por ejemplo, entre seis mil y diez mil pesos mensuales, sin ISR o un mínimo del 10%. <De menos vales para despensa>. En ese grupo estamos los profesionistas independientes: Médicos, Contadores, Abogados, Ingenieros, Artistas, Periodistas y una larga lista.
También somos mexicanos.

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