0 5 mins 7 meses

Miguel Alonso Raya

Ni el gobierno federal ni la Secretaría de Educación Pública tienen la más mínima idea de lo que significa el retorno a clases para 32.9 millones de alumnas y alumnos, después del receso al que obligó la crisis sanitaria. Están tratando el regreso a las actividades escolares con las patas. Ni el Presidente ni la SEP han hecho su tarea.

Proponen regresar a clases sin una rigurosa planeación, sin tomar en cuenta que todas las deficiencias del sistema educativo se agudizaron con la pandemia, sin haber atendido durante el receso los problemas de cada uno de los planteles, sin haber impulsado más escuelas de tiempo completo; y menos, haber procurado que cada centro escolar cuente con servicios básicos –agua, baños y energía eléctrica, al menos – siempre necesarios, pero aún más, en la etapa posterior a la pandemia para poder reducir al mínimo los contagios entre la comunidad escolar.

El gobierno federal tampoco ha cumplido otras de sus responsabilidades, como el que las escuelas cuenten con internet. El compromiso de que la Comisión Federal de Electricidad se haría cargo de este servicio, quedó en mera promesa.

Por otra parte, el que se haya tomado la decisión de ir congelado las plazas del personal de Apoyo y Asistencia a la Educación, dificultará que las y los maestros en funciones cuenten con el respaldo técnico-administrativo necesario y que se les acumule el trabajo, con la carga emocional que eso implica en el marco de las dificultades generadas por las  crisis de salud y de la economía.

No solamente son los problemas psicológicos de las y los niños por la pandemia, sino que se agudizó el rezago, la desigualdad y la pobreza; pues tampoco hubo apoyo e inversión extra para poder atender la problemática generada por la pandemia en la educación. En este momento, hay un desastre en el sistema educativo.

Las autoridades educativas no se preocuparon ni por preparar bien a las y los profesores, ni por capacitarlos como se requiere; ni tampoco por instrumentar mecanismos que permitieran tener alertas de por qué tal o cual alumna o alumno desertaba. Simplemente ignoraron el problema y dejaron en el abandono tanto a las y los estudiantes como a los padres de familia y al personal docente.

De acuerdo con la Encuesta para la Medición del Impacto del Covid-19 en la Educación, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 33.6 millones de personas entre los 3 y 29 años estuvieron inscritas en el ciclo escolar 2019- 2020 (62.0% del total). De ellas, 740 mil (2.2%) no concluyeron el ciclo escolar: 58.9% por alguna razón asociada a la COVID-19 y 8.9% por falta de  recursos económicos.

Para el ciclo escolar 2020-2021 se inscribieron 32.9 millones (60.6% de la población de 3 a 29 años). Por motivos asociados a la COVID-19 o por falta de dinero o recursos no se inscribieron 5.2 millones de personas (9.6% del total de 3 a 29 años) al ciclo escolar 2020-2021.

Sobre los motivos asociados a la COVID-19 para no inscribirse en el ciclo escolar vigente (2020-2021) 26.6% considera que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje; 25.3% señala que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo, 21.9% carece de computadora, otros dispositivo o conexión de internet.

En definitiva, no hay condiciones para un retorno seguro, en principio porque gran número de escuelas fueron saqueadas, al no diseñarse un plan para resguardarlas y porque no se les dio mantenimiento a lo largo de todo un año en que las actividades escolares han estado paradas.

En segundo lugar, y lo más importante, porque la crisis sanitaria sigue presente, falta vacunar a las y los niños, docentes y padres de familia; y se espera que los contagios se incrementen después de Semana Santa.

Y de todo esto López Obrador no tiene la más mínima idea. Y es que anda muy ocupado deslegitimando y descalificando al árbitro electoral. El Jefe del Ejecutivo se ha convertido en Jefe de Campaña de Morena, abandonando su responsabilidad como Presidente de todas y todos los mexicanos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *