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Enrique R. Soriano Valencia

En la gramática se clasifica como adjetivo a toda aquella palabra que caracteriza a persona, animal, cosa o concepto. Como hay muchas formas de dar atributos a esos elementos (que son los sustantivos), es que tenemos muchas variantes de la adjetivación.

El más evidente y común es el adjetivo calificativo, pero aún así presenta algunas dificultades. Por ejemplo, todos sabemos que al decir: «La muñeca es fea» la última palabra ofrece una calificación o atributo de la muñeca (que es fea). Si sustituimos la palabra muñeca por otro sustantivo, pero ahora propio –como mi nombre–, tampoco ofrece dificultad para reconocer que la palabra feo (ya adaptado al género) se mantiene como adjetivo.

Sin embargo, si cambiamos el adjetivo feo por capricornio ya no resulta tan evidente: «Enrique es capricornio». En este caso capricornio es un adjetivo, no es el nombre del signo, aunque desde luego hace referencia al periodo que comprende es signo zodiacal. Incluso esta es la razón de enunciarlo con minúscula, pues si se tratara del nombre propio del signo, debe enunciarse con mayúscula inicial: «El signo zodiacal Capricornio comprende del 22 de diciembre al 20 de enero».

De aquí es fácil desprender que los nombres propios (sustantivos) se enuncian con mayúscula inicial, pero no así la palabra que funciona como adjetivo, con excepción de si pertenecen a un nombre propio. Por ejemplo, si un área de una estructura administrativa donde laboren varias personas se llama Secretaría Particular, aunque el segundo vocablo es un adjetivo, se enuncia con mayúscula inicial.

Caso opuesto, en muchos documentos del sector público me he topado con términos enunciados así: *Gobierno Mexicano. Aquí la palabra mexicano se trata de un adjetivo pues califica al otro vocablo y no se trata de un nombre propio (así no se llama el Estado mexicano). Por ello, la forma más adecuada debe ser Gobierno mexicano. La palabra gobierno –indica el Diccionario panhispánico de dudas de las Academias– se escribe con mayúscula inicial «…cuando significa ‘conjunto de las personas que gobiernan un Estado’…» (la misma obra señala que el adjetivo debe ir la inicial en minúscula).

Otros adjetivos que ofrecían problemas eran los adjetivos demostrativos (esa mesa, por ejemplo) poque se confundían con los pronombres demostrativos (esa –refiriéndose a la mesa–). Su dificultad radicaba en que muchos los registraban con acento gráfico al confundirlos. Desde 2010 la Ortografía ya exentan de tilde (acento gráfico) los pronombres. Ya no hay motivo de duda para confundir ambos tipos de palabras, aunque sean idénticas.

La semana pasada abordé el tema de los dobles participios (terminaciones -ado, -ido, -to, -so, -cho de los verbos). Sin embargo, ejemplifiqué de forma incorrecta. Para que un verbo tenga función de adverbio debe enunciarse con un verbo auxiliar y el verbo característico del español es haber. Sin embargo, en mi exposición dije «papas freídas». En este caso, aunque con forma de participio, no está en calidad de ello, sino de adjetivo, como se desprende de lo expuesto al inicio de este texto. Agradezco el correo de don Carlos Martínez Vertti por la gentileza de la observación.

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