30 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La culpa es de los tlaxcaltecas

4 minutos de lectura

Jeremías Ramírez


—¿Sabes, Nacha? La culpa es de los tlaxcaltecas. Le dijo la señora Laura a su criada la noche en que regresó a su casa con el vestido chamuscado.
            Este es uno de los diálogos iniciales del cuento, La culpa es de los tlacaxtecas, escrito por Elena Garro (1916-1988) una las más grandes escritoras mexicanas.

            La historia es sorprendente. Laura hace un viaje a Guanajuato con su suegra. De regreso tienen varios incidentes. Primero se les acaba la gasolina y luego se les descompone. Cuando su suegra se va a buscar un mecánico y Laura se ha quedado sola, advierte que un guerrero azteca se acerca por la carretera. Se le notan las huellas de que acaba de salir de una batalla. De su hombro mana la sangre. Cuando llega con ella, y empiezan a hablar descubre que ella ya no está en el siglo XX, sino en ese momento trágico de México, cuando cae Tenochtitlán en manos de los españoles. Pareciera que Laura viaja en el tiempo y al mismo tiempo recuperara su memoria ancestral, pues se da cuenta que ella conoce al guerrero azteca. Este le dice que la llevará a ver su casa. Cuando se acercan Laura ve la ciudad consumida por las llamas y se niega a seguir adelante. Se abrazan y se besan. El guerrero se va y ella regresa al auto donde su suegra la encuentra con el vestido blanco manchado de sangre.


            Regresa a su casa, pero ya no puede estar en paz. Con enorme pesar se da cuenta que la caída de la gran ciudad de Tenochtitlán fue por culpa de los traidores tlaxcaltecas, pero ella misma también es traidora. Ella es esposa y prima del guerrero azteca y ahora vive en el siglo XX y se ha casado con un tipo prepotente. Por eso se siente traidora.


            Laura vive en dos mundos. En el siglo XX el cual poco a poco deja de ser su mundo y en el tiempo de la caída de la ciudad azteca.


            Inquieta va a buscar al guerrero a un café de Tacuba y lo encuentra y de su mano asiste a escenas dolorosas de la caída y muerte de los habitantes de la gran ciudad azteca.


            Después de dos días de ausencia regresa a su casa. Su marido y su suegra creen que está perdida y la están buscando incluso en la policía
            En este breve resumen pueden ver que el cuento es intenso, mágico, doloroso, triste. Es como si pudiéramos recuperar la memoria ancestral y asistiéramos a nuestra propia derrota y a nuestra propia traición.            Es un cuento es como de 18 páginas que me hizo recordar otro de Julio Cortazar: La noche boca arriba

 (publicado en 1956), que tienen la misma temática: la conexión del presente con el pasado, del siglo XX y de la época de los aztecas. En el cuento de Cortazar un joven sufre un accidente en motocicleta y moribundo se da cuenta que él es un guerrero azteca que está a punto de ser sacrificado. Al final nos damos cuenta que el joven de la motocicleta es una proyección futura del guerrero poco antes de su sacrificio.


            Por este cuento, que publicó en 1964, y otras de sus obras, ella es comúnmente relacionada con el «realismo mágico» o renovadora de la literatura fantástica, aunque rechazó esta identificación, por considerarla una etiqueta mercantilista.


            Hay algunas frases conmovedoras. Por ejemplo, cuando habla con su criada, Nachita, que es la única que se da cuenta de que su patrona está viviendo en dos mundos, le dice: Lo terrible es, lo descubrí en ese instante, que todo lo increíble es verdadero.


            Quizá esta es el postulado de su literatura: “todo lo increíble es verdadero”. Una sentencia que obnubilados por un materialismo chato nos cuesta aceptar.


            Este cuento es también una historia de amor. Laura ve con tristeza el amor inmenso que el guerrero le tiene a ella, su esposa-prima. Ella le dice a su criada: “…los hilitos de su sangre escribían sobre su pecho que su corazón seguía guardando mis palabras y mi cuerpo. Allí supe, Nachita, que el tiempo y el amor son uno solo”.
            En un momento emotivo el guerrero le dice: “Siempre has estado en la alcoba más preciosa de mi pecho”.          

  Este cuento, como el de Cortazar, son joyas de la literatura latinoamericana y universal. Si usted está interesado en leerlo, en este link puede encontrarlo y descargarlo: 


http://red.ilce.edu.mx/sitios/el_otono_2014/entrale/paquetecuento/pdf/laculpaesdelostlaxcaltecas.pdf

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