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* A fuego lento los cambios en el gabinete de Diego Sinhue; *La hora de Mauricio Hernández, superdelegado que nunca lo fue; *Gerardo Fernández, el relevo natural en la dirigencia del Verde.

1. Relevos en el PAN y el gobierno marcarían deslinde con Márquez

Ilustraciones: Pinche Einnar.

La recomposición del gabinete estatal parece obligada para enfrentar la segunda mitad del sexenio y apretar el paso tras la pandemia, además de atender el reto aún pendiente de definir el carácter del gobierno de Diego Sinhue Rodríguez. Por ello, se esperan los cambios para el próximo mes de septiembre, en la antesala de las renovaciones de gobiernos municipales y después de que se instale el nuevo Congreso.

Se trata de una oportunidad inmejorable para que el actual gobernador abandone el sello de delfín del marquismo, algo que no ha ocurrido sencillamente porque no lo ha decidido, y para que construya el escenario de su propia sucesión sin que intervengan manos externas.

Aún se recuerda cómo Miguel Márquez convirtió a Diego en su proyecto de relevo al designarlo como secretario de Desarrollo Social en sustitución del desgastado Éctor Jaime Ramírez Barba, quien desperdició tres años al frente de esa dependencia, justo a la mitad del sexenio.

Esta vez el candidato ya no podrá surgir de ese secretaría, que los ha producido en las dos últimas sucesiones, aunque de cualquier forma habrá relevo del gris secretario Gerardo Morales Moncada. El candidato a ocupar el cargo es otro político que tampoco levanta pasiones, el coordinador legislativo panista Jesús Oviedo Herrera, a quien se premiará por los servicios prestados al Ejecutivo al encabezar uno de los Congresos más sometidos al Ejecutivo en la historia reciente del estado.

De cualquier manera, de Desarrollo Social surge quien está siendo impulsado como prospecto para 2024 desde la jefatura de gabinete que encabeza Juan Carlos Alcántara, se trata del ex funcionario de esa dependencia Aldo Márquez Becerra, ahora diputado electo por León y proximamente jefe estatal panista, como ya se especula a todos niveles.

Desde el Congreso, con la libertad que da una curul sin mayores responsabilidades, Márquez Becerra podría dedicarse a recorrer el estado, reactivar a un PAN que languideció con Roman Cifuentes y que se vio obligado a comprar candidatos de otros partidos para rescatar algunos triunfos pírricos. Aldo Márquez también tendría la encomienda de acotar la desmedida intervención de su tío el ex gobernador Miguel Márquez, quien se despachó con el cucharón como operador en las pasadas elecciones.

La pinza para construir la precandidatura de Aldo Márquez, que seguramente deberá medirse con aspirantes mujeres como la secretaria de gobierno y las dos alcaldesas de los municipios más importantes, sería el ascenso de Alan Sahir Márquez Becerra, su hermano, a la secretaría particular del gobernador, en relevo de la histórica Juana de la Cruz Martínez Andrade. Ese movimiento también serviría para afirmar a Sinhue frente a su padrino el ex gobernador y gobernar mejor su sucesión.

Queda pendiente la disputa por la secretaría general del Congreso, donde Christian Cruz Villegas, el síndico leonés que se equivocó apoyando a Juan Carlos Muñoz en sus tempranas aspiraciones para ser candidato a alcalde, busca dónde aterrizar al terminar su encargo el próximo octubre. Ha tratado de convencer a Luis Ernesto Ayala de su conocimiento del cargo, pero ahí compite con Alberto Padilla que quiere aumentar su currículum. Por su parte, Ricardo Narváez también hace sus propios movimientos para mantenerse en el puesto.

Cruz Villegas tiene en su contra haber sido uno de los perseguidores de Juan Carlos Alcántara en el inicio del gobierno de Miguel Márquez, cuando el hoy poderoso funcionario navegaba aguas procelosas tras la derrota de Ricardo Torres Origel y su posterior renuncia a la representación del gobierno en la ciudad de México.

Como puede advertirse, el verano que inicia no será apto para cardiacos.

2. La cuarta transformación se sacude con la salida de Gabriel García

El coordinador de programas federales de la presidencia de la república, Gabriel García, jefe de los 32 superdelegados, entre ellos Mauricio Hernández Núñez en Guanajuato, dejó su cargo esta semana en medio de fuertes especulaciones sobre su desempeño, luego de resultados inesperados en las elecciones del 6 de junio.

García va al Senado, no para poner en aprietos a Ricardo Monreal, quien mantiene un control férreo en su fracción, sino para transitar al exilio luego de años de estrecha cercanía con Andrés Manuel López Obrador.

Los movimientos en cadena no se harán esperar y no es remoto que uno de los que serán evaluados con crudeza es el superdelegado de Guanajuato, uno de los que peores cuentas entregó al disminuir el número de municipios en manos de Morena y hacer papeles lamentables en lugares con posibilidades de ganar como Guanajuato, San Miguel de Allende, Abasolo e Irapuato.

Aunque en el caso de León, tanto Hernández como Ernesto Prieto tratan de endilgarle la derrota a Ricardo Sheffield, lo cierto es que los apoyos sociales otorgados en zonas populares de la urbe, no parecieron tener impacto alguno.

Otra falla de Hernández ha sido la debilidad de la administración federal en Guanajuato, totalmente neutralizada por el gobierno panista, lo que no impidió que colocara a su asistente sonorense Hades Aguilar, como diputada plurinominal.

Cualquier cambio, de ocurrir, deberá esperar a la realización de la consulta sobre el juicio a los expresidentes, el próximo primero de agosto, donde lo único que le falta a Mauricio para redondear su fracaso es que Guanajuato vote por el No.

3. Gerardo Fernández, relevo natural de Sergio Contreras para salvar al Verde

La drástica caída del Partido Verde en la votación estatal y en León, particularmente, tuvo que ver de manera central con equivocadas decisiones estratégicas y tácticas que solo pueden ser atribuidas a su dirigente estatal, Sergio Contreras Guerrero.

La opción de jugar pegado al gobierno panista y romper la alianza nacional de su partido con Morena, que tanto redituó en posiciones legislativas, fue un empeño en el que Contreras invirtió tiempo y cabildeos.

El resultado fue un fiasco: el verde nunca se consolidó como opción intermedia en la polarización, espacio que le ganó Movimiento Ciudadano en León y en el estado, pero al mismo tiempo se abarató como socio panista.

No funcionó la contratación de un consultor altamente cotizado como Xavier Domínguez, tampoco el gasto de más de 5 millones de pesos en la campaña de León. El partido bajó su votación casi a la mitad de sus dos últimas participaciones y lo único que lo ayuda son las debacles del PRI y el PRD.

Un grave error fue la tercera intentona de Contreras como aspirante a la alcaldía de León, quedando lejos de sus dos anteriores incursiones, al mostrarse como un candidato carente de sorpresas y jugando al esquirol oficioso a favor de Alejandra Gutiérrez.

También como estratega Contreras se mostró desgastado y sin imaginación, por lo que dejar el partido en sus manos es una apuesta muy riesgosa y la líder moral de esa formación en Guanajuato, Beatriz Manrique, tendrá que pensar con detenimiento sus próximos pasos, si quiere evitar que la tarea de años se convierta en un montón de ruinas.

El relevo natural ya está allí. Se trata del diputado electo Gerardo Fernández, con experiencia como asesor legislativo e investigador de temas de corrupción panista, como las compras de medicamentos en el sexenio de Márquez, y con ganas y energía para emprender la reconstrucción del partido. Aunque nominalmente se encargó de las campañas, la derrota no es atribuible a Fernández pues solo siguió las instrucciones y el plan de Contreras.

La gran pregunta es si Manrique se animará.

decisión difícil cuando se piensa en términos de amistad y no de estrategia.

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