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*La quiebra de Derechos Humanos; *Alejandra Reynoso se emociona con Vox; *Olvido de la prevención dispara contagios de Covid.

1. Derechos humanos de Guanajuato pasa a ser apéndice del PAN

Ilustraciones: Pinche Einnar.

Cuando compareció ante los diputados que lo calificaron como el mejor prospecto para ocupar la procuraduría de los derechos humanos de Guanajuato, Vicente Esqueda negó que existiera una crisis en la materia en el estado, con la peregrina definición de que «las recomendaciones son aceptadas por las dependencias».

Para el político panista que venía de un exilio de casi tres años de las nóminas estatales, no parecían importar las fosas repletas de cadáveres sin identificar: la explosión de denuncias sobre desaparición de personas; los homicidios de mujeres, niños, niñas y adolescentes que se contabilizan como daños colaterales en las masacres del estado.

Para Vicente Esqueda, Guanajuato era un paraíso en materia de derechos humanos y por ello cualquier persona, aún sin experiencia, podía ir a cobrar las mieles de un cargo que representa más de un millón doscientos mil pesos anuales de sueldo.

Muy pronto se vio que la crisis de derechos humanos no solo existía sino que se agravaba con la llegada del primer titular de la procuraduría abiertamente panista y ex dirigente de ese partido.

Como se ha consignado, el nivel de las recomendaciones bajó para ser turnado, en lugar de los titulares de las áreas, a los subordinados operativos. Es decir, la procuraduría recomienda a partir de esta gestión a los mismos señalados de las violaciones, sin molestar a sus jefes ni con el pétalo de una sugerencia que de por sí solo tiene valor moral y declarativo.

Pero la crisis se ha profundizado. Esta semana dos alcaldes panistas rechazaron en primera instancia las recomendaciones de la PRODHEG sin recato alguno: Ricardo Ortiz en Irapuato y el interino Gonzalo González de San Miguel Allende.

No se trataba de asuntos menores: la muerte de un adolescente a manos de un policía, en un evidente abuso de autoridad en Irapuato y una agresión a dos periodistas de parte de Luis Alberto Villarreal en San Miguel.

Con abierto desdén, ambos alcaldes señalaron que no aceptarían las recomendaciones.

Un tímido Vicente Esqueda, más político que ombudsperson, quiso hacer intervenir al Congreso para que citara a los funcionarios y los conminara a acatar sus resoluciones, pero no hizo falta, el auxilio llegó desde el PAN estatal, donde entre ataques al gobierno federal y defensas del fiscal, Román Cifuentes se dio tiempo para apuntalar al procurador y pedir a los dos ediles que acataran, lo que hicieron parcialmente.

La intromisión es mayor y evidencia la conexión partidista que se cierne como una sombra sobre la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato.

Carente de fuerza moral y solo por el respaldo de su jefe partidista, Esqueda ve cómo la crisis de derechos humanos pasa a convertirse también en una crisis del propio órgano defensor.

Si a ello se agrega que cada vez trabajan más militantes del PAN en puestos clave de la procuraduría, tenemos que la autonomía y la neutralidad del órgano garante de los derechos humanos en Guanajuato han quedado completamente comprometidas.

Si eso no es una crisis de proporciones mayores, no sabemos qué podría serlo.

2. Fijaciones ideológicas traicionan a Alejandra Reynoso

La panista leonesa Alejandra «la Wera» Reynoso Sánchez, había pasado de ser una líder juvenil activa a convertirse en una profesional de la tarea legislativa a nivel nacional, escalando posiciones y permaneciendo en activo ya por lustros.

Diputada federal en dos ocasiones, senadora de la República, secretaria de desarrollo social en el gobierno de Juan Manuel Oliva luego de haber sido derrotada en su intento de ser dirigente partidista, Reynoso Sánchez parecía una prospecto firme para buscar la candidatura a gobernadora por el PAN en la época de la paridad de género, en 2024.

En Guanajuato, la «Wera» siempre ha sido vista como militante de las corrientes más conservadoras del PAN, lo que no oculta en muchas de sus declaraciones sobre temas como el derecho de las mujeres a elegir sobre su cuerpo o los derechos de la diversidad sexual, sin embargo, su postura siempre fue discreta.

Esa trayectoria tuvo un abrupto cambio este jueves, cuando Alejandra mostró un arrebato de entusiasmo que la llevó a ser una de las principales promotoras de la visita del político español Santiago Abascal, dirigente del partido de ultraderecha Vox.

El desliz de Reynoso junto con el de otros panistas, incluyendo la gris diputada celayense Saraí Núñez, provocó intensas reacciones dentro y fuera del PAN, lo que trajo consigo justificaciones, borrado de tuits y llanto y crujir de dientes.

En el peor momento, cuando la articulación de fuerzas opositoras tiene en la moderación y en la complementación de agendas su mejor arma para constituirse como opción para el electorado, tal y como se vio en junio pasado, un grupo de panistas se resbalan y mandan signos de radicalización.

Quizá una de las personas más felices con lo que pasó esta semana en el Senado, sea la titular de la Secretaría de Gobierno de Guanajuato, Libia Denisse García Muñoz Ledo, quien pian pianito y más por los errores de sus competidores que por sus propios aciertos, va construyendo su camino hacia la posibilidad de ser la primera candidata mujer a la gubernatura por el PAN.

Con una carrera menos lucidora que la de Alejandra Reynoso, Libia García está jugando a crecer su popularidad, mostrar talante abierto y negociador, al tiempo que evita los errores. Veremos si eso alcanza y si continúa ayudando a su proyecto la buena suerte tenida hasta ahora.

3. COVID en las aulas, esto apenas empieza

En la primera semana de clases se reportaron una docena de contagios entre alumnos y maestros, lo que llevó a que una escuela privada de León decidiera interrumpir el proceso de reanudación de actividades.

El discurso de la Secretaría de Salud se mantiene en el tono de que las cosas no pasan a mayores, que los síntomas son leves y que el problema es administrable.

Sin embargo, la postura no parece confiable. El mismo titular de Salud Guanajuato, Daniel Díaz Martínez, insiste en relevar de toda responsabilidad en el crecimiento de casos a los organizadores de la feria de verano en León, así como a otros eventos que se han tolerado bajo la lógica de reactivar la economía.

¿Le dirá la verdad Daniel Díaz a los padres de familia y a la comunidad educativa de Guanajuato si el regreso a las aulas comienza a incrementar el contagio y potenciar una tercera ola que ya dio en agosto un salto espectacular en confirmaciones de casos?

¿O, de plano, se está manejando una agenda política donde prevalece la intención de forzar una normalidad con riesgos calculados por los funcionarios pero no explicados a los ciudadanos?

Hasta ahora y de la mano con la idea de Daniel Díaz de usar su cargo como trampolín político, la pandemia en Guanajuato se ha manejado como un asunto no de salud, sino de imagen y relaciones públicas.

Veremos a dónde conduce esa ruta.

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