23 noviembre, 2020

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Juventino Rosas por Wagner & Levien obtuvo consagración y reconocimiento en el mundo

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Víctor Manuel García Flores


     En 1885, en su estancia en el pueblo Santa María Cuautepec, Juventino Rosas compone su obra maestra: el vals Sobre las olas, en honor de Mariana Carbajal, hermana de su amigo anfitrión, de quien se enamoró. Una tarde sentado en una peña, al verla lavando ropa en el arroyo del cerro, la inspiración lo llevó a componer el vals que originalmente pensó en llamarlo como “Mariana”, o “A la orilla del arroyo”, o “Junto al arroyo”, o “A la orilla del sauz” o “Junto al sauz”, decidiéndose finalmente por el nombre de Junto al manantial, que fue como se publicaron las primeras partituras y como se empezó a popularizar.


     Pero en pocos meses en 1886, por ser ya popular ese vals de Juventino Rosas; el compositor y pianista Miguel Ríos Toledano, quien le hizo al vals los arreglos para piano, fue el que convenció a Juventino de ponerle un nombre más sonoro del mar, de acuerdo a la grandeza del vals, resultando así el nombre definitivo  Sobre las olas, con el que se inmortalizaría.
     Miguel Ríos Toledano (San Luis Potosí 1846 – Ciudad de México 1900), un recopilador y arreglados para piano de jarabes, sones, y otras más. Era un compositor, director de orquestas o bandas, pianista, flautista, clarinetista, y trompetista; y, compositor de marchas, himnos, valses, jarabes, sones y popurríes. De 1882 a 1900, Miguel Ríos fue director de la Banda de Zapadores (en la que estuvo brevemente Rosas Cadenas), efectuó varias giras por el norte de México y el sur de Estados Unidos.


     El gobierno federal le pidió a Juventino Rosas que tocara el vals Sobre las olas en violín, acompañado de la orquesta de cámara, enfrente del presidente de la República, Porfirio Díaz Mori, el 5 de mayo de 1887; por organizar un festival en el Teatro Nacional, por conmemorar el 25° Aniversario de la Batalla de Puebla. Su actuación despertó el interés y el aplauso de todos y aparecieron poderosos protectores, que le abrieron el acceso a mejores posibilidades en su carrera como músico.


     El 7 de febrero de 1888, Juventino Rosas Cadenas vendió los derechos de su famoso vals a Wagner & Levien, que llevó a Sobre las olas y a su compositor a consagración y reconocimiento en el mundo.

     En el siglo XIX, las portadas de partituras de música clásica  elegidas recreaban, en cierta medida, los procesos migratorios de ciudadanos prusianos-alemanes hacia América, que forjaban intercambios culturales y mercantiles entre los continentes. Incluía también la influencia de ritmos caribeños, los cuales llegaron a México por los puertos comerciales y se diseminaron al interior del país. Estos materiales musicales fueron elaborados por el Gran Repertorio de Música y Almacén de Instrumentos Wagner y Levien, empresa constituida por August Wagner y Wilhem Levien, quienes salieron de Hamburgo debido a las condiciones políticas de inestabilidad que prevalecían en los estados alemanes durante 1848.

Querían establecerse en California porque la fiebre del oro alentaba su estancia en aquellas tierras, pero la falta de recursos los obligó a permanecer en México. En este país empezaron a trabajar en un establecimiento musical y poco a poco se hicieron de su propio negocio, donde vendían instrumentos musicales y partituras, además de ofrecer el servicio de reparación de pianos. Wagner aportó mayor cantidad de capital a la compañía, razón por la cual su nombre encabeza el nombre del giro mercantil.


     La cubierta de las partituras constituye un documento que ofrece información sobre los afanes de A. Wagner y Levien para internacionalizar la música mexicana, por ello el título de las obras quedaba asentado en español, en inglés, y en alemán. La prusiana-alemana Casa Wagner & Levien se fundó en 1851 en la Ciudad de México y en Puebla se abrió la primera filial, y que llegó a la capital de Jalisco en la década siguiente. Fue una de las principales proveedoras de pianos, instrumentos y ediciones musicales del país, gracias a una extensa red de agentes y sucursales ubicados en las ciudades más importantes. Los fundadores y herederos de la Casa A. Wagner lograron hacer de la música una verdadera empresa, tanto en el sentido económico como cultural. Se anunciaba como «La casa de música más grande en la República Mexicana» y realmente era la más importante. Wilhem Levien fallece en 1884, pero sus herederos y August Wagner continúan con el negocio y la misma razón social.


     Uno de los grandes valores de aquella empresa era el hecho de que contaba con su propia editorial, mediante la cual dio a conocer el trabajo de innumerables compositores nacionales sin dejar de lado a los grandes maestros europeos. De su taller tipográfico salieron al mundo las composiciones de Juventino Rosas, Clemente Aguirre y Manuel M. Ponce, entre muchos otros, y pudieron circular en el país gran cantidad de obras musicales.

     En efecto, por ser ya muy popular el vals Sobre las olas y el interés de esta sociedad de casa musical, se le invitó a venir a su edificio al autor santacrucense y allí, arreglaron un contrato el 7 de febrero de 1888, Juventino Rosas, apremiado por  necesidad económica y para que se publicaran internacionalmente, vendió los derechos del vals Sobre las olas junto con el chotís Lazos de amor, a la sociedad Wagner y Levien, en la mísera cantidad de 45 pesos. August Wagner y herederos de Wilhem Levien, prusianos, que fundaron en 1851 la casa A. Wagner y Levien, y desde 1881, editaban la revista “La Aurora” con catálogo de música mexicana para ser internacional.


     El trato con la sociedad alemana Wagner y Levien, proporcionó a Juventino la consagración, reconocimiento y triunfo musical, de la aceptación siempre de su nombre como autor; tanto en México como en el extranjero; pero, la voraz sociedad se llevó el éxito económico, del que no participó Juventino Rosas, pero si le dio a lograr más trabajos, por la popularidad y consagración del vals Sobre las olas. Asimismo, además de este excelso vals y este chotís, por los que recibió 45 pesos, de Rosas hay otras 32 cubiertas de partituras de valses, mazurcas, polcas, chotíses, danzas, y danzones; impresas en el taller tipográfico de A. Wagner y Levien, que también salieron al mundo, por lo que tuvieron más contratos y recibir otras cantidades económicas Juventino Rosas Cadenas.  


     La sociedad A. Wagner y Levien, en la revista “La Aurora” con catálogo de música mexicana para ser internacional, las cubiertas de partituras tenían diferente el título de la obra: en español, en inglés, y en alemán, para las naciones  con estos idiomas.
     La tienda de Wagner y Levien se encontraba en la entonces denominada calle de San Francisco  número 12 (antiguo), actual avenida 16 de Septiembre, esto es, a media manzana entre Juárez y López Cotilla del lado poniente, de la Ciudad de México. Tuvo que cerrar sus puertas en 1934 a consecuencia de la Gran Depresión. Pero la sociedad musical Wagner y Levien, aún con la depresión, en México continúa hasta este siglo XXI.

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