19 abril, 2021

El Tiempo y la Economía

G. Saúl García Cornejo

Bienestar: actos y bienes materiales e inmateriales… el tiempo es en realidad ilimitado en sí mismo, no para el Hombre, éste tiene que seleccionar sus acciones y prioridades… ¿Qué es el bienestar? Lo hay individual y colectivo.

 El concepto bienestar es añejo en materia económica, aun antes de los griegos, si consideramos la existencia de civilizaciones tan antiguas como Babilonia, China, India, hace  miles de años antes de Cristo en que ya tenían sistemas económicos organizados y eficaces con ciudades florecientes, de grandes edificaciones, templos y palacios, incluso con comercio externo, salvo China, por supuesto, dado su régimen cerrado en que basta todavía ver su gran muralla, por más que hoy tengan un sistema económico de un “socialismo de libre mercado”.

El bienestar pues, significa en términos laxos: tener o disponer de lo que necesitamos para vivir mejor. Y por supuesto que enseguida esa concepción trae conflictos o controversias desde la línea subjetiva pues es lógico que las necesidades, anhelos o gustos no sean iguales en cada persona o grupo colectivo determinado. Como igual pasa según se trate de una ideología política.

La sola idea de bienestar se puede colegir en toda actividad y condición humana, por ejemplo, la salud. Asunto que viene como anillo al dedo en estos momentos y cabe preguntar: ¿La Pandemia trajo consecuencias que cambiarán estas concepciones? La actividad económica se ve afectada por disminución del consumo en relación directa y proporcional a la caída en el ingreso de las personas y las entidades económicas como la empresa privada y la pública… Entonces: ¿Hacia dónde va el cambio paradigmático? ¿Cuál será el “costo” social e individual? ¿Cambiarán las leyes económicas y las sustantivas y adjetivas que inciden en el orden público económico y civil? ¿Descubriremos que hemos vivido en el error legislativo jurídico y social, económico, cultural, político? ¿Lo escaso de medios, de servicios, de ingresos, de mercancías y en general de toda restricción económica, hará que cambien y se concentren más específicamente, y qué hagamos selección prioritaria para conseguir el bienestar? Y ¿La psicología individual y colectiva que cambios tendrá?  La escasez, parece el modulador, incluso su administración será un fin de la Economía, no un medio.

Y aunque parezca para quienes no somos especialistas en la ciencia de la Economía, no hay hoy una definición de ésta que sea universalmente aceptada, aunque en la época contemporánea hay elementos conceptuales más allá de los factores de la producción tradicionales, como lo es el conocimiento (Llámese ciencia, tecnología y hasta lo empírico) que moldea una visión distinta más acorde a nuestro tiempo. La razón parece simple: Adaptación, porque la Economía tanto en el tiempo, la praxis, la ciencia, o la teoría; no es aquélla estática como pensaron los economistas clásicos como Adam Smith que llegó a concluir que los oficios y profesiones que no eran directamente “productivos” eran en realidad inútiles (Tales como artistas, periodistas, profesionales libres, etc.) y que todo obedecía a una “mano invisible” (Libre Mercado) que producía la riqueza –por supuesto material y cuya renta tenía que ser de quienes tenían el capital- es decir que tal metáfora demostraba que la sociedad obtendría bienestar (riqueza), en tanto así lograra el capitalista obtener ese prosperidad particular. Ahora podemos concluir, mientras no surjan paradigmas, que la Economía es la administración de la escasez de bienes y servicios que requerimos para lograr el bienestar humano –hay quien añadirá que con total respeto a la ecología, que hasta los últimos tiempos no se había considerado parte vital de los sistemas económicos-.

¿Qué nos quiere inducir AMLO con su propuesta del bienestar? Sí creemos a López Obrador como una persona o un político de izquierda –que no está muy claro- o bien como un político emergente o de alternancia, incluso como un liberal; es un hecho que el Presidente hasta ahora al menos, no ha manifestado más que postulados enunciativos, sin explicación manifiesta del qué, cómo y hasta dónde llevará su plan de política económica, sin soslayar su mensaje: “Primero los pobres”, como una postura más bien ética o moralista, pero que a la vez es sectorial o parcial en consideración a una simple definición de “Líneas de pobreza” qué además, son impuestas por el sistema capitalista o neoliberal para contradicción o acrecentamiento de mayores dudas sobre hacia dónde nos quiere llevar “el capitán del barco” llamado México.

¿Estado de Bienestar o Economía de Bienestar? Parecen sinónimos a primera vista. El primero se refiere al sistema que busca eliminar o de menos paliar las injusticias del sistema capitalista, distribuyendo la renta, la prestación de servicios públicos sociales hacia las clases menos favorecidas (“Primero los pobres”), lo que en sí mismo es contradictorio pues en dicho sistema no deberían existir clases inferiores o bajas –según la terminología peyorativa de economistas de derecha- a menos que el sistema dicho sea un medio para eliminar los estados de pobreza, con el problema de los indicadores y de dónde provienen. El segundo sistema, propone llevar servicios, bienes y medios imprescindibles para que la sociedad –sus integrantes humanos- tengan una vida digna. Lo que es aún más ambiguo e igual falta saber cómo se define y conceptualiza una vida digna, bajo qué parámetros, etc.

No debemos olvidar que las dos posturas de economía política señaladas, han sido banderas muy usadas –y desgastadas- de partidos de izquierda y de otros movimientos moderados liberales, que en cada caso no dejan del todo elementos del sistema capitalista o bien, se reconfiguran sobre esos mismos cimientos, sólo cambian en realidad de quien dice proveer el bienestar y así “derramarlo” a una determinada sociedad.

Es pertinente apuntar que la postulación del Bienestar –social o individual o ambos sumados- es también parte de las creencias de religiones social/cristianas, o políticas en la socialdemocracia. Por lo que no sería raro que AMLO estuviera en un tris de intentar secularizar las creencias pentecostales al ámbito político/económico de México, con el sesgo de una “economía del bienestar” o establecer un “Estado del Bienestar”, aunque claro tendría que olvidar postular la mentada “Teología del Progreso” -también llamada Liberal- y que se opone a la “Teología de la Liberación” como ya he señalado en otras colaboraciones; y es qué la primera está encaminada al enriquecimiento individual (por derecho divino a “progresar” materialmente con un trampolín espiritual) y con la demagogia de que así, se traslada a lo colectivo, en donde está otra “mano invisible” como lo postuló Adam Smith, pero en este caso, de Dios. ¿Acaso también AMLO quiere “mandar a su finca” la Institución del Laicismo? En fin. Cuídense mis estimados lectores. ¿Qué opinan?

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