0 2 mins 3 meses

Arturo Miranda Montero

En Guanajuatianguis se está dando un agarrón sabroso con eso de que en cualquier lugar se instalan ambulantes.

Los comerciantes establecidos reclaman al gobierno municipal que se les hace competencia desleal y se ocupan espacios que les afectan. El presidente municipal (¿quién más si no?) aduce que “es una herencia de hace muchos años en nuestra ciudad y… hoy tienen derechos adquiridos, y al igual que muchos, de ahí comen”.

Estamos a las claras ante una confrontación cotidiana que harta. El derecho establecido, que la autoridad está obligada a cumplir y hacer cumplir, puede dejarse de lado cuando así le convenga: “durante la semana Yuri estará grabando en el teatro Juárez un video de aniversario, que sin duda traerá a nuestro municipio más turismo, derrama económica, etc. por eso es que esta semana le pedimos a los comerciantes que se movieran a la calle del Truco”. No la ley sino la costumbre, lo habitual y lo reincidente. Así se “gobierna”.

Ante el uso de la costumbre, lo republicano cede. Lo consuetudinario anula al derecho que se debilita una y otra vez. La costumbre nos obliga a cederle los espacios a quienes los usufructúan por las buenas o por las malas, con aval oficial. Asi se van vaciando calles y plazas de habitantes originarios, dejándoselas a fuerza a quienes arriban a ellas para sacarles ganancia. Y todo con la argucia de la “derrama” económica agandallada.

No tenemos gobierno guardián del derecho público; hay un servicio de lo reincidente a costa de la ciudad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *