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josé xermán vázquez alba

LOS ABATIDOS NO son víctimas, son criminales: «No se les puede llamar de otra forma, no son víctimas, las víctimas son los guanajuatenses», aseguró el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, declaraciones que levantaron toda clase de comentarios.

POR SUPUESTO QUIENES de inmediato se lanzaron en contra, argumentando que con ello se provoca más violencia, pero lo cierto es que la autoridad no debe actuar a las medias tintas, es un reclamo de los guanajuatenses, de los celayenses, ante los años de violencia que hemos vivido.

EL GOBERNADOR RESPALDO y felicitó a la Policía de Celaya por el operativo en el cual los uniformados abatieron a tres delincuentes armados.

LOS OPINADORES RECLAMAN la actuación de la policía, de los tres niveles de gobierno, luego entonces la felicitación del ejecutivo a los “polis” es buena y de reconocerse como parte de los cambios que deben operar en las fuerzas de seguridad, o el país estará en manos de la delincuencia, como se dice, ocurre ya en algunas entidades del país, donde son quienes ponen y quitan políticos…

LOS AGRESORES “TRAÍAN armas largas, chaleco antibalas y acababan de matar una persona, no se les puede llamar de otra forma, no son víctimas, las víctimas son los guanajuatenses que están siendo ejecutados, sus familiares que están siendo desaparecidos, estos no son víctimas, son criminales»: «Lo que pasó en Celaya habla de un compromiso de la policía municipal, hay muchos municipios que ven grupos armados y se voltean para otro lado: ¡No!, necesitamos policías que le entren».

ES LA PRIMERA policía respondiente, es la que está en el municipio, por eso Celaya recibirá todo el apoyo de las fuerzas del estado, del Ejército y la Guardia Nacional, porque creemos que esto es lo que deben de hacer las policías municipales, defender a los ciudadanos, y si ejecutan a una persona, haya estado o no metida con la delincuencia, tiene que actuar la policía y detener a los agresores», puntualizó el gobernador.

LA INSEGURIDAD EN Celaya no es de ahora, es de años, y desde luego el fenómeno fue creciendo hasta rebasar actos de autoridades, y que los gobernados tenemos sospecha de impunidad desde las altas esferas de los tres niveles de gobierno. Cierto o no, hasta ahora los fracasos por frenar a los cárteles, están no sólo en la percepción de los gobernados, permean nuestras relaciones cotidianas, con un claro sabor a dudas de actuación, del bando de los malos y del lado de la burocracia en seguridad.

CON LOS ASESINTATOS de los agentes de Tránsito en Celaya, los elementos prácticamente están fuera de servicio, unos piden que les permitan cargar pistola, y otros pensamos que es un error, es su trabajo es meramente administrativo. Lo cierto es que los elementos andaban muy “alzados” y prepotentes en sus casetas de cobro establecidas en las entras y salidas de Celaya, y que esa altanería que les inyectaba la orden de sus superiores, ha sido esperaos que fue, un episodio del anterior gobierno municipal, al de hoy. Si así estaban altivos, no imaginemos, algunos de ellos, pistola a la cintura [email protected]

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