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*El denso lastre de Zamarripa tiene a Diego Sinhue atado a su suerte;

*Luis Ernesto Ayala convierte al palacio de cristal en el castillo de la pureza;

*Jorge Ramírez: el deshumanizado presidente del Sapal

1. Diego no despega ni en globo

Ilustraciones: Pinche Einnar.

El gobernador de Guanajuato le concedió una entrevista exclusiva al periodista Carlos Loret de Mola en su plataforma Latinus. Tanto si se trató de una cortesía, de un genuino interés periodístico o de un acuerdo comercial, el resultado no abona en favor de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien se vio desarticulado, repetitivo y apelando a una comicidad bastante fallida.

Lo más delicado, sin embargo, como se puede ver en los videos que ya pululan en las redes de mensajería, el grado «Whatsapp» de la comunicación política, es el segmento donde el gobernador defiende al fiscal autónomo de Guanajuato y se atreve a responder que «mete las manos al fuego por él».

Resulta absolutamente incomprensible en términos de discurso político, que un jefe deba hipotecar tanto capital en quien es un subordinado, más allá de la retórica autonomista. Carlos Zamarripa sigue en su cargo y se convirtió en fiscal autónomo gracias a la legislatura pasada en la que el gobernador hacía y deshacía, sin importarle la división de poderes.

Mucho le debe el fiscal Zamarripa a Diego Sinhue: una chamba bien pagada de nueve años, algo que ni siquiera el propio gobernador tiene. Si esa no es razón suficiente para que Zamarripa fuera el obligado a abonar al capital político del gobernador, en lugar de que pase lo opuesto, entonces definitivamente debe haber otra explicación.

No está lejana la hipótesis de que el fiscal es la renta que Diego debe pagar a Miguel Márquez por haberlo favorecido con su dedazo. La versión hace más sentido que la simple deuda de gratitud de un gobernador hacia un fiscal que lo mete en problemas cada dos por tres.

Zamarripa hace y deshace, atrapa culpables cuando quiere, deja las investigaciones a medias, detiene autores intelectuales y se olvida de los materiales. Su discrecionalidad es absoluta, su política de derechos humanos es inexistente, sus resultados dejan mucho que desear.

Pese a ello, una y otra vez, el gobernador sale a poner la cara por el fiscal, inventa argumentos, repite la propaganda de Zamarripa de forma acrítica, parece más un subordinado que un jefe.

Luego de debilitar su posición ejecutiva de esa manera, Sinhue le negó al periodista que está convertido en el mayor crítico de AMLO que esté interesado en buscar la candidatura presidencial, ahí fue donde hizo el chiste de que «sale muy caro», aludiendo a que su salario es el más alto de los gobernadores y casi el doble que el del presidente.

Vistos los resultados de su gobierno, lo poco airoso que se vio en la entrevista y su sumisión ante su fiscal, el chiste se cuenta solo.

Incapaz de defender a Marko Cortés ante su pifia derrotista y de imaginar un escenario viable como parte de una coalición opositora, a Sinhue no se le ocurrió otra cosa que candidatear a Lorenzo Córdova, presidente del INE, como precandidato presidencial, algo que rápidamente fue rechazado por el mencionado.

Si la entrevista fue pagada, qué manera de desperdiciar el dinero. Si no lo fue, que forma de dilapidar el espacio.

2. Regresa el Congreso en el tiempo: autoritarismo y opacidad, la nueva marca

Todo hace parecer que Luis Ernesto Ayala no anda buscando quién se la hizo, sino quién se la pague.

Tres años de sometimiento y pasividad en la Secretaría de Gobierno, donde lo emparedaron entre Carlos ZamarripaAlvar Cabeza de Vaca y Sophia Huett, sin posibilidades de influir, de decidir y hasta de opinar, le han originado un trauma por mandar en el lugar menos indicado para hacerlo: el Congreso del Estado.

Sin entender que solo es un par entre los 36 diputados, el ex alcalde de León y más que forzado precandidato a la gubernatura en 2024, está perdiendo rápidamente su ascendiente en su propia bancada y con sus aliados más sumisos, los priistas.

En solo unas pocas semanas ha quedado en evidencia que Ayala no conoce ni entiende la dinámica parlamentaria, que se siente «jefe» de sus compañeros diputados y que sus formas rayan en el anacronismo.

Ya ha tenido que enfrentar votos en contra en asuntos de mero trámite en la Junta de Gobierno, como la designación de Alfonso Ruiz Chico como consejero del Poder Judicial. Incluso el siempre negociador priista que es Alejandro Arias le votó en contra. No sabe qué hacer con Morena, pese a la novatez de Ernesto Millán, y hasta Dessire Ángel Rocha y Gerardo Fernández, quienes no tienen ánimos vehementes de confrontación, le han salido respondones.

En su propio grupo las cosas no están mejor. La ocurrencia despistada de contratar a un coordinador de asesores de origen priista y alejado de la política de Guanajuato por lo menos desde hace 15 años, como el anquilosado funcionario financiero Luis Mario Aguilar y Maya Medrano, con un salario de 124 mil pesos mensuales, está haciendo corto circuito entre los legisladores azules.

La primera pifia de Aguilar y Maya fue importar a un asesor parlamentario priista, Jorge Luis Hernández Rivera, que ha sido un competente planeador de estrategias para la que hasta hace no mucho era la primera oposición, pero que no tiene el pulso de la dinámica de una mayoría. En todo caso, la necesidad de hacerse de asesores tricolores, justo en el peor momento de ese partido, no deja de hablar de un fracaso en la construcción de cuadros por parte del PAN.

Hace unos días Luis Ernesto Ayala se quiso poner autocrítico y habló del preocupante envejecimiento de los cuadros panistas, lo que nadie se esperaba es que para remediarlo importara a envejecidos cuadros priistas.

A las pifias estratégicas le siguen fallas tácticas. La decisión de regresar a Christian Cruz Villegas a la Secretaría General tampoco es buen augurio. Sobrado en su trato, con una prepotencia que no contiene y sintiéndose el diputado 37, el ex síndico de León no solo ayudará poco al extraviado Luis Ernesto, sino que le agravará su circunstancia.

La crisis ya se deja ver. El PAN carece de agenda parlamentaria, sus diputados eluden el debate en las primeras sesiones, el ala de legisladores del acristalado Congreso se ha convertido en un búnker cerrado sin acceso a los medios y tampoco a los ciudadanos.

La «casa del pueblo» que se presumía en la publicidad del Congreso hace dos legislaturas como una forma de contrarrestar la inconformidad ciudadana con el ostentoso edificio construido en las lomas de Marfil, hoy es una torre de ese mismo material, gracias a la cerrazón de Luis Ernesto Ayala.

Se ve complicado que esa sea la actitud de quien quiere construirse como candidato a gobernador por segunda vez. Todo pinta para otro fracaso.

3. Presidente del consejo de Sapal, nuevo pasivo para Alejandra Gutiérrez

Presidió la Coparmex en dos ocasiones y su arribo a la presidencia de un consejo de Sapal, en momentos críticos, cuando se tambaleaba el proyecto del Zapotillo y concluía la concesión de la planta de tratamiento, hacía pensar en una administración eficiente con parámetros de alta dirección, transparencia, verticalidad y un talante humanista.

No ha sido así. A dos años de su designación por un dedazo de Héctor López Santillana, el primer alcalde repetidor de forma consecutiva cuya imagen se cae aceleradamente a pedazos con la llegada de la nueva administración, Jorge Ramírez Hernández exhibe lo lejano que se quedó de las expectativas.

Primero fue la opaca operación mediante la cual asignó una obra a su cuñado, apenas llegando, el constructor Enrique Aranda Anaya de la empresa Coseba, con el pretexto baladí de que «no se dio cuenta» y que solo asistía como invitado a la sesión de la comisión donde se asignó el contrato.

Un año después, Ramírez decidió no renovar la concesión a la empresa Ecosys del estado de México y entró a saco a la planta con fuerza pública. Hasta ahí todo bien, se habló de ahorros y de mayor eficiencia, pero a las pocas semanas cinco trabajadores de la paramunicipal murieron por emanación de gases tóxicos y por no contar con equipo de protección adecuado.

A lo lamentable de la pérdida de vidas se le sumó una actitud de mezquindad inexplicable por parte de Sapal, donde su presidente de consejo y su director, Enrique de Haro Maldonado, prefirieron pagar a un abogado de postín para litigar contra las familias de las víctimas y evitar el pago de indemnizaciones justas.

El diferendo se ha convertido en una agria disputa que ya constituye un pasivo político, otro más, heredado por la gestión de López Santillana a Alejandra Gutiérrez y que quizá motivó el tono empleado en la sesión de ayuntamiento de este viernes, cuando literalmente regañó a los directivos de Sapal para que se pusieran a la altura de las trágicas circunstancias.

Ramírez sigue montado en su posición y pese a recomendaciones de Derechos Humanos y el llamado de atención de la alcaldesa, llegó a una nueva reunión con ofrecimientos raquíticos y con exigencias a los deudos para retirar las demandas en contra de organismo.

Se ve que el regaño no sirvió de mucho y que Ramírez se siente apoyado por poderes que están por encima del municipio. Veremos hasta dónde se estira ese hilo.

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