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Enrique R. Soriano Valencia

En 2008 comentaba que el idioma español era el cuarto más usado en el mundo, hoy es el segundo, después del mandarín. Se mantiene en el tercer sitio en uso y consulta en la Internet, después del inglés y el chino (le siguen el árabe y el portugués). En ese entonces eran 450 millones de personas hablantes del castellano; hoy son 580 millones. 16 países lo tienen como lengua oficial, en cuatro (donde está México, porque no está reconocido en la Constitución) es un idioma de facto; y en Filipinas, por la herencia del dominio español. No obstante, el sur de los Estados Unidos de América (en Texas y Puerto Rico es mayoritario) el 30 % de su población lo habla como lengua materna. Es, asimismo, la segunda lengua más demandada como idioma por estudiantes universitarios. El español, concluía entonces, iba imponiendo su presencia en el mundo entero; ahora, en 2021, con la información anterior se confirma.

El idioma con mayor número de hablantes es el chino, con 23.6% de la población mundial; el segundo es el inglés, con un 11.3%; el tercero, el hindi con 8.2%; el cuarto el español, con un 6.9%; le sigue el ruso, con un 4.7%; el sexto, el árabe con un 4.1%. El séptimo, el bengalí, con un 3.8%; el octavo, el portugués, con un 3,5%; el noveno, el indonesio, con un 3,3%; y el décimo, el francés, con un 2,5%.

Es el único idioma con el que se puede recorrer casi en su totalidad un continente, declaró el entonces vicedirector de la Real Academia Española, Gregorio Salvador Caja. Incluso en los Estados Unidos de América en cualquier punto siempre hay alguien que lo habla.

Los idiomas que le competían en interés universitario era el alemán y el francés. Pero estas dos lenguas se han quedado limitadas casi totalmente a los territorios nativos y por tanto su utilidad se limita a los propios países de origen. Incluso, algunos hablantes del alemán aseguran que hasta en el propio país se registran graves diferencias.

Las industrias vinculadas con el idioma español generan en España un volumen económico de 150 millones de euros (un 15% del Producto Interior Bruto). Entre esos sectores asociados al idioma se incluyen la enseñanza del español, el turismo relacionado, el cine, el sector editorial, la moda o la música. En México, oficialmente este cálculo no ha hecho, por subvalorar el peso del idioma, pero es un hecho que ha ofrecido un balance comercial muy positivo si se observa la influencia de los programas televisivos, los grupos musicales y, en menor medida, el turismo y los libros.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa dijo que «el poder del español es una realidad que salta a la vista, que nadie, a no ser ciego o tonto, podría ignorar». La declaración la formuló tras recibir el Premio a la Libertad de la Fundación Friedrich Naumann. «Es una lengua en una franca expansión”, remató Vargas Llosa.

Este es nuestro idioma. Vale la pena estudiarlo porque en la globalización está muy presente.

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