24 noviembre, 2020

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Cuentas Individuales: el gran engaño

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Miguel Alonso Raya

El Presidente de la República confirmó que su gobierno llevará a cabo una revisión de todo lo que tiene que ver con las pensiones, rendimientos y montos de jubilación para los trabajadores. Qué han significado las Afore en todo este periodo y qué se puede hacer racionalmente en el marco de la ley.

De lo planteado por el Ejecutivo Federal, en la mañana del 4 de enero, se infiere que no tiene la intención de modificar las Cuentas Individuales, sino de hacerle ajustes y ver cómo mejora el Sistema de Ahorro para el retiro.

El problema es que a estas alturas está claro que el Sistema de Cuentas Individuales no cumplirá lo que prometió para abrirle paso a las reformas a la Ley del IMSS de 95-1997, y del ISSSTE 2007. Es decir, que todos los trabajadores podrían lograr montos de pensiones suficientes para disfrutar en la vejez, atender sus necesidades básicas y poder vacacionar en los diversos centros turísticos del país. Así se crea el Sistema de Ahorro para el Retiro, que hoy acumula tres billones y medio aproximadamente, resultado de poco más de 65 millones de cuentas, la mayoría de ellas, inactivas.

Por supuesto que para los dueños de las Afore ha significado un gran negocio y ha sido muy útil para los sucesivos gobiernos del país, que han evadido así su responsabilidad en este tema y tanto unos como otros han usado los recursos de los trabajadores para distintos proyectos económicos, algunos de los cuales han puesto en riesgo los ahorros de millones de trabajadores.

Según datos de la Amafore, sólo 30% de las 40,000 personas que cumplirán 65 años en el 2021 (y cotizan en el sistema de las Afore) tendrá derecho a una pensión.

El presidente del organismo gremial, Bernardo González, explicó que se trata de las personas que tenían 40 años al momento de la reforma en el sistema de pensiones y empezaron a cotizar como trabajadores de manera formal después de 1997, sin alcanzar las 1250 semanas de cotización.

Por esa razón, es urgente plantear una reforma integral a los sistemas de pensiones del país, lo que implica trazar una ruta que tenga como agenda mínima los siguientes puntos.

Primero reconocer que el Sistema de Cuentas Individuales, incluso de donde lo copiamos, está en crisis, que es el caso de Chile. Una de las causas que provocaron la gran movilización social y las protestas que todavía se registran en este país tiene que ver con el gran fracaso de este sistema y su incapacidad para otorgar una pensión digna a los trabajadores.

Segundo, se debería crear una comisión de especialistas que tenga como objetivo revisar y evaluar la situación de las Cuentas Individuales para poder construir y proponer alternativas de solución al gran engaño que ha significado el Sistema de Ahorro para el Retiro.

Para eso hay que hacer un corte de caja de qué ha pasado con las reformas de la Ley de IMSS de 1997 y de la Ley del ISSSTE de 2007; y cuáles son las expectativas que se esperan para la gente y frente a eso valorar qué hacer.

A reserva de lo que resulte del análisis, pero a partiendo de la base de experiencias internacionales y de estudios académicos, lo que se debería de hacer es crear otro sistema para lo cual es necesario hacer una reforma fiscal que nos permita tener un Estado con capacidad para replantear la Seguridad Social y en particular, el sistema de pensiones.

La posible solución debe involucrar a todos los trabajadores, a los empleadores o patrones y al gobierno federal. La base debe ser una fórmula muy simple, como en la perinola, todos deben poner.

De tal manera que el gobierno mexicano debe tomar las medidas necesarias no sólo para desactivar una eventual crisis política y social de grandes dimensiones; sino como un acto de justicia para millones de trabajadores, que están siendo defraudados, ya que la gran mayoría no recibirá una pensión como se les prometió con las Cuentas Individuales.

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