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Los tamemes como protagonistas de una película en Netflix.

Jeremías Ramírez

Poco ha puesto la mirada el cine mexicano sobre su pasado indígena, a pesar de que existe información suficiente para crear historias que nos permitan explorar nuestros antecendentes, conocer nuestra cultura y enriquecer nuestra identidad nacional.

            Los  pocos ejemplos que hay son joyas como Retorno a Aztlán (1990), el primer largometraje en náhuatl con subtítulos en español, que versa sobre las dificultades de la sequía sobre un territorio indígena, y Eréndira Ikikunari (2006), historia de una joven indígena que lucha contra los conquistadores españoles, ambas del director Juan Mora. Dentro de este reducido grupo también destaca Cabeza de Vaca (1990), sobre la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida, película basada en el libro Naufragios y comentarios escrito por el conquistador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

La sorpresa es que ahora Netflix está difundiendo algunas películas sobre este pasado. Recién acabo de ver en esta plataforma la película La carga que en el 2016 realizó el cineasta mazatleco, Alan Jonsson Gavica, sobre los tamemes, y cuya historia se ubica al inicio de la Colonia.

Cabe señalar que es una película de bajo presupuesto (la cantidad de actores en pantalla es muy limitado), pero filmada con solvencia y calidad, con una narrativa bien articulada y con un arco dramático bien montado, de modo que la película, cargada de emoción, atrapa al espectador.

La historia de La carga transcurre en 1552, cuando Francisco Tenamaztle, primer indígena que luchó durante varios años en la llamada Guerra del Mixtón, contra la injusticia, maltratos y despojo cometidos por los españoles en contra de los indígenas, y por lo cual es apresado y tratan de enjuiciarlo en México acusado de haber sido el líder del alzamiento en el reino de Nueva Galicia, Xuchipila y el Mixtón y de haber salteado caminos. Sin embargo, los abogados conformados por un grupo de frailes franciscanos, con la evidencia y declaración de un testigo clave, apelan a que el juicio se lleve a cabo en España, en el Consejo de Indias, en donde tomará su caso Fray Bartolomé de las Casas.

El testigo clave, según la película, es Elisa la hija de un encomendero (antiguamente se llamaba encomienda al que por Merced Real tenía indígenas encomendados en cualquiera de los territorios españoles de América y Filipinas), principal acusador, cuyos documentos que su hija le ha sustraído desmienten tal hecho e incluso sería él el incriminado. Hasta ese momento el encomendero no sospecha que es su hija el testigo clave, pues se ha mantenido en secreto. De pronto, el encomendero  se da cuenta y trata de detenerla pero ella ha huido en compañía del fraile Don Miguel de Ibarra y dos índígenas tamemes, Coyolli y Painalli, que los guiarán por los intrincados caminos agrestes que van desde la ciudad de México hasta Veracruz, donde un barco la espera para trasladarla a España. Los tamemes, además de guías, cargarán a Elisa (al menos esa es la intención) todo el camino.

La película se centra en la persecución de un grupo de soldados españoles, enviados por el padre de Elisa, quienes tratan de rescatar los documentos y traerla de regreso. Sin embargo, a pesar de la desventaja de los acompañantes de Elisa, logran alcanzar su objetivo tras una serie de incidentes que tienen que superar con mucho esfuerzo. La persecución está cargada de dramatismo y momentos de mucha tensión. Los persecutores van en caballo, armados con fusiles, y guiados por otro indio tameme, Itsmin, hermano de Painalli —que tiene una vieja rivalidad con él por cuestión de amores—, y quien conoce las rutas y es un hábil rastreador pues logra detectar las huellas de sus perseguidos.

En el camino los alcanzan varias veces y en la primera de ellas es asesinado el fraile; y en la segunda, Coyolli, pero el sobreviviente, Painalli, es muy hábil y logra rescatar a Elisa cuando es capturada dos veces. La última, incluso, cuando ya va de regreso a su casa bajo la custodia de su padre que ha ido tras ella y la ha esperado en el camino.

En los largos momentos de convivencia entre Elisa —cuyo marido recién fue asesinado por órden del padre de ella—, y Painalli se prende una chispa de atracción, chispa que no culmina a pesar de que ella le pide que la acompañe a España.

Hasta aquí la reseña de la película para que se motiven a verla. Ahora veamos algunos datos de su producción y difusión.

En febrero de 2019 Esfera Films Entertainment, empresa productora de Alan Jonsson Gavica, dio a conocer el estreno en Netflix de la película, que por cierto es el segundo largometraje del director. El corazón de la película, a decir del director, es una persecución frenética que se desarrolla literal y visualmente en muchos ecosistemas de México, desde la Nueva España hasta el puerto de San Juan de Ulúa.

Alan Jonsson Gavica aseveró que, “la premisa la pensé hace más de 18 años. Me apasionaba saber que podía hacer una película de nuestra historia mexicana, específicamente acerca de la época de la colonia”.

Cabe señalar que Gavica, antes de ser cineasta, fue fotógrafo de deportes de contacto, como la lucha libre y el boxeo. Y decide dedicarse al cine con el cortometraje Knowing y luego crea la productora Esfera Films Entertainment, en el 2004 , para realizar su primer largometraje: Morenita-El escándalo, en el 2009.

La carga, su segundo largometraje, se presenta en el Festival Iberoamericano de Cine de Huelva donde obtuvo el premio del público y, en abril del 2016, gana el premio a Mejor Guión en la Mostra de Cinema Llatinomaericá de Catalunya, en Lleida España.

Es grato encontrarse una película mexicana en estás plataformas internacionales, y más aún de calidad competitiva con un tema complicado pues se trata de una película de época en la que sobresale el trabajo actoral de Horacio García-Rojas, como Painalli y María Valverde, como Elisa.

FICHA TÉCNICA

La carga (México, 2016). Director: Alan Jonsson Gavica. Actuación: Horacio García-Rojas, Tenoch Huerta, Gerardo Taracena, Juan Carlos Colombo y María Valverde. Producción: Esfera Films Entertainment, con el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), a través de los recursos del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE), el estímulo fiscal Eficine y los Estudios Churubusco.

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