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*Prensa, violencia de género y cálculo político; *Guerras del PRI: rescatando al soldado Arias; *Miguel Márquez, puente y aduana de Diego Sinhue

1. Medida afirmativa del TEEG para frenar misoginia política

Ilustraciones: Pinche Einnar.

Responsabilizar de la inseguridad en Celaya a la alcaldesa Elvira Paniagua y olvidarse de que esa tarea era compartida con Diego Sinhue RodríguezLuis Ernesto AyalaAlvar Cabeza de VacaCarlos Zamarripa y el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, sin duda constituye una visión sesgada, inexacta y profundamente misógina.

En pleno Jueves Santo, el Tribunal Electoral del Estado de Guanajuato agendó un asunto de alto impacto mediático: la denuncia de la alcaldesa de Celaya, la panista Elvira Paniagua, de un artículo del editor y columnista del diario A.M. Enrique Gómez Orozco por violencia política de género, publicado en ese medio en noviembre pasado.

Por unanimidad aunque con un voto particular de Gerardo Arzola, el único magistrado hombre, que matizó las descalificaciones del artículo sobre la capacidad de las mujeres para enfrentar como autoridad el tema complejo de la inseguridad, se emitió una sentencia condenatoria al autor del artículo y se le exige reparar el daño con una disculpa pública.

En su argumentación, centrada en criticar al PAN por haber enviado mediante «encuestas a modo» a dos mujeres como candidatas en León e Irapuato, Alejandra Gutiérrez y Lorena Alfaro, usando como referente para su tesis el desempeño de la alcaldesa de Celaya, Elvira Paniagua, de quien dice que «se escondió en su despacho», Gómez Orozco nunca menciona el fracaso de otros políticos, del sexo masculino, que igualmente han fracasado en el tema de la seguridad.

Por ejemplo, el muy cercano Héctor López Santillana, quien primero designó a un secretario de seguridad foráneo que terminó corrido por malos manejos administrativos y después aceptó la recomendación de un relevo cuyo antecedente más destacado fue el de ser jefe de escoltas del Diego Sinhue Rodríguez en su precampaña y campaña electoral.

Mario Bravo Arrona tiene a León sumido en la peor ola de inseguridad de su historia. El año pasado cerró con un promedio de 70 asesinatos por mes y la baja relativa de febrero se acabó en marzo que volvió a presentar un alta incidencia de asesinatos con 71 víctimas.

El columnista tampoco analizó que Elvira Paniagua logró hacerse con la candidatura del PAN cuando dos varones, el empresario Mauricio Usabiaga y el ex alcalde Ismael Pérez Ordaz, declinaron las invitaciones de ese partido por temor a la violencia que ya se ensañaba con el municipio.

Más allá de las expresiones claramente misóginas que encontró la magistrada Dolores López Loza, y que fueron ampliamente respaldadas por su colega Yari Zapata, el artículo resulta completamente sesgado al concluir que las mujeres no están equipadas para hacer frente a los retos de la seguridad pública, sin revisar que en el caso de Guanajuato parece que tampoco los hombres de la política le encuentran cuadratura a ese círculo.

La ponderación de Gómez Orozco acerca de que Luis Ernesto Ayala sería un mejor prospecto del PAN para la alcaldía, no se hace cargo de la pobre labor realizada por ese veterano político como coordinador del eje de seguridad del gobierno estatal, donde su papel fue meramente escenográfico mientras Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca continuaron campeando a sus anchas como zares, no de la seguridad, sino de la inseguridad rampante que nos abruma.

Así, carente del más elemental análisis y llena de prejuicios y estereotipos, la columna Perspectiva de ese 11 de noviembre amerita plenamente la sentencia que sobre ella se emitió este Jueves Santo, por lo que sería lo más adecuado y profesional que el columnista aceptara la resolución y las medidas reparatorias, que son mínimas y muy benignas, salvo para su orgullo, quizás.

Llama la atención que solo haya sido la alcaldesa Paniagua quien tomó cartas en el asunto y que lo hayan dejado pasar las dos mujeres panistas que buscan las alcaldías más importantes del estado. Puede haber intervenido algún tipo de cálculo político para no malquistarse con el editor de diarios que circulan tanto en León como en Irapuato, ya se sabe que en campaña no hay que hacerse de más enemigos que de los necesarios.

Sin embargo, también queda claro que el reto de lograr la equidad y eliminar la violencia de género, requiere de medidas afirmativas y de acciones proactivas. ¿No son los políticos y particularmente los legisladores (como lo fueron ambas candidatas) quienes insisten que las leyes no sirven de nada sin la acción de los ciudadanos?

En lo que hace a los y las periodistas, será muy lamentable que pretendamos escudarnos en la libertad de expresión para no hacernos cargos de que muchos marcos de referencia con los que revisábamos la realidad, no solo son obsoletos sino que estaban equivocados, partían del prejuicio y de la normalización de la desigualdad. Igual que la realidad, tendremos que cambiar y aprender.

Esta es una gran oportunidad de dar una batalla contra prejuicios arraigados sobre los cuales no debería privar el pragmatismo político ni la soberbia. Para cambiar lo que debemos erradicar de la vida y de la política, ya no podemos hacer la vista a un lado.

### 2. ¿Importa la elección? No, importa la pluri: Lanza Arias a candidatos en su defensa

La Semana Mayor, época de reflexión y autocuidado, encontró a la dirigencia del PRI más activa que nunca en medio de una tormenta. Después de la denuncia publicada a nivel nacional sobre la venta de candidaturas a regidores por parte del secretario general Alejandro Arias Ávila, la respuesta fue recabar firmas de candidatos a alcaldes para desmentir la acusación.

Por las oficinas del disminuido partido político desfilaron los aspirantes cercanos a Arias para estampar su rúbrica en la carta dirigida a Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, donde se expresa que no hubo presión alguna ni dinero de por medio para decidir las candidaturas a regidores.

Desde luego, nadie en su sano juicio de los que pagaron por las regidurías lo va a reconocer, pues sería parte del entramado de corrupción. Si pagaron es porque saben que recuperarán ese dinero ejerciendo el cargo, el cuál no estará al servicio de los ciudadanos que los votaron, sino del tráfico de intereses.

Lo verdaderamente patético es que el debate y las disputas en el PRI de 2021 sea por la venta de regidurías, cuando hace algunos años todavía lo que se subastaban eran candidaturas a alcalde, como bien lo sabe el propio Arias que ya enfrentó por ello un proceso interno y otro penal.

Es decir, la corrupción es la misma, pero el producto cae en picada.

Con la lógica de Arias Ávila, solapada por la presidenta Ruth Tiscareño quien no podrá decirse engañada cuando vengan los ajustes de cuentas porque tuvo suficientes advertencias, el PRI disminuirá aún más su caudal electoral y de los 11 municipios que gobierna difícilmente mantendrá la mitad.

La carta a Alito Moreno no pretende aclarar nada, sino únicamente rescatar las posibilidades de la candidatura plurinominal a diputado que busca Alejandro Arias y para la que ha ofrecido plena colaboración al gobierno de Diego Sinhue Rodríguez, en sus cada vez más esporádicas reuniones con Juan Carlos Alcántara, quien parece haber medido ya las escasa posibilidades del priista de trascender la coyuntura electoral.

Por si algo faltara, Alejandro Arias reincidió en la realización de encuestas pagadas por alcaldes y candidatos, encargadas a despachos a modo, como Inmersa de Rodolfo Núñez, famoso por haber hecho ganar en una encuesta a Juan Ignacio Torres Landa en 2012, que le fue rechazada por el periódico que se la había encargado. Con esas herramientas se tomaron las decisiones en el PRI, lo que no augura buenos resultados.

Así que los candidatos a alcaldes del PRI, en lugar de estar concentrados en planear sus campañas y en hacer frente al menudo reto que les espera, frente a los recursos de los aspirantes panistas apoyados por el gobierno estatal y la creciente presencia de Morena respaldada por los programas sociales federales, han tenido que financiar a su dirigencia y ahora deben de acudir presurosos a rescatar la plurinominal de Arias, tarea quizá ya imposible a estas alturas.

3. Activismo de Márquez permite augurar larga vida al maximato

Que el ex gobernador Miguel Márquez convoque de su iniciativa a la cúpula empresarial de Salamanca y les ofrezca ser «el puente» con Diego Sinhue Rodríguez, al tiempo que pide el apoyo para el candidato del PAN a la alcaldía, Isaac Piña, habla mucho de los tiempos que vivimos.

Quizá en el panismo gobernante se piense que el activismo de Márquez protege al gobernador de las acusaciones de proselitismo desde el cargo, pero en realidad lo único que hace es acentuar la sensación de que «quien sigue mandando es Márquez».

Entre la burocracia estatal, con los empresarios, con la base panista, persiste la sensación de que para que las cosas ocurran es necesario hacer la peregrinación a Purísima del Rincón y plantear la petición al ex gobernador.

La situación es inédita, ni Vicente Fox, que no solo era ex gobernador sino presidente de la República, fue tan invasivo con su sucesor. Sin embargo aquí se combinan dos cosas: lo que parece ser una profunda nostalgia de Miguel Márquez con el mando y el ejercicio del poder, evidente al moverse rodeado de una escolta numerosa; y la notable falta de voluntad de poder de Diego Sinhue, quien parece querer gobernar solo a través de videos las redes sociales.

Son ya dos años y medio de sobrevivencia de esta inédita, antidemocrática y antirrepublicana influencia de un ex mandatario sobre su sucesor.

Y a juzgar por el activismo de Márquez a favor de candidatos panistas, esa situación se extenderá a la segunda parte del sexenio, con el silencio y la complicidad no solo de los panistas, sino de la clase política en general y de los liderazgos de la sociedad civil, a juzgar por lo visto en Salamanca.

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