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Víctor Manuel García Flores

     El italiano Carlo o Carlos Curti, músico, compositor y dirigente de bandas; en México, contribuyó a la sociedad mexicana en 1884 al crear una de las orquestas más antiguas de México: la Orquesta Típica Mexicana, orquesta bajo su liderazgo representó a México en esta República y en Estados Unidos.​ Al igual que antes con sus estudiantes españoles, Curti vistió a su banda mexicana en trajes y sombreros típicos, eligiéndolos como charros.

El valor patriótico de representar a México en el escenario internacional impulsó a las bandas de mariachis; qué en esa época, normalmente habían sido reprimidas por las élites sociales; los mariachis comenzaron a usar trajes de charro como lo había hecho la orquesta de Curti, expresando orgullo por ser mexicanos. La Orquesta Típica Mexicana de Curti, ha sido llamada el «predecesor de las bandas de mariachis». Formada la Orquesta Típica Mexicana, en 1885 realizó una gira por varias ciudades del norte del país y por algunas de Estados Unidos, que concluyó en la Exposición de Algodón de Nueva Orleans. Hay autores que afirman que Juventino Rosas participó en esta gira, hecho no comprobado aún, cuando apenas vivía en Santa María de Cuautepec de 17 años de edad, ingresando por primera vez al conservatorio, y componiendo el vals Sobre las olas. Pero a inicios de 1893, Juventino Rosas Cadenas de 25 años integró a la Orquesta Típica Mexicana, llegando a ser el director de la orquesta y estar en gira en el norte de México y en Estados Unidos en ese año.

     La compañía de la Orquesta Típica Mexicana que había sido fundada en 1884 por Carlos Curti, después era dirigida por el mexicano Antonio G. García. Juventino Rosas desde mediados de 1892 e inicio de 1893 radicaba un tiempo en Monterrey y Villa de Santiago, Nuevo León; y, al ver y oír tocando a esa orquesta típica en Monterrey, y que algunos de sus integrantes conociéndolo por ser ya destacado como compositor del internacional vals Sobre las olas; fue invitado a participar como violinista en esa orquesta, que andaba de gira por varias ciudades fronterizas; Rosas aceptó, y dejó de seguir habitando en Nuevo León. Al empezar Juventino como violinista en esta orquesta a principio de febrero de 1893, al detectar sus cualidades musicales y su basta inspiración, y sabiendo que ya había dirigido orquestas, Antonio G. García director de la compañía, le otorga la dirección de la Orquesta Típica Mexicana.

     La Orquesta Típica Mexicana, vestidos todos sus integrantes con trajes y sombreros típicos de charros, acompañaba a un grupo de zarzuela y a bailarines y, entre los actos, interpretaba música selecta. Juventino Rosas Cadenas en esta compañía, y en la posterior unión con algunos de los miembros en otra compañía italiana, Juventino alcanza sus mayores éxitos fuera del país, como compositor, violinista y director de orquesta. La Orquesta Típica Mexicana con Juventino Rosas como director, actúan los días 16 y 17 de febrero de 1893, en el Teatro Mercado de Laredo, Texas, en los Estados Unidos; el día 18, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en México; y el día 20, en Corpus Christi, Texas, en los Estados Unidos.

     En otra gira con esta orquesta como director, se va encumbrando a Rosas Cadenas, a más nivel internacional, y que le vino a dar grandes satisfacciones en su carrera musical; lo que la mayoría de los biógrafos le niegan, al argumentar que jamás alcanzó el éxito mientras vivía; pero fue eminente, su participación como director de orquesta en la compañía de la Orquesta Típica Mexicana. Un integrante de esta orquesta típica al estar en esas giras, lo describió de la siguiente manera: “Ni alto ni bajo, ni moreno ni blanco, desgarbado en el vestir, siempre con corbata, con un violín bajo el brazo, y con un traje…”.

     Después de Texas, Juventino Rosas como director de la Orquesta Típica Mexicana y los demás integrantes, por ferrocarril regresan a la Ciudad de México. Y al estar en la capital del país, la compañía de esta orquesta típica recibió una invitación para estar los días 22 y 25 de mayo de 1893, en la Exposición Mundial Colombina de Chicago, en Estados Unidos. Rosas, al estar como el director y violinista en el certamen musical de esa exposición, siendo ya renombrado recibió cuatro medallas de oro, diplomas honoríficos, y un título como Profesor de Composición de Mérito; por sus excelsas actuaciones, lo que nunca había logrado otro músico mexicano. Pero en marzo y abril de ese año, antes de irse a Chicago, Juventino Rosas Cadenas saludó y despidió a sus amistades en la Ciudad de México, Santa María de Cuautepec y La Magdalena Contreras; pues tenía un sueño, si tuviera logros, consagración y reconocimientos en la famosa Exposición Mundial o Universal Colombina de Chicago, estando orquestas de otras naciones, que pudiera seguir después como músico en Europa; por lo que, si lo lograra, pudiera estar más tiempo sin regresar a México. En mayo que se va a Estados Unidos, y después en 1894 ir a Cuba con una orquesta italo-mexicana, Juventino no regresó a México nunca.

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