28 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La incertidumbre

4 minutos de lectura

Miguel Alonso Raya

La incertidumbre que atraviesa el país ante las decisiones y acciones contradictorias, tardías y laxas,  que ha tomado el Gobierno Federal para enfrentar la pandemia provocada por el COVID-19, se incrementa con las determinaciones que asumió la tarde este lunes, mediante un acuerdo, el Consejo General de Salubridad (CGS); que no están a la altura de lo que se requiere para enfrentar con eficacia la grave crisis de salud y económica en la que nos encontramos y que se agudizará en breve.

El Consejo de Salubridad General es un órgano colegiado que depende directamente del Presidente de la República y tiene el carácter de autoridad sanitaria, con funciones normativas, consultivas y ejecutivas. Las disposiciones que emita serán de carácter general y obligatorias en el país.

El CGS resolvió la suspensión inmediata, hasta el 30 de abril , de actividades no sustanciales (se mantienen sector salud, seguridad pública, y otras esenciales para funcionamiento de la economía y de gobierno), que no se realicen reuniones de más de 50 personas para evitar contagios; extender la cuarentena; resguardo de las personas mayores de 60 años, así como de la población vulnerable; la suspensión de censos y encuestas, y que a partir del 30 de abril las autoridades deberán acordar el regreso paulatino a las actividades.

Sin embargo, hay que señalar que, al igual que el Gobierno Federal, el CSG ha reaccionado tarde ante la gravedad de la pandemia. A pesar de que están aumentando los decesos y el número de contagiados, y se sabe que el sistema de salud pública carece de los recursos, de la infraestructura, y que no cuenta con personal suficiente; sus decisiones no están a la altura de lo que se requiere.

Mucho de lo que propone ya está siendo implementado y no parece que este organismo se haya dado cuenta. No se están considerando las experiencias sanitarias por las que están pasando otros países, y no plantea una efectiva coordinación entre la Federación, Estados y Municipios, que han tomado acciones más oportunas y eficaces que las ahora anunciadas; sólo por mencionar algunas omisiones.

De tal manera que en lugar de dar un firme mensaje, lo que hace el Consejo de Salubridad General, que es la instancia más importante en cuestiones sanitarias, abona a la confusión, indecisiones y contradicciones mostradas por el Gobierno Federal en general y por el presidente de la República en lo particular.

Cuando lo que se requiere es justamente lo contrario. Certidumbre. No sólo a la hora de informar, sino de cómo, en el marco de su responsabilidad, el Estado Mexicano va a enfrentar la pandemia e instrumentar las políticas públicas necesarias para ayudar y proteger a la población y enfrentar la crisis sanitaria y económica que se avecina.

Es correcto que se haya ampliado la cuarentena e insistir a la gente que se quede en casa, pero se tienen que tomar otras previsiones para poder reducir el contagio.

El problema es la capacidad de respuesta del Estado Mexicano para atender la pandemia. Porque cuando la población ve que los propios médicos están protestando por que no tienen equipo, ni los materiales necesarios; aumenta la desconfianza e incertidumbre.

En general el ISSSTE es un desastre por todas partes y en el IMSS se están incrementando brotes de inconformidad entre el personal porque carece de lo mínimo indispensable para atender a los pacientes y para protegerse del contagio.

La otra parte que genera incertidumbre tiene que ver con el empleo y la economía en general. No hay respuestas claras a preguntas tales como qué va a pasar con el empleo, los ingresos de las y los trabajadores, y las afectaciones a las empresas.

Si se mantienen las reacciones tardías e inoportunas del gobierno y la falta de recursos para todo lo que se requiere, el impacto, sin duda, será muy grave para el país y para la población.

Por eso es urgente que el Gobierno Federal escuche las propuestas de los distintos grupos, especialistas, instituciones académicas, organismos nacionales e internacionales, y entidades federativas; y se ponga a la cabeza de un gran acuerdo para diseñar e instrumentar una estrategia integral en materia de salud y económica para enfrentar la pandemia.

Ello requiere, sin duda, que cada quien haga a un lado su agenda personal e interés  de grupo, y que se coloque como principal preocupación la protección y el bienestar de la población, y la economía del país.

Deja un comentario