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*Día de angustia en la delegación de la FGR en Guanajuato; *Explota tercera ola Covid y Daniel Díaz maniobra con los datos; *Alguien debe avisarle a Ale Gutiérrez que la campaña ya acabó.

1. Asuntos Internos de FGR en subrepticia visita a delegación Guanajuato.

Ilustraciones: Pinche Einnar

Desde el viernes 16 de julio, después de conocerse denuncias públicas sobre diversas irregularidades por parte de los funcionarios de la delegación de la Fiscalía General de la República en Guanajuato, la dirección de Asuntos Internos de la dependencia en la ciudad de México ordenó una visita de inspección que duró toda la semana.

La visita incluyó la presencia del director de asuntos internos Rodrigo Caraballo quien estuvo un par de días en Guanajuato.

En pocos días se sabrá si la medida sirvió de algo, si la dinámica que ha establecido David Carmona Álvarez, delegado encargado de despacho para someter las decisiones de la dependencia a las prioridades del fiscal de Guanajuato, Carlos Zamarripa Aguirre, se suspende o prevalece.

Además de Carmona, anda hecho un manojo de nervios el subdelegado Gabriel Campos Piña, quien ha establecido una complicidad muy productiva con el encargado para cubrirlo en México a través de su compadre, el coordinador de control regional Rafael Contreras Labra.

Las organizaciones de abogados de la entidad reciben quejas constantes de sus agremiados por las exacciones a que son sometidos los litigantes en las distintas sedes de la Fiscalía General de la República, donde por hacer avanzar cualquier trámite exigen dádivas, mientras los casos complicados son derivados indefectiblemente al estado, sin análisis jurídico alguno.

Sin embargo, las quejas no pudieron expresarse, pues la visita no se hizo pública, ni se oficializó en los espacios de atención al público de las sedes de la FGR, por lo que fueron pocos los enterados, contra lo que marcan los protocolos de la propia dependencia.

Pese a ello, los visitadores de Asuntos Internos, encabezados por la agente Blanca Edith Torres, se percataron de muchas de estas irregularidades, ahora solo falta que en México se den por enterados y tomen decisiones o sencillamente entierren el asunto y permitan que la delegación siga entregada al fiscal estatal Carlos Zamarripa, convertido en el caudillo de la (in)justicia en Guanajuato.

De cualquier manera, de no producirse decisiones que reorienten el trabajo de la Fiscalía de la República en Guanajuato, diversos actores políticos están dispuestos a continuar las denuncias ante el propio presidente de la República, pues lo que pasa en esa dependencia en Guanajuato contradice flagrantemente el discurso moralizador de Andrés Manuel López Obrador, precisamente en el estado que más refractario ha sido a su proyecto político.

De nada sirven las críticas al deficiente modelo de procuración de justicia de Guanajuato evidente en sus malos resultados, así como las peticiones para que se den los cambios, si la ventanilla de la fiscalía federal come en el mismo plato que los criticados funcionarios locales.

Una mínima congruencia obligaría al fiscal Alejandro Gertz Manero a poner orden en Guanajuato, a menos que la autonomía de la FGR signifique que está fuera del espíritu de la Cuarta Transformación y que sigue siendo un espacio de la reacción, lo cual sería desastroso para el proyecto de erradicar la corrupción que tantos votos le entregó a AMLO en 2018.

2. Daniel Díaz, el precandidato a gobernador que juega con el virus

En la semana que termina la cifra de pruebas confirmadas de COVID-19 dio un salto drástico en la entidad, sin embargo, el cuello de botella del Laboratorio Estatal de Salud Pública, donde mandan Fernando Reynoso Márquez y Rosario Sánchez Navarro, ha decidido dejar fuera de los registros más de mil casos, lo que no podría haber ocurrido sin el respaldo de Daniel Díaz, el secretario de salud y jefe de ambos.

De haberse subido a la plataforma, los nuevos casos en todo el estado mostrarían un drástico cambio de la curva y despertarían serias críticas por decisiones políticas como la realización de la feria de verano en León y hasta el inminente regreso a clases que tanto ha defendido el gobernador Diego Sinhue Rodríguez.

Todo parece indicar que esta decisión no ha sido consensuada con el grupo cero del Poder Ejecutivo, encabezado por Juan Carlos Alcántara, a quien podría colocar en serios predicamentos un aceleramiento de la pandemia sin tener a la mano los datos oportunos.

Mucho tiene que ver en este comportamiento el hecho de que en los círculos internos de salud se maneja con singular alegría la versión de que Daniel Díaz Martínez es uno de los precandidatos a gobernador con más posibilidades ya que «cuenta con el beneplácito de Diego pero también de Miguel Márquez«.

La apuesta es riesgosa pero también equivocada. Ya se ha mostrado con suficiencia que la pandemia de COVID no admite manejos políticos y tarde o temprano hace quedar mal a quienes lo intentan de esa manera.

Aunque en Guanajuato no se ha desatado de forma oficial el tapadismo, este ya existe bajo la mesa y, por lo que se ve, tenderá a desgobernarse ante la debilidad en la que deja al comité estatal panista el saliente Román Cifuentes, quien anda ya más ocupado con las grillas nacionales que con cerrar bien su paso por el liderazgo estatal del blanquiazul.

3. Alejandra Gutiérrez: creativas maneras de perder el tiempo

Ganadora de la elección por un porcentaje abrumador, inexperta en política ejecutiva y con un reto mayúsculo enfrente que es el de gobernar una de las mayores y más inseguras ciudades del país en épocas de crisis sanitaria y financiera, la panista Alejandra Gutiérrez no ha encontrado mejor forma de ocupar el interregno de 4 meses que va de la elección a su toma de posesión, que con una política de selfies.

Para mostrar civilidad, la próxima alcaldesa se ha reunido con algunos de sus contrincantes de los pasados comicios. Quizá no surjan grandes ideas de ese diálogo, menos para modificar la agenda panista tan monolítica, pero qué tal las fotos para las redes sociales.

Algunos de esos candidatos ni siquiera lograron colocar un regidor, por lo que el espíritu de la reunión no irá más allá de conseguir algunos likes, por otra parte, queda claro que muchos de los minipartidos jugaron en los pasados comicios dentro de la estrategia de la fuerza hegemónica panista, como si esta lo necesitara.

Más allá de esos devaneos, la ciudad y el municipio enfrenta un momento delicado que requerirá una alcaldesa atenta, creativa y con capacidad de anticipación. Un integrante de su ayuntamiento confiaba hace algunos días: «mientras más nos enteramos del estado de la administración, más preocupados estamos.»

No será lo de menos el tema de la seguridad, donde Alejandra Gutiérrez deberá enfrentar ese dilema que Héctor López Santillana resolvió entregándose en manos del gobierno estatal y sus áreas de seguridad, solo para ver como se le escapaba la paz de la ciudad entre las manos, sin intentar nada para evitarlo.

Al alcalde saliente la pandemia le vino como anillo al dedo, propiciando un retiro de la esfera pública que lo preservó del desgaste. A una táctica como esa no podrá aspirar la primera mujer panista que gobernará la ciudad y que deberá multiplicarse para vencer los retos de la gobernanza y también la misoginia arraigada en una sociedad conservadora y, destacadamente, en el propio PAN.

Alguien tendrá que decirle a la alcaldesa electa, que ya acabó el paseo de la campaña y que es la hora de prepararse para lo que será el encargo más complicado de su carrera.

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