30 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Entre la suerte de ayer y la bendición de hoy

3 minutos de lectura

Velia María Hontoria Álvarez

Los amores en la vida o de la vida, vienen muchas veces sin envoltura, son tan evidentes que como con imanes te pegas al refrigerador. 

A los diecisiete años me sentía con el alma vieja, unas profundas arrugas surcaban la frente y creía que los males ya habían pasado y recorrido todas mis habitaciones. Nada podía ser peor que perder a papá, más, ni todas las angustias, ni todas las alegrías habían llenado mi pozo y en unos días así lo viví. Por esas casualidades que el destino marca fui a Soria, ahí estaba dándole duro a la raqueta en un peleado juego de tenis. Su cabello dorado hacía juego con el sol, unas piernas ágiles y unos brazos recios daban batalla ¡Por supuesto ganó¡ mis ojos se llenaron y mi corazón grito ¡es él¡  La vida me ayudó a atraparlo, él generoso se dejó;  desde ahí colorín colorado mi Sara,  fecha hoy que con tantas vivencias, de tantos sabores, colores y olores, fue, sigue siendo y será  el amor de mi vida. Nos casamos en conciencia y decididos a hacerla, no había reversa.

Los amores en la vida o de la vida, vienen muchas veces sin envoltura, son tan evidentes que como con imanes te pegas al refrigerador. Encontrar el amor es un tema bien fácil, lo más complejo es mantenerlo, alimentarlo, sobre todo cuidarlo. Creo que es uno de los sentimientos de los que más se habla y de los que poco se viven. Los políticos han abusado de la palabra a tal grado que parece una prostitución, me resulta utopía barata que ellos puedan amar con ese ahínco que dicen a una masa que apenas imaginan, pero a la cual alimentan como quien pone migas en un parque, nunca sabes que pájaros bajan a comer más tendrás audiencia segura. Amar es un vestido de costura reversible tiene dos vistas, es de ida y vuelta. 

Muchos dicen que es cuestión de suerte, creo que sí ayuda con la “diosidencia “más de nada serviría sin esa atención que pones para proteger el sentimiento, que quizá deba convertirse en actitud, forma de vida, estilo que pone y da personalidad.  Vivir con amor y desde el amor compromete, muchas veces puede ser un duro vestido de poner, de ahí que las rupturas, suicidios, quiebres y divorcios sirvan quizá de puerta escapatoria cuando no se puede llevar una vida con amor.  Quien ama no roba, ni daña; no acusas ni te atormentas. El amor es alimento con el que diariamente te vistes al despertar y comes para descansar cuando llega la noche. Es confianza, tomar conciencia y con responsabilidad desde mi egoísmo asumir el daño que puedo infligir con mis acciones, decisiones, deseos y actitudes. 

En esta ciudad me casé, aquí nacieron mis hijos, aquí aún sigo viviendo, reinventándome desde el amor, haciendo de esta emoción una rutina; confieso que muchas veces me caigo; otras tropiezo, algunas más pierdo centro, más tengo claro que solo con ese vestido puedo ser quien soy.

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