0 6 mins 2 semanas

G. Saúl García Cornejo.

Con mayor énfasis desde la caída de muro de Berlín, un hecho histórico que marcó un hito político, para demostrar, -por un lado y empuje al mismo tiempo- el gobierno de Los Estados Unidos de América, así autodenominados, “eran y son” los guardianes de la Democracia en el mundo, hoy día parece una concepción más lejana de la realidad, en particular, de aquéllos países que dependen o son periféricos de la Economía gringa, y por supuesto, que México, no es la excepción.

El neoliberalismo que se acendró más a partir del llamado “Consenso de Washington” (1989 en adelante) y que por esa misma tesitura, el gobierno mexicano aceptó o tuvo que aceptar, el Tratado de Libre Comercio, con Salinas de Gortari, en México. (Expuesto como el mayor enemigo de AMLO, por él mismo), es hoy, de nuevo, materia de crítica y análisis, aunque sea a “toro pasado”, pues además ya se firmó por los tres gobiernos.

En fechas recientes hubo quejas abiertas o a nivel diplomático, en razón de que el presidente mexicano, con sus líneas políticas venía obstaculizando el cumplimiento del T-MEC, en ciertos rubros, resaltando el automotriz y el energético, y agravado desde el ángulo político, con el problema de la migración de centroamericanos, sumando, por supuesto, la migración de mexicanos que, crece día con día en obvia razón de la crisis económica, aunque para el gobierno de México, incluso, sea un éxito dadas las remesas en aumento, cuando es totalmente una situación que debería avergonzar al más pintado político, claro, si tiene una brizna de humanismo y de responsabilidad social.

Hay tantas noticias políticas, que llegan a confundir o desviar la atención del fondo de nuestros edemas, algunos ya en la categoría de deuda histórica: Inseguridad Pública en todos los órdenes en que incida; pobreza y marginación, demagogia y corrupción, impunidad, nepotismo, militarización de la policía y un largo etcétera.

En suma, los valores de la democracia, parecen hoy, desvanecerse ante nuestros ojos. Los derechos civiles, la politización judicial, el manejo clientelar del presupuesto, una austeridad mal concebida o mal intencionada, el comportamiento de los actores políticos que quieren ser caudillos, mesías, y otras posturas que rayan en el ridículo, precisamente, antidemocráticas o de ausencia de los valores democráticos. ¿Cómo explicar el arribo de “políticos” como el caso de Trump? Y en México, cómo el presidente de la República, se sostiene a pesar de sus políticas erráticas y además, antidemocráticas, con marcado autoritarismo, sumando lo sardónico con sus oponentes.

¿Hacia dónde nos dirigimos o nos dirigen? El embate contra la llamada “clase media”, de donde surgen profesionistas, jueces, comerciantes, maestros, pequeños empresarios, etcétera, y además, ese sector al igual tenía la visión para elegir a los representantes populares y mandatarios más acordes con el impulso social, con el desarrollo económico, con la afinación y exigencias de concreción de los Derechos Humanos, en fin, una especie de equilibrio socio-económico-político; hoy parece que quieren ser “borrados” para dejar un país de pobres y ricos, y que para colmo, una buena parte de tal sector, votó por el “cambio”, que, no llega.

Y para colmo, un presidente que se ha mantenido como opositor del neoliberalismo, hoy ante el Poder Económico Norteamericano, hace genuflexión flagrante, como lo hizo con Trump. Por supuesto, la economía regional y/o global, es un sistema complejo, capitalista, no precisamente democrático a pesar de así asegurarlo, pues es obvio que tal sistema político y económico, no se ocupa del lado social y proteccionista del menos favorecido, sino que da preeminencia al capital y sus dueños.

Esa es pues, la visión y percepción de las posturas rampantes y cambiantes de un político sin brújula ni convicción, sólo podemos tener una certeza: Vive su sueño, pero por desgracia de ficción y por tanto, resulta inútil para los mexicanos. Aunque la Revocación de su Mandato, esté anunciada por él mismo, cerró (ordenó para los que son más formalistas), la llave del presupuesto, creyendo a pie juntillas que, los del INE, deben apechugar, incluso, poner de su bolsa lo que haga falta, pues para eso ganan y mucho. Lo cual es cierto, pero una cosa es el gasto extraordinario que significa sufragar la mentada consulta y otra, pagar sueldos devengados. En fin, es un asunto en el que no vamos a estar de acuerdo.

¿Qué opinan, estimados lectores?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *