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*Guanajuato: crisis de inseguridad hace rechinar relación Márquez – Sinhue; *Alejandro Navarro: cuando compras premios para llamar la atención; *Cero y van tres: Alejandra Gutiérrez en tareas domesticadoras.

1. La incógnita de la segunda mitad del sexenio: ¿romperá Diego sus cadenas?

Ilustraciones: Pinche Einnar.

La continuidad conceptual de los gobiernos de Miguel Márquez y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo es el principal factor que impide renovar visiones y enfrentar los problemas que vive la entidad con ópticas más frescas.

Una y otra vez, el ex gobernador de Guanajuato, que tres años después de concluir su mandato conserva presencia pública e influencia política, dijo en su momento que la violencia no era preocupante, la ignoraba en sus informes y recuentos de éxitos y cuando la tocaba decía frases de antología.

«Se matan entre ellos», «No hay desaparecidos, se van a EU o con el novio», «El robo de combustible es tema federal». El colmo fue cuando, ya agotadas las frases ocurrentes, el ex seminarista Márquez «encomendó el estado al Sagrado Corazón«, ante la terrible ola de inseguridad que azotó los dos últimos años de su mandato.

Hay que decir, sin embargo, que la violencia que arrancó en el pasado sexenio palidece frente a lo que ocurrió en Guanajuato durante 2019 y 2020, con secuelas que perduran hasta el presente.

No obstante, la actitud no cambia. Con menos ligereza, la personalidad es distinta, Diego Sinhue se mantiene en la línea de evitar el tema de la inseguridad en toda su complejidad y se limita a surfear sobre una problemática que es real y ominosa para una gran cantidad de sus gobernados y a los que nada les dice la retórica de «meto las manos al fuego por el fiscal».

El gobernador dedica mucho más tiempo a las zonas agradables de la administración pública: los foros con empresarios, las inauguraciones de obras así sean menores, congresos y convenciones, cambios de mesas directivas de organismos de todo tipo. Ahí se explaya y exuda buen humor y comodidad.

Sin embargo, Guanajuato no podrá regresar por la buena senda del crecimiento superior a la media nacional y la atracción de turismo y de inversiones si no se combate de lleno a la inseguridad y se escucha a las víctimas que ha generado.

Y allí también se requiere a un mandatario que disponga de tiempo, de actitud, de empatía y de paciencia para atender el problema más grave y urgente de la historia moderna de Guanajuato.

Más pronto que tarde, como todo político, Sinhue tendrá que sacar las manos de la protección política que le ha brindado a Carlos Zamarripa y hacerse cargo de que se requiere una nueva visión para enfrentar el rezago de procuración de justicia en Guanajuato, la enorme carga de impunidad y la muy probable complicidad en el hundimiento de la paz.

Bastaría que escuchara a algunas de las víctimas de las múltiples negligencias que la vieja procuraduría y la nueva fiscalía han incubado y que redundan en negación al derecho humano a la justicia, para que el gobernador se pensara dos veces la temeraria afirmación de que confía ciegamente en su fiscal.

En realidad, Sinhue se vio cercado por Miguel Márquez, quien condicionó el respaldo a su construcción como candidato a la permanencia de la misma estructura de seguridad que él empoderó. Sin embargo, a estas alturas el actual gobernador ya debe de saber que sus intereses y los de su antecesor y protector político han dejado de ser los mismos.

El gran dilema político de Guanajuato en los próximos años y meses será observar la ruta de separación entre el gobernador y su antecesor, si es que se da y a qué velocidad. De ello dependerán temas de gran relevancia, no solo la sobrevivencia del actual gabinete y los funcionarios de seguridad, sobre todo, sino también la gran incógnita: la decisión sobre el candidato a gobernador del PAN para la elección de 2024.

Ruptura o sometimiento es el nombre del juego.

2. Navarro se divierte en Washington y festina premio patito

Junto con otros ochenta coganadores, el alcalde de Guanajuato, Alejandro Navarro Saldaña, y su equipo de comunicación fueron a recoger una medalla a Washington D. C., en la categoría regional, por la campaña «Hechos Guanajuato». Es tan vasta la lista de ganadores regionales que cuesta trabajo encontrar al pretencioso edil que no perdió tiempo para tomarse fotos en sitios emblemáticos de la capital norteamericana.

En los premios principales, también bastante nutridos, no se encuentra ninguno a «mejor campaña electoral», como la anunciaron en sus redes los voceros de Navarro.

En general la «Washington Academy» que otorga los premios «Napolitans», deja ver en su propia Web un inocultable carácter de organización de lucro nacida para esquilmar incautos ansiosos de reconocimientos, como los que se otorgan a los restaurantes que sin poder ganar público por su carta o por sus servicios, acuden al expediente de llenar sus paredes de diplomas patito adquiridos por una módica suma.

El inenarrable munícipe que ha convertido a la capital del estado en un desastre gubernativo y lo ha sumido en la inseguridad, podía haberse ahorrado algo de dinero si en lugar de acudir hasta las orillas del Potomac por su medalla hubiese solicitado los servicios del príncipe Bantú que otorga a domicilio doctorados «honoris causa». Ambos reconocimientos sirven para lo mismo, para nada.

Entre tanto, en la capital del estado empiezan a prepararse protestas por el mal gobierno de Alejandro Navarro y por serias sospechas de corrupción. Se antoja complicado que la invención del premio a la «mejor campaña» y el turismo político que realiza, pueda servir para paliar la inconformidad que su forma de gobierno despierta en sectores cada vez más amplios.

3. Alcaldesa de León obliga a Sapal a deponer soberbia contra trabajadores

Apretando tuercas a los empresarios que se vieron favorecidos de forma extraordinaria por Héctor López Santillana, la nueva alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos ya lleva tres logros importantes: la devolución del impuesto legal pero inmoralmente condonado al Club Campestre de León; el retorno del terreno birlado por el ex tesorero Enrique Sosa a una escuela para venderla al empresario Gabriel Padilla; y en los últimos días, la presión al consejo de Sapal presidido por Jorge Ramírez Hernández, para que depusieran la beligerancia en contra de los deudos de familiares fallecidos y llegaran a un entendimiento, que está aún por verse.

Se trata de un cambio de actitud que marca un antes y un después en la relación entre alcaldía y empresariado en León. El problema de López Santillana es que rebajó el nivel de la autoridad municipal al de un simple servidor de los hombres de negocios, aunque ni siquiera de todos, sino solo de los encumbrados en organismos cupulares o en grupos de presión que no por informales son menos influyentes.

Esa actitud incluso le permitió al ex alcalde trabajar a medio gas los últimos tres años de su larga gestión con reelección de por medio.

Hoy cambia la propuesta y la primera panista que gobierna León le ha planeado a los empresarios que la acompañen en sus giras por zonas de León alejadas del glamour habitual donde se mueven, para involucrarse en las políticas de atención a la crisis social que afecta a muchas zonas del municipio.

De mantener el paso con el que ha iniciado su gestión, Gutiérrez Campos podría incluso darle al PAN un redireccionamiento para recobrar una sensibilidad perdida hace mucho tiempo, entre la corrupción, la soberbia y el chambismo.

Como dice el síndico ciudadano José Arturo Sánchez Castellano, convertido en uno de los mayores operadores de la nueva administración, la fórmula para contrarrestar el atractivo de las políticas lopezobradorista pasa porque se limiten los abusos de los que más tienen en detrimento de los sectores más desfavorecidos.

Se trata, precisamente, ir en contra de lo que permitió hasta la ignominia Héctor López Santillana, hasta llegar al extremo de regalar la mitad de una escuela pública para satisfacer el capricho de un particular.

Al cierre de esta columna surgió el tema de la fiesta privada realizada en las instalaciones de la Feria de León por directivos como Guadalupe Robles y consejeros como Juan Carlos Muñoz, empleando la infraestructura pública para goce privado y amparándose en invitados poderosos como el influyente diputado Aldo Márquez, integrante del círculo cero del gobernador Diego Sinhue Rodríguez.

Será otra de las tareas de la alcaldesa hacer entender a los empresarios a cargo de esa importante infraestructura y los de otros consejos ciudadanos, que su papel ahí debe privilegiar el beneficio social y no sus particulares aficiones.

Hacerlos entender o darles las gracias.

Veremos si ese ánimo perdura.

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