28 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La “nueva” normalidad.

4 minutos de lectura

G. Saúl García Cornejo.

No resulta fácil definir la palabra normalidad, si nos referimos a lo social o individual. No así en biología, química, física, es decir, cuando tenemos datos empíricos demostrables y comparables con tales fenómenos, según los datos previos registrados.

En lo social, por ejemplo, se atiende a fenómenos un tanto variables y que dependen de usos, costumbres, idiosincrasia, etc., por lo que los parámetros no son verticales, sino pendulares -aunque se promulgue lo opuesto en la Constitución Federal y locales, como Derechos Humanos- influye condición de género, de edad, de raza, de situación económica, posiciones políticas o ideologías, entre otras circunstancias personales o parceladas en regiones –geopolíticas- y en posturas políticas.

El concepto de “nueva normalidad” ahora de moda, no sólo en México sino en otras latitudes –en realidad es tomado de otras ideas y lugares fuera de nuestro País, no ha sido espontáneo de AMLO o sus subordinados- se ha utilizado como una explicación, o concepción que intenta situar a determinada sociedad en circunstancias diversas a una “realidad” necesariamente anterior sin importar lo inmediata o alejada de lo que se llame “nueva normalidad”.

La RAE, define normal: “Cualidad o condición de normal” -que nos deja igual-. De ahí se infiere que cierto objeto o sujeto se encuentra en su estado original/natural y que por tal condición conserva su forma, su tamaño, color, que se ajusta a reglas prefijadas.

Lo que nos lleva a buscar la fuente de tal concepción social: La nueva normalidad. Tal expresión –aunque es realmente anterior- tomó relevancia por su difusión mediática, dado un artículo de los primeros usos de la expresión se remonta al artículo publicado el 18 de mayo de 2008 en  Bloomberg News, por los periodistas Rich Miller y Matthew Benjamin que titularon: “Post-Subprime Economy Means Subpar Growth as New Normal in U.S.” (“La economía post-subprime –secundaria sería apropiado traducir- hace que el crecimiento por debajo de la media sea la nueva normalidad en Estados Unidos de Norteamérica”.) Como se aprecia en el título del artículo se menciona la New Normal. Tal referencia es tópico económico.

Dicha expresión que pareciera un juego de palabras, -que no lo es- ha generado polémica no sólo en México, sino en otros lares como Chile. Pero en esta situación o contexto, se trata en especial sobre los efectos sociales en toda la extensión del concepto; y se dice que fue la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien utilizó tal expresión para asumir un cambio después del Covid-19. En fin.

Para quienes gustan buscar más fondo, existe el socioconstructivismo, teoría que afirma que todo conocimiento se construye en la interacción humana –sujeto y sociedad- de donde la normalidad será construida en ese contexto. Lo que nos dice que la normalidad pues, tiene como condición sine qua non el propio marco social determinado y concreto. Que como dije al inicio incluye ideas, idiosincrasia, usos, costumbres y demás características que nos definen o se adaptan a nuestra idea de normalidad, por supuesto con un marco legal y social predeterminado. Pero que al existir condiciones no previstas nos llevan a la adopción de nuevas “reglas” y de ahí, a una “nueva normalidad”.

El punto a examinar con lupa será cómo nos afectarán las nuevas disposiciones, desde luego, con la visión de terceros. (OMS, AMLO y, sobre todo la realidad que significa el Covid-19, la afección socio-económica y que parece imposible medir en tiempo real). En suma, entender que la herida al cuerpo social no es superficial, que existe riesgo por tiempo indeterminado y que los datos de salud pública no son precisamente reales, que la autoridad al igual debe adoptar nuevas reglas y en particular dejar por ahora proyectos que por su colosal tamaño, y en relación directa con la Pandemia y sus efectos: ¡No son esenciales! Insisto con Pemex, no tiene al menos lógica financiera querer levantar un moribundo que genera grandes pérdidas y su mecánica comercial cayó en el abismo. (Sin tocar ahora la CFE, otro zombi y el problema ecológico obvio) Toda la inyección de dinero es tirada a un pozo sin fondo. La petrolización de la Economía Nacional es un mito que debe enterrarse y apostar a otras líneas que en México abundan, al tiempo que están olvidadas. ¿Qué opinan estimados lectores? Cuídense por favor.

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