30 noviembre, 2020

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Educación y capacitación

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Enrique R. Soriano Valencia

Ahora que una buena parte de la población toma clases y cursos por Internet, vale la pena conocer el sentido de los términos usados. Aprecio la sugerencia de Néstor Isaac para abordar el tema.

No es lo mismo educación que capacitación. La educación tiene como labor hacer que el individuo desarrolle conocimientos y habilidades aspectos que desconoce (por ejemplo, leer y escribir, por aunque conoce que existe esa actividad, no es familiar, no domina el código –el alfabeto–, ni tiene la habilidad para escribir –con lápiz o un teclado–). Por ello, es una rama de la actividad humana mucho más amplia que la capacitación. Está encaminada a potenciar las facultades como ser humano. La palabra educación se escribirá con mayúscula inicial cuando rebase el proceso concreto y comprenda todos los aspectos filosóficos y operativos.

En la capacitación, en tanto, el individuo ya realiza la actividad, pero con deficiencia (por ejemplo, cuando alguien escribe, pero no lo hace con las especificidades necesarias, un curso de Redacción y ortografía es la alternativa). Entonces, a través de esta lo habilita para que su desempeño sea mucho más adecuado y de preferencia el óptimo.

En educación el objetivo es formar integralmente al individuo; la capacitación fija objetivos, llamados terminales de conducta porque el propósito es que al final del proceso sea capaz de hacer algo en concreto, no solo que esté informado sobre el tema particular.

Para saber o conocer algo se organizan conferencias. Estas tienen como propósito informar, difundir, un tema que bien puede ser especializado, pero su intención no es educar o habilitar a alguien. Incluso, suele suceder que la curva del olvido (la tendencia que tenemos los individuos a no recordar información) es mayor que en la educación  o la capacitación.

Una conferencia suele ser expuesta por un especialista en un tema por escasamente una o dos horas (incluidas tiempo para preguntas). Conferencias de mayor duración suelen ser un fracaso porque la atención del asistente no suele retenerse por mucho tiempo. Reciben el término Conferencia magistral cuando un especialista de reconocido prestigio expone un tema muy especializado.

En la terminología de la capacitación hay varias alternativas. Por una parte están los cursos, talleres y seminarios. El curso debe tener prácticas, ejercicios o actividades (llamadas dinámicas) sobre el tema para confirmar que el participante alcanza el nivel programado para cada sesión y aspecto (el objetivo terminal de conducta). El curso regularmente es de un tema y suele ser por varios días. La legislación mexicana establece 20 horas como mínimo.

Por ello, debo confesar que me he negado cuando me piden «cursos de cuatro horas». Si se tratara de un aspecto concreto, podría emprenderlo. De mi especialidad, solo podría ser una conferencia y los resultados siempre los tendré en duda pues no hay forma de comprobar en nivel de concreción.

El taller en capacitación, en tanto, puede tener la misma duración de un curso, pero al finalizar siempre debe lograr un producto tangible. Las capacitaciones en manualidades son talleres. En esta alternativa de la capacitación el objetivo terminal de conducta está escalonado acorde a las etapas de formulación del producto.

El seminario es, al igual que el curso y el taller, una capacitación de alta especialización en la que intervienen diversos expertos (no necesario) pero la inmersión en el tema es profunda y abarca aspectos tanto objetivos educativos (académicos), como de habilidades y hasta la misma formulación de productos en temas concretos.

Decía Napoleón que la diferencia entre un niño y un adulto radica en el tamaño del juguete. Por ello, son muy importantes las dinámicas. Estas son actividades donde se involucran acciones afectivas y psicomotrices. Es decir, la dinámica busca que el participante ejecute de forma divierta su nivel de comprensión del tema.

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