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Velia María Hontoria Álvarez

Hace unos días miré una fotografía,  donde la Secretaria de Salud -desde la ciudad de México- organizó un panel llamado “Uniendo esfuerzos por la lactancia materna” participando autoridades de la Institución, de la Comisión de Protección  Sanitaria y de la industria Farmacéutica; con una absoluta ausencia de  fémina, es decir sin expertas, peritas o cursadas en la materia; además, ninguno de los ponentes demostró -amén del gusto o  resultados científicos – práctica en el tema o experiencia propia.

La fotografía fue publicada en redes sociales por Regina Tamés, directora del GIRE, quien destaco la ausencia de mujeres y dijo ser convocada porque su asociación trabaja en torno a que las mujeres puedan decidir si ejercen la lactancia o no y que no sean juzgadas si no amamantan. (El País; Darinka Rodríguez 9 agosto) En la misma nota, señalan que ese mismo día Conacyt en sus mesas de trabajo toca el tema de lactancia sin ninguna mujer y si con once funcionarios -quienes seguro en su momento fueron lactantes – Y para remate del día, la insigne Escuela Libre de Derecho llevó a cabo la firma #Nosinmujeres en donde NO había ninguna mujer en las firmantes ¿pasmosamente ridículo? o ¿inaudito?

Definitivamente las mujeres, no somos objetos de tocador o muestras decorativas para que las fotos tengan colorido o los paneles se llenen de voces y ademanes suaves.  NO es cuestión de poner mujeres, aquí y allá o nada más porque como dijo un día un empresario: hoy las señoras están de moda, este país es así, de trapos y mañas.

Me estremece la exclusión en temas importantes donde se involucra de manera directa a alguien y este NO sea convocado, es algo así como hablar de otros a sus espaldas. Sería como si una mujer muy erudita explicará el sentimiento de un hombre ante la visita a su urólogo o un hombre de los dolores ocasionados por las contracciones durante el parto. ¿Qué puede saber una de las emociones que lleguen ellos a valorar? Cuando uno diserta sobre temas íntimos debe ser responsable, pues es delicado hablar de lo no experimentado o sin expertos, más aun si contamos con personas que saben y viven el tema de primera mano Cómo que resulta irónico y estúpido, no hacerlo ¿o, usted qué opina?.   

Jamás había sentido la necesidad de promover los derechos de la mujer; aún menos me sentí parte de las inclusiones o exclusiones, pero estas muestras definitivamente señalan la falta de tacto, ignorancia y pericia que aun persiste en mi país.  Aunque tampoco creo que estamos en la peor de las situaciones, sí debemos alzar la mano y poner remedio. Pues guste o no pintamos y bien bonito.

Mientras para algunos hablar mal o ignorar nuestra actividad, valor y presencia les resulta hábito chistoso, mencionó que con ese actuar se denota un absoluto desprecio por su propio género, la baja estima hacia su persona y actividad que él mismo desempeña.

Basta ya de ser utilizadas y en el ánimo de “SerTomadasEnCuenta” no darnos nuestro lugar y respeto. Ni tú más ni yo menos, pero para hablar de mi gente nomás yo, como dice el refrán. Hay temas en los cuales solo las interesadas pueden dar versión y seguimiento, aunque no por ello la opinión masculina sea menos valiosa, dada su imparcialidad o visión desprendida, pero la que sabe es la que lo vive ¿estamos claros? No se hagan nudo señores, sin ustedes no hay mundo, pero sin nosotras no hay bola.

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