30 noviembre, 2020

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DÍAS DE GUARDAR, domingo 24 de mayo de 2020

8 minutos de lectura

.*Daniel Díaz Martínez, víctima de su propio éxito… y nosotros también; *Reapertura como irresponsabilidad: el caso León; *Diego Sinhue va la reactivación sin luz al final del túnel**

1. El secretario se sincera: estaremos más tiempo encerrados por su «éxito»

Fue asombroso escuchar el arrebato de emoción del titular de Salud Guanajuato cuando justificó la necesidad de permanecer más tiempo encerrados en confinamiento «por el éxito» de la estrategia seguida por el gobierno de Guanajuato para enfrentar la pandemia.

Quizás, el subconsciente traicionó al médico general que dirige la Secretaría de Salud y que no tiene dominio de la disciplina epidemiológica.

Porque el único éxito del que puede jactarse Daniel Díaz Martínez hasta ahora, es el de la administración de casos sintomáticos que no han sido registrados como COVID-19 mediante el simple expediente de no haber aplicado las pruebas que procesa el laboratorio estatal de salud pública dirigido por Rosario Sánchez Navarro.

Aunque el equipo de la Secretaría de Salud, un enclave proveniente del sexenio de Miguel Márquez Márquez que incluye a varios familiares consanguíneos del ex gobernador, tiene completamente convencido a Diego Sinhue Rodríguez y a su burbuja de que la pandemia es «administrable» políticamente, lo cierto es que Díaz Martínez sabe del riesgo que corre si se disparan los contagios en una reapertura anticipada.

Ilustraciones: Pinche Einnar.

El virus está circulando en todo el territorio Guanajuato, con la excepción hasta hoy de 4 pequeños municipios , tres de los cuales están enclavados en la Sierra Gorda. La reactivación de las actividades laborales en el sector automotriz, la construcción y la minería, despertará una movilidad en el corredor central del estado y los municipios aledaños que puede disparar los contagios a niveles no vistos hasta ahora en la región, cuya curva va en creciente aunque con un ritmo aún manejable.

Así, el discurso se vuelve contradictorio. por un lado se censura la movilidad ciudadana en fiestas, en ceremonias religiosas, en reuniones familiares, pero por otra parte se cede a la presión del gobierno federal y el de los Estados Unidos, así como a la presión de las cámaras empresariales para reabrir primero armadoras y después restaurantes y centros de convivencia, limitándose a una supervisión que de antemano se sabe que será insuficiente.

Pero la secretaría de Salud no tiene argumentos para frenar la presión empresarial, pues exhibe cotidianamente un control de la pandemia derivado de sus cifras, que la hace ver como un riesgo manejable.

Es ahí donde el doctor Díaz es víctima de su «éxito», pues sus cifras controladas alientan las ansias de reactivación, pero la consecuencia será que la movilidad desatada reviente el control ejercido hasta ahora y desborde las capacidades del sistema estatal de salud, esa joya de la corona que se pretende blandir como un baluarte político de la administración panista de Guanajuato.

En el fondo, hay demasiadas coincidencias entre el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador y el estatal de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, como para que se detenga la reapertura a partir del mes de junio, con el consiguiente riesgo de aceleramiento de los contagios. Ambos quieren mostrar «eficiencia» en su respuesta a la pandemia, aunque sea con cifras alteradas; ambos quieren regresar rápido a la reactivación pues una economía descompuesta afecta sus mandatos.

Minería, automotriz y construcción abren por necesidades básicas de la dinámica industrial del país y de la zona de libre comercio de Norte América, dejando de lado la responsabilidad local de la vigilancia epidemiológica y el resguardo de la salud de los guanajuatenses.

Mantener el paro ya no es opción en términos económicos ni políticos para la clase gobernante, aunque se corran riesgos de salud pública para todos los del llano. Como dijo Juan Martín Álvarez, responsable de salud del municipio de León: viviremos con esto, que cada quien se cuide solo.

Las tres industrias autorizadas a reiniciar ocupan una mano de obra importante, la incidencia en el transporte intermunicipal no puede ser ignorada, pero va asociada además la reactivación de la actividad periférica, como la que representan el transporte de personal, las guarderías y el surtido de alimentos en el entorno fabril.

Con ello el confinamiento prácticamente habrá terminado en muchos municipios y localidades. Pero, adicionalmente, se acaban los argumentos sanitarios para mantener a otros sectores paralizados. El paro solo tiene utilidad si es general, de lo contrario no tiene sentido. Con personas circulando y entrando en contacto, el virus tendrá circulación, aunque otra parte se guarde.

Aquí será donde se vuelva relevante el «éxito» de la Secretaría de Salud de Guanajuato: si las cifras que nos han presentado, como muchos pensamos, vienen rasuradas y la presencia del SARS-CoV-2 es más extendida de lo que expone la oportuna y vistosa transparencia que se actualiza a diario en Internet, la reactivación elevará exponencialmente el riesgo para Guanajuato y producirá un retroceso sanitario y económico que hará palidecer al actual.

Entonces sí, más que ironizar, nos acordaremos con amargura de la freudiana fraseología del secretario: seremos las víctimas de su dudoso «éxito».

2. Héctor López Santillana se lava las manos y deja ciudadanos a su suerte

El lunes de esta semana aparecieron en conferencia de prensa remota el secretario del Ayuntamiento de León, Felipe de Jesús López Gómez, y el director de Salud, Juan Martín Álvarez, con el objetivo de informar sobre la posible reapertura de actividades en la ciudad.

Unos días antes, la Canirac había anunciado públicamente que el martes 19 de mayo aperturaban locales para ofrecer servicio de alimentos en piso.

Justo una semana antes empezó el disparo de contagios en la entidad y en León, pasando del promedio de 20 a 45 casos confirmados por día. No parecía prudente avalar una reapertura de los centros sociales de reunión justo en los momentos en que la curva iniciaba su agudizamiento.

La respuesta de los funcionarios, en una conferencia que por su relevancia debió encabezar el alcalde Héctor López Santillana, siempre fue ambigua, cuando no abiertamente evasiva.

López Gómez se amparó en el subterfugio jurídico de que el decreto federal contempla a los negocios de «alimentos preparados» como actividad esencial. El titular de salud terminó señalando que tendríamos que acostumbrarnos a convivir con el virus y a tomar cada quien sus propias precauciones, olvidándose de que la eufemística «nueva normalidad» no puede definirse cuando apenas se entra al pico de la pandemia.

En todo caso, lo que se observó fue a un par de funcionarios enviados con línea a justificar una reapertura que en los hechos ya se había dado, pues numerosos negocios de empresarios influyentes nunca cerraron.

Es el caso del restaurante «El Rincón Gaucho» de Juan Alonso de Torres, el cual permaneció abierto todo el tiempo con clientes en el interior, quizá amparado en el hecho de que su propietario, el empresario Marcos Aurelio, es consuegro del secretario de Gobierno, Luis Ernesto Ayala. No hubo quien lo molestara ni con el pétalo de una revisión sanitaria.

Queda claro que es la presión de los poderosos empresarios del sector alimentos, donde están representados algunos de los mayores capitales de la ciudad que han incursionado en ese ramo, lo que doblegó a López Santillana, siempre anuente a los dictados del sector privado de León.

Así, echándole la culpa a la indisciplina de las personas que celebraron el 10 de mayo y que siguen participando en los tianguis y en las fiestas vecinales, los restaurantes de la ciudad empezarán a aportar su cuota de desorden justo en el momento en que sería más importante un confinamiento estricto.

Pronto veremos los resultados de esta falta de previsión, acompañada de la renuncia a ejercer la autoridad y a proteger a la ciudadanía. Ante el abandono de las responsabilidades de gobierno, no quedará de otra que cuidarnos solos.

3. Ni Singapur, ni Hannover, es Eduardo Sojo el gurú de la «reactivación»

La semana empezará con un mensaje de casi una hora del gobernador del Estado Diego Sinhue Rodríguez Vallejo a la ciudadanía de Guanajuato, a través medios de comunicación electrónicos y redes sociales, que será seguido de un tsunami de propaganda en medios impresos, sobre el programa «Reactivemos Guanajuato», pensado para la recuperación económica del estado cuando pase la pandemia o cuando disminuya su virulencia.

Ni Singapur, al que se le pagó una costosa asesoría en el primer año de gobierno, ni la Feria de Hannover, supuesto aliado estratégico de Guanajuato, serán quienes guien el proceso de recuperación, sino que se «reactivó» a Eduardo Sojo, el gurú de la planeación del foxismo para elaborar un plan en el que se invitó a participar a empresarios de todo el corredor industrial.

Y esa parece ser la parte más coja del plan. Los empresarios ya guiaron el crecimiento de Guanajuato durante las pasadas dos décadas, el cual fue exitoso en la tarea de atraer inversiones mediante generosos subsidios, que se convirtieron en tractores de una industrialización que trajo beneficios a algunos pero que no logró un modelo de mayor igualdad para el estado.

Lo que tenemos ahora es una emergencia sanitaria con impacto económico y una secuela brutal de daño social. Lo que se requiere para salir de ella no es solo afianzar el desarrollismo industrial en un mundo postpandemia que probablemente cambie radicalmente sus parámetros, sino que se necesitaría un modelo que anteponga a la ganancia privada la inclusión social.

Por lo pronto, queda claro que los anuncios del gobernador serán en buena medida voluntariosos llamados a una recuperación sobre la que aún no es posible hacer planes, pues estamos a mitad de la tormenta y sin claridad sobre lo que resultará cuando amainen los vientos y se calmen las aguas.

De cualquier manera se vale mandar mensajes de aliento, solo habría que esperar que el tono empleado no sea el de la soez propaganda y el autoelogio sobre pies de barro, sino que se presente una reflexión calmada y un discurso con anclas en la realidad y con vocación de verdad.

Hasta ahora no hemos visto ese tono en la desatada pasión por el eslogan facilón y la venta de garage que caracteriza a la comunicación social de Diego Sinhue. Sería buen momento para intentar algo diferente. Habría que decir que la «grandeza» se muestra en los hechos, más que anunciarse de palabra.

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Arnoldo Cuéllar Ornelas

@ARNOLDOCUELLARO

Periodista, analista político. Fundador del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública, medio digital y asociación civil.

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