28 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Extranjerismos

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Enrique R. Soriano Valencia

Llamamos extranjerismo a cualquier tipo de palabra o expresión que no se desarrolla en nuestro idioma. No se conceptúan así, las voces que tienen su origen en el territorio y que también se han incorporado a la lengua (en nuestro caso, el náhuatl, purépecha y maya, principalmente). Por ello, no hay un español totalmente puro en el mundo, todos están influidos por sus lenguas originales.

Aunque existen libros oficiales de Gramática y Ortografía, al que se suma el listado de vocablos reconocidos en nuestra habla (diccionario), esos solo son modelos conceptuales. La lengua viva se ubica en una localidad del hablante y por ello incorpora vocablos de la zona (regionalismos). De ahí las diferencias del español de México al español de Argentina, por ejemplo (aunque en algunos países le llamen castellano, como sucede en la propia España). Es decir, el español como aparece en los libros es solo un constructo teórico que enuncia los elementos fundamentales coincidentes con todas las variedades del español.

Entonces, extranjerismos son las palabras que se usan en una región, que no están recogidas por los marcos teóricos (Gramática, Ortografía y Diccionario) y que proceden de otra lengua fuera del territorio propio; pero son regionalismos los vocablos de una lengua vernácula y que las hemos incorporado a nuestro idioma cotidiano (aunque no estén recogidas por las obras académicas).

Los extranjerismos de mayor influencia proceden del inglés y ellos se llamarán anglicismos. En menor medida tenemos los del francés, que reciben el nombre de galicismos. Y en mucho menos medida de las otras lenguas, aunque las hay del japonés, del ruso y hasta del checo.

Los anglicismos más comunes son los que proceden de la tecnología. Eso se debe a que, por supuesto, los creadores de la tecnología formulan los nombres de la técnica y el procedimiento en su propio idioma. Al difundirse la tecnología, muchos desconocen el nombre apropiado y recrean o formulan el nombre lo más parecido a la lengua local. De ahí que si en su momento fueran los Estados Unidos de América los impulsores de la tecnología y, por tanto, la mayoría al proceder del inglés, sean anglicismos (*reset, hardware, etc).

También por tratarse de la economía más importante, aunado a una de las más grande fronteras y a que muchos de nuestros parientes migraran hacia el vecino país, nos influya tanto la tecnología, como la vida cotidiana (hobby, brake, etc.).

En tanto, los regionalismos, por su parte, reciben el nombre de la lengua de la que proceden. En México los de mayor difusión son los del náhuatl, los nahuatlismos. Ese fue el idioma de la civilización más extendida, ese imperio dominaba casi la totalidad de Mesoamérica. Por tanto, influyó en las lenguas de otras regiones. Por otro lado, a los propios conquistadores les eran más familiares esos vocablos y, por ello, terminaron por ser aceptados e incorporados al lenguaje cotidiano. En este sentido influyeron los productos que no había en el viejo continente y que  enriquecieron la comida que trajeron los españoles (aguacate, jitomate, etc.).

El nombre anglicismo se debe al origen último del idioma: los anglos –procedentes de lo que hoy el Alemania– fueron los que llevaron el idioma a las islas británicas.

El francés también aportó, sobre todo en palabras que se relacionan con la moda: belleza y urbanismo. Se llaman galicismos por la tribu de los galos, la que dominaba esa zona en tiempos romanos (por cierto el nombre de las avenidas es bulevar y no *boulevard).

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