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Miguel Alonso Raya

Está claro que las mujeres se han convertido en el dolor de cabeza de Andrés Manuel López Obrador. Su otrora capacidad de adaptación que lo llevó, después de tres intentos, a la Presidencia de la República, no le ha servido para entender que el feminismo es la fuerza de cambio más contundente de los tiempos modernos.

El feminismo tiene una naturaleza distinta a otras organizaciones, que López Obrador no ha sabido descifrar. En principio porque no quiere y segundo, porque no lo entiende.

López Obrador está anclado en el pasado. Su discurso nacionalista y contra la corrupción le sirvió para ganar las elecciones y el debate frente a los partidos tradicionales que no quisieron ni tampoco supieron evolucionar.

Pero no para entender las nuevas demandas de cambio, gran parte de ellas promovidas por las y los jóvenes; y las mujeres, dos grupos que juntos suman cerca del 75 por ciento de la población y que se han fusionado en la defensa de sus derechos.

En su discurso populista, monolítico e inamovible, López Obrador metió en el mismo saco  a los partidos, los empresarios, las organizaciones civiles, las dirigencias sindicales, del campo, y a las mujeres.

Craso error. No hay manera de relacionar las organizaciones corporativas tradicionales, con el feminismo que ha promovido la movilización social contemporánea más significativa, trascendente  y efectiva en el mundo.

Particularmente en México, donde la inequidad entre hombres y mujeres es brutal, se comenten 10 feminicidios cada 24 horas, 4 de cada 10 mujeres mayores de 18 años han sufrido algún tipo de acoso y el 99.8 por ciento de las denuncias por este tipo de delitos quedan impunes.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, en México hay 64,540, 634 mujeres, mismas que componen el 51.2% de la población total.

Del total de la población ocupada de 25 años y más que se desempeña como funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social, 39.0% son mujeres.

En 2018, 40.7% de las judicaturas y magistraturas en los juzgados y tribunales superiores de justicia estatales estaban a cargo de mujeres; 48.2% y 49.2% de las posiciones en la Cámara de Diputados y en el Senado estaban ocupadas por mujeres; y en los Ayuntamientos 44.9% eran regidoras, síndicas o presidentas municipales.

Las mujeres son propietarias de un tercio (36.6%) de los establecimientos micro, pequeños y medianos de manufacturas, comercio y servicios privados no financieros (MIPYMES). Las mujeres propietarias contratan más mujeres para trabajar (dos mujeres remuneradas por cada hombre) y 86.1% de su personal permanece empleado durante todo el año.

Lo que con toda justicia reclaman las mujeres, a partir del importante rol que desempeñan actualmente en México, son condiciones de seguridad e igualdad para su desarrollo personal, académico y profesional, pero sobre todo exigen respeto, no permiso, para el ejercicio de su libertad.

Piden poner fin al pacto patriarcal, a los feminicidios y crímenes de odio; demandan castigo a los responsable, protocolos de alertas e investigación de los casos; igualdad de género y derechos; derecho a decidir: maternidad libre y elegida, por el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito en todo el país; reconocimiento del trabajo reproductivo no remunerado y universidades y escuelas libres de violencia.

Pero el Presidente no entiende que no entiende. Su tozudo empeño en defender la candidatura de Félix Salgado Macedonio, acusado de múltiples violaciones  y el muro que levantó frente a Palacio Nacional, en ocasión de las marchas por el Día Internacional de la Mujer, es un reflejo de su desprecio a las demandas y reclamos de las mujeres.

López Obrador y el muro que ordenó levantar encarnan justamente la injusticia, la impunidad, el patriarcado y la violencia contra las que luchan las mujeres. Pero el Presidente, a dos años de su gobierno, todavía no entiende que ningún muro detendrá la exigencia las mujeres por sus derechos.

Sin duda, las mexicanas seguirán tomando las calles y el 6 de junio le cobrarán en las urnas a López Obrador, y a su partido, todos sus agravios. Al tiempo. #YaCholedeimpunidad. #NingúnAgresorAlPoder

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