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G. Saúl García Cornejo.

Hace unos días el escritor, historiador y periodista, muy conocido por el seudónimo de Cantón (posiblemente tomado en honor al plebeyo romano, Marco Porcio Catón, que se destacó como escritor, militar y político, 234-149 a.C), con el que incluso, tiene cierto aire; ha lanzado una consigna: No votar por Morena.

Armando Fuentes Aguirre, tiene sus razones y entre esas destaca en uno de sus últimos artículos que votar por Morena (SIC), resulta un peligro para México, pues el Presidente ha venido, al igual que su Partido, fallando en perjuicio de los mexicanos. Esa es la sustancia de su opinión, y como tal, respetable al igual que las que difieran. Se llama pues, Libertad de expresión, de ideas.

Es evidente para el observador más cándido, que el ambiente político esta caldeado, sin necesidad de aclarar sí está igual, o más, o al contrario menos, que en otros tiempos pasados. Es un hecho notorio y que como tal no requiere ser demostrado.

Si recordamos a vuelo de pájaro, los tiempos álgidos del PRI, o de su ícono de “transformación” -Salinas de Gortari-; también hubo detractores razonablemente acertados, vislumbrando el “peligro” para los mexicanos, en particular, los más pobres, como es usual ya, en la política a la mexicana, al menos desde 1989 a la fecha, sólo por citar el contexto neoliberal -qué sigue campante-. Lo mismo ha pasado en la llamada “docena trágica”, en que tocó la “alternancia” al PAN, a nivel nacional. Es decir: ¡No hay cambio sustancial! Las formas pueden haberse convertido en más populistas, pero la esencia es la misma, aunque reconociendo, como lo expresa Catón, hay más agravios sociales, tangibles pues, con la acelerada economía negativa –el vil empobrecimiento de cada día más número de mexicanos- por causa de políticas públicas engañosas y, hasta criminales en ciertos casos.

Ya he mencionado en otras colaboraciones que es preocupante la personalidad de LOAM, no es de la talla necesaria para su compromiso constitucional. Y vaya que lo he tenido a menos de un metro y observé, lo que no confirmé, hasta después: No era un individuo con trazo normal, su mirada, su lenguaje corporal, anunciaba una determinación que rallaría en la necedad. Aunque en ese momento estuve temporalmente, en el mismo barco, creyendo que era posible un cambio de fondo.

¿De verdad prepara el camino a una dictadura? Es un tanto aventurado sólo pensarlo. ¿Por qué? 1.- En principio, están los ciudadanos en su mayoría que no votaron por esa fórmula política de “Juntos haremos historia”, si contamos en números redondos a casi 90 millones de electores en 2018, sólo votaron alrededor de 32 millones por López O., lo que resulta evidente que no intervino la mayoría de ciudadanos, sino casi un tercio de la lista nominal de electores; 2.- Luego, de los dos tercios restantes, la mayoría silenciosa –y perniciosa al ejercicio democrático útil- llamada “abstencionista”, podría salir a las urnas o a las calles para impedir tal barbaridad que resultaría un régimen dictatorial; 3.- Si atendemos a la historia en Latinoamérica, las dictaduras típicas han involucrado la acción o intervención de las fuerzas castrenses. Lo que, de suceder, sería atípico y hasta contradictorio a la idiosincrasia mexicana –al ser un tema ya muy superado, además de un resultado fratricida y sumamente destructivo, como sucedió en 1911 en adelante-; 4.- El Ejército, a pesar de estar bajo la férula o el mando de LO, por más “consentidos” que estén, les queda un resto de patriotismo y no se involucrarían en esa perversidad, entre otras causas, como la de estar tan cerca del tío Sam.

Pero, para no pecar de candidez, es mejor estar preparados y  evitarlo por las vías normales: El sufragio efectivo. Sin olvidar un hecho: NO SE TRATA NADA MÁS DE MORENA, como Partido o fuerza política –por hueca que parezca-; sino de un plan avieso y mayor, los llamados Partidos satélites ya encausados y trabajando para apoyar la mentada 4T.

¿Necesitan los nombres? Los nuevos “partidos” o renovados. Esos son el “plan B” para llenar los huecos que seguro dejarán los candidatos a diputados federales (Nuevos o para su reelección), ante tanta decepción que ha generado ya, el Partido de la 4T o su mentor, el Presidente de México. Así que, mis estimados lectores, estamos a tiempo de tomar algunas medidas de valor cívico, por más que al igual, no hay alternativas sólidas. De acuerdo, es un nudo gordiano.

¿Qué opinan, estimados lectores?

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