30 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

El machismo instalado en Palacio Nacional

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Miguel Alonso Raya

El Movimiento Feminista sigue desquiciando al Presidente. Frente a las exigencias y movilizaciones para que el Estado Mexicano asuma su responsabilidad y así poder frenar la ola de feminicidios que azota el país, el Ejecutivo Federal no da señales de comprender la dimensión del problema, mucho menos de mostrar sensibilidad, empatía y compromiso.

Ante la exigencia de abrirse al diálogo para definir conjuntamente una política pública integral que permita afrontar el problema, Andrés Manuel ha mostrado, como nunca antes, su talante conservador e intolerante.

No es, por supuesto, un matiz nuevo de su personalidad. Lo mostró cuando con el pretexto de la austeridad y la lucha contra la corrupción, desapareció, redujo presupuesto o acotó varios programas e instituciones creadas para proteger y garantizar los derechos de las niñas, niños, adolescentes y mujeres.

De 2019 a 2020 el Gobierno Federal y la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados redujeron los recursos de al menos 20 programas de apoyo a la mujer, destinado a equidad de género, estancias infantiles, derechos humanos y prevención de la discriminación, y apoyo al empleo. Esto implicó una disminución de casi 2 mil millones de presupuesto para estos programas. (El Universal, 23/02/2020).

A esto, obedece, en parte, la agudización de la problemática que ahora enfrentamos. Si bien los feminicidios datan de años atrás, lo cierto es que hay una clara tendencia al alza. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2019 se registraron 976 feminicidios, 85 más que en 2018. En enero de 2020 se abrieron 72 carpetas de investigación contra 71 de enero de 2019. Lo más grave, el 94% de las denuncias por feminicidio quedan impunes.

Por eso las protestas, pero también por la brutalidad con la que ahora se están perpetrando los feminicidios y porque crece el número de niñas víctimas de esta violencia. De las 10 mujeres que todos los días son asesinadas, al menos una es niña o adolescente.

Lo cierto es que la realidad ha rebasado cualquier nivel de indignación, por eso no se entiende la estigmatización y la descalificación del Presidente tanto del movimiento “El violador eres tú”, que tuvo su origen en Chile, como el #el9nosmueve, que data de al menos 35 años en varios países de Europa.

Las expresiones de Andrés Manuel para descalificar las protestas de las mujeres, las marchas y las pintas, son, por decir lo menos, lamentables y reflejan no sólo su desconocimiento sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género, sino su falta de disposición para atender y tratar de resolver junto con la representación de los colectivos y especialistas, un problema que afecta a las mujeres y que agravia a toda la sociedad.

La Conferencia Nacional de Gobernadores ya planteó la urgencia de atender este grave problema, el Presidente aceptó pero condicionó su participación a un acuerdo sobre la corrupción, lo que ratifica que ni diez mujeres asesinadas todos los días lo desviarán de su agenda que hasta el momento le ha dado rendimientos electorales, que no resultados porque los escándalos de corrupción ya están saliendo a la luz tanto en la CONADE como en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en la Guardia Nacional y con los súperdelegados.

El camino correcto es diseñar un mecanismo para ampliar la legislación que tiene como objetivo proteger a niñas, niños, adolescentes y mujeres e instrumentar políticas públicas que integren a especialistas, organizaciones civiles, al Congreso de la Unión, al Poder Judicial, a gobernadores y a las instituciones que atienden a grupos vulnerables.

Entre ellas la Secretaría de Educación Pública, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, el Instituto Nacional para las Mujeres, la Fiscalía General de la República, y sus contrapartes a nivel estatal.

Pero en principio, se requiere sensibilización y tolerancia. Es inadmisible que el Presidente, para evadir su responsabilidad, sostenga que detrás de las movilizaciones feministas está la derecha, desate una campaña de integrantes de su gabinete contra las organizaciones civiles y quienes las respaldan y que incluso obligue a su esposa a que se retracte cuando ésta ya había manifestado su apoyo al #el9nosmueve.

Lo primero que, al parecer, hay que hacer es desterrar es el machismo y la megalomanía instalada en Palacio Nacional. Andrés Manuel no reconoce, ni acepta iniciativas y movimientos que no tengan su aval o aprobación. Las mujeres ya se hartaron y se van a mover, marcharan el día 8 de marzo y el 9 se realizará un paro nacional que ya nadie podrá detener. AMLO se ahoga en su conservadurismo y misoginia.

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