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Víctor Manuel García Flores

     En la mayoría de libros, periódicos, revistas, o redes, referentes a Juventino Rosas Cadenas, los escritores incluyendo a este autor, se ha mencionado en un párrafo sencillo que el compositor guanajuatense en 1892 estuvo un tiempo en Monterrey, Nuevo León, comentando algo que hizo allí, pero no mencionar el motivo de ir a esa parte del norte de la República. En lo general, el siguiente párrafo es lo que se ha dicho.

     En el año de 1892, Juventino Rosas Cadenas reside temporalmente en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, en donde conoce a Dolores Menchaca; y probablemente, que su paso por esta ciudad lo fue por una gira realizada con alguna banda u orquesta, conociendo a Dolores y por enamorarse de ella decidió radicar allí. Dolores, era hija de don Santiago Menchaca, un rico zapatero que tenía su negocio en pleno centro de la capital neoleonesa; Juventino Rosas por este amor con esta regiomontana, en su honor compone el vals Dolores, infortunadamente para él, este amor tampoco prosperó.

     Este breve texto que escribieron ensayistas o columnistas, pese a que no es muy claro el porqué de estar Juventino Rosas en Nuevo León, y algo más que hizo allá, en su mayoría es cierto. Ya se ha comentado en artículo anterior, que casi todos, incluyendo a este autor, no se ha ido a indagar en archivos de Morelia, Michoacán, para encontrar si hay veracidad de que en 1891 Rosas estuvo en una Banda del Batallón del Cuartel de Las Rosas dirigida por un tal Alberto Chávez, vivir en Morelia, y estar varios meses en gira por ciudades del norte de México; pero, este ensayista haciendo análisis en diferentes redes del ciberespacio, me enteré que lo más probable es que todo esto no fue verídico. Es lo mismo que no se ha realizado en Nuevo León, que investigadores del compositor santacrucense, no hemos ido a Monterrey en diferentes archivos, explorando la evidencia de si en 1892 Juventino Rosas Cadenas estuvo algunos meses en esa capital de Nuevo León. Pero este autor ha hecho búsqueda en diferentes redes de internet, encontrando que Juventino si pudo estar en Monterrey, pero además y más tiempo en Villa de Santiago, ciudad en límite con la capital.

     Lo que no se ha confirmado, es el porqué de la estancia de Juventino Rosas en varios meses de 1892 en Monterrey.  ¿A que fue realmente Rosas a Nuevo León? No se ha demostrado el motivo de estar en esa entidad federativa, pues nadie ha aseverado la certeza de estar allí el compositor del vals Sobre las olas, siendo ya notables internacionalmente, la pieza y él. Pues no se ha asegurado que Rosas haya ido con alguna banda u orquesta, y mucho menos mencionando el nombre de algún grupo musical. ¿Probable? Rosas Cadenas ya no estaba en escasez económica, en la Ciudad de México tenía contratos con diferentes orquestas y en varios sitios de recreo, circos, cafés, y teatros; como compositor, violinista y director de orquesta; pero aun con penuria en 1884, un año después de fallecer su hermano Manuel y sus padres Jesús y Paula, viviendo en la  vecindad de los Baños del Padre en el callejón de La Amargura, en el barrio de La Lagunilla, junto a su hermana Matilde; ella, se enamoró de un hombre que al parecer era un norteño de Nuevo León y se fueron juntos los dos a vivir al norte, y que al estar allá su hermana le mandaría un correo a Juventino, para que supiera en donde estaba, como estaba, y seguir en correos; pero, no supo ya nada de Matilde Rosas Cadenas.

¿Es probable, que Juventino Rosas estando ya mejor económicamente, decidió dar un espacio en sus trabajos para ir a Nuevo León a pesquisar en donde vivía su hermana Matilde? Pudiera ser creíble.

     He encontrado en web, la Dirección General de la ciudad de Monterrey de 1901, año en que seguía existiendo la Zapatería Menchaca, refiriéndose viablemente al negocio que tenía desde el siglo XIX el rico zapatero Santiago Menchaca, padre de Dolores, de quien Juventino Rosas Cadenas estando en la capital de Nuevo León, se enamoró de ella y con esa inspiración le compuso el vals Dolores. Aunque al igual como otros amores anteriores, éste no se quedó tampoco muy adentro de su corazón de Rosas.

     En 2020 continuando en indagación de espacio virtual, este escritor encontré un texto de Daniel Montalvo Alanís, licenciado en Historia y Estudios de Humanidades de la Universidad Autónoma de Nuevo León, joven que actualmente es el cronista, presidente del Consejo de Historia y Cultura, y responsable del Archivo Histórico, todos estos cargos del municipio de Santiago, Nuevo León; columna, que entre otros comentarios por indagar, menciona varias actividades que realizó Juventino Rosas en Villa de Santiago de Nuevo León en 1892. Ahora por facebook, el cronista santiaguense está en amistad con este autor santacrucense, continuando investigando ambos y compartiendo lo que encontremos de Juventino Rosas Cadenas.

     La Villa de Santiago mejor conocida como la ciudad de los baleros, es la cabecera del Municipio de Santiago, Nuevo León. Santiago se encuentra localizado en la parte centro norte del estado de Nuevo León. Se encuentra asentado en la Sierra Madre Oriental, en cerros y en el valle que se forma entre esa sierra y la Sierra de la Silla, teniendo una altura variable que va de los 450 metros sobre el nivel del mar en la parte baja del valle, hasta los 2,300 metros sobre el nivel del mar en las partes altas de las montañas. El municipio tiene una figura irregular, colindando con ocho municipios, limita al norte con Monterrey, al nororiente con Juárez, al oriente con Cadereyta, al sur con Allende, al sur poniente con Montemorelos, Rayones y Arteaga, al poniente también con Arteaga, y al norponiente con Santa Catarina. Santiago es un Pueblo Mágico, si bien las casas y calles del poblado son un gran atractivo, aquí hay muchas más cosas que hacer; y, se incorporó al programa Pueblos Mágicos en el año 2006. El 21 de marzo de 1831, el Congreso del Estado de Nuevo León, concede el rango de villa al hasta entonces Valle de Santiago del Guajuco.​​​​​​ Originalmente estas tierras que hoy conforman al municipio de Santiago, fueron habitadas por tribus nómadas recolectoras de indios guachichiles, principalmente de las naciones “Rayados” y “Borrados”.​

     Brevemente, se comenta de Juventino Rosas qué en el año de 1892, el joven compositor guanajuatense hizo de la Villa de Santiago su hogar por varios meses, donde con su música, amenizó varios eventos sociales, principalmente en El Casino de Santiago, que había sido la casa paterna de don Platón Treviño y el Cuartel de la Acordada, en la calle Zaragoza número 122. Vivió Rosas por la calle Rayón, cerca de la Plaza Melchor Ocampo. Los músicos santiaguenses que conformaban las bandas municipales y del pueblo, tuvieron la oportunidad de interpretar su repertorio frente a él. Indagando en la tradición oral, se dice que Juventino admiraba a una bella joven santiaguense de apellido Marroquín, a quien llegó a componerle un vals. Años después, ya fallecido Juventino Rosas Cadenas, la Villa de Santiago le rindió un merecido homenaje en agradecimiento por haber formado parte de su población. El 1° de enero de 1923 se inauguró la banda de música Juventino Rosas conformada por 30 músicos de la región, todos ellos con uniforme que incluía sombrero. Un jardín de niños ubicado en la comunidad de El Cercado también hace honor a su nombre.

     De lo que exploró el cronista santiaguense, es lo poco que encontró saber de lo que hizo Juventino Rosas Cadenas en Villa de Santiago, pero ha comentado que seguirá perseverando en averiguar más de lo que hacía Rosas en Monterrey y en Villa de Santiago. Todo esto en búsqueda más a fondo de actuales cronistas o escritores respecto al compositor guanajuatense, es más factible que el autor del vals Sobre las olas, si estuvo en Monterrey enamorado de Dolores Menchaca, componiéndole el vals Dolores, aunque sea una obra inédita, de algunas partituras de música clásica de salón de Juventino Rosas, sin detectarse. Infortunadamente siguió sin amor.

     Y en Villa de Santiago, viviendo Rosas varios meses, tocando como violinista en un casino y en eventos sociales, oyendo su música tocada por bandas municipales enfrente de él, y además amar a una hermosa joven santiaguense de apellido Marroquín y al parecer crearle un vals. Observando en red informática este narrador, descubrí que en Villa de Santiago en el siglo XIX había una genealogía del apellido Marroquín: Marroquín Rodríguez, Marroquín Alanís, Marroquín Pérez de Moya, Marroquín de la Garza, Marroquín Flores, y Marroquín Cavazos; posiblemente, cuando estuvo en Villa de Santiago el músico Juventino, la dama bella que conoció y admiró, pertenecía a la familia Marroquín de la Garza o Marroquín Flores; pues la familia Marroquín Cavazos, se inició por una boda de Andrés Marroquín Flores y Anastasia Cavazos en 1880, teniendo hijos aun como pequeños cuando estuvo allí Juventino Rosas en 1892. Pero tampoco continuó este amor.

  ¿Estaría Rosas en Monterrey y Villa de Santiago, estando contiguos en límite estos dos municipios, indagando en donde viviría su hermana Matilde? Esto eventual, siguiendo haciendo más análisis en esos lugares, se sabrá más de lo que hizo Juventino Rosas en Nuevo León.

     En el artículo anterior y en párrafos anteriores ya se ha comentado qué entre periodistas, escritores, músicos, historiadores, y biográficos, e inclusive  este escritor; escribiendo en artículos, columnas, biografías, o ensayos; en periódicos, revistas, web, o en libros; no se ha investigado más, de la vida de Juventino Rosas en 1891 y 1892; primordialmente: de lo que hizo en Michoacán, gira en ciudades del norte, matrimonio o concubinato y separación con Juanita, Nueva león, y otros amores.

     Ya se narró lo que actualmente ha investigado en sitio web este autor: de la Banda del Batallón del Cuartel de Las Rosas y de Alberto Chávez, que lo más probable es que no existieron en Morelia de Michoacán; de la gira en varias partes del norte de la República, que se duda que se haya realizado; y por supuesto, de que Juventino Rosas Cadenas estuvo meses en Morelia, que tampoco es muy verídico. Además, ya se ha comentado que entre Juventino Rosas y Juana Morales, probablemente fue un concubinato que duró unos cuantos meses, sin tener documentos de un matrimonio, y que hubo una separación; sin saber algo más de esa relación de amor. Asimismo, lo creíble de que Rosas sí estuvo en Monterrey y Villa de Santiago, de Nuevo León, realizable buscando a su hermana y hallando otros amores; asimismo, con indagación del cronista santiaguense.

     Si fuera contrario lo que piensa este narrador, se necesitaría hacer una investigación más a fondo de 1891 y 1892 en archivos de Morelia, Monterey, Villa de Santiago, y de la Ciudad de México, encontrando documentos para verificar algo diferente a lo investigado únicamente en redes de internet, por este investigador.

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