0 2 mins 2 meses

Arturo Miranda Montero

En tres décadas, Guanajuato ha sufrido desapariciones múltiples.

El presidencialismo salinista desapareció al priismo dominante concerta-cesionándole al panismo el poder político. Los partidos políticos y sus personeros, también han ido desapareciendo. El Partido de la Revolución Democrática y el Popular Socialista no pudieron “desarrollar aquí un proyecto de autonomía y democracia estatal”.

El Partido Demócrata Mexicano “con base socialcristiana” nunca pudo gobernar; menos podía el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana “erradicar la politiquería y hacer gobierno”. El viejo mandón, el Partido Revolucionario Institucional, fue impedido de hacer “un gobierno fuerte” una vez más y para siempre. Al que se ha quedado, el Partido Acción Nacional, simplemente hay que verle si ha cumplido lo de “no más mediocridad y atraso en Guanajuato”, dados sus resultados: Hoy, treinta años después, en este territorio, simplemente subsiste el sistema de partido de Estado que controla todos los poderes y no admite contrapesos.

Los caminos de Guanajuato ya no los transita una clase política importante, ahora los controlan los malandros que por todas las malas artes se han hecho del territorio, usando a la política lo mismo que la violencia. Guanajuato no tuvo el futuro que aquellos partidos políticos le dibujaban. Hoy la política se entinta en sangre, lo que permite al presidente afirmar que “es muy probable que el problema de la violencia en Guanajuato se haya alentado porque hicieron alianza política con la delincuencia para ganar siempre”.  Pero lo más grave es la desaparición constante y doliente de miles de guanajuatenses ante la indolencia de toda la clase política y con la impunidad prohijada en el poder.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *