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G. Saúl García Cornejo.

Mes Patrio, así han denominado al mes calendario que corre, la razón, ha sido que en el transcurso del tiempo, se han dado diversos momentos ya consignados en la Historia de México, desde gestas heroicas, sucesos dramáticos, momentos de patriotismo, etc., luego, por lo que se tenga que festejar, sobre todo desde el ángulo oficialista, como lo es la independencia, que es más un símbolo libertario, que una realidad política, se exalta esa fecha.

Sin embargo, poco se analiza el significado de esos símbolos, incluso, valores como la Libertad. ¿Qué son el patriotismo, la libertad humana? Hay concepciones de alta abstracción filosófica, o desde la Política, la Psicología, el Derecho Humano, en fin.

El patriotismo, es para empezar, un sentimiento. Vincula tanto al individuo, como a la colectividad de una Nación, un Estado, como entidades o sistemas de gobierno político. Exalta la lealtad, el amor, la historia, la cultura, que un nacional tiene sobre su origen, su tierra, es decir pues, su Patria.

Desde luego, se sabe que hay sentimientos que parten de esa postura básica, pero que finalmente, la tergiversan. Un caso concreto de tal conducta es el chovinismo, que exagera el nacionalismo o peor, produce un odio a lo extranjero. También un tanto relativo al chovinismo, está lo que se denomina el jingoísmo, que promueve la agresión a otras naciones o sus nacionales, sin que olvidemos al llamado “patriotero”, para señalar con cierto desdén, a los que enaltecen el sentimiento en mención, de forma burda, inoportuna o incorrecta.

¿Qué ha pasado con el sentimiento patriótico en México? Por un lado, es notorio en nuestro País, que se ha ido desvaneciendo en el imaginario popular, dicho sentimiento y hay varias causas: a.- Ya no es sustancial el asunto étnico, dado que ya hay mayor y generalizada aceptación de que la gran mayoría es producto de mezclas entre razas. Hoy, incluso, se señala la ascendencia, por ejemplo, de la mezcla africana que prevalece en algunas regiones, sobre todo, del trópico mexicano. Aunque domina el mestizaje; b.- En Política, no hay interés o apego a determinadas causas o colores políticos, existe ahora, un interés en salir de la crisis económica que azota a varios millones de mexicanos, entre los que, por esa sola razón, siguen al partido político que esté a la cabeza en el Poder Público, es decir, no es por convicción nacionalista; c.- Desde el ángulo de la deuda histórica, lo que es igual a la permanencia del agravio social, y sobre todo para quienes tengan todavía el sentimiento libertario en su interior, puede haber exaltación o recurrencia al patriotismo, más como un mecanismo de defensa o supervivencia, ante regímenes falaces, demagógicos e ineficaces, como remembranza inútil de la guerra de independencia. A esta última postura, se le ha denominado “patriotismo a la antigua”.

Se puede encontrar -según algunos estudiosos del tema- el origen del patriotismo, en el levantamiento corso (1729), contra la República de Génova, luego, en la gesta independentista en América, contra la corona Británica, (los colonos se definieron como patriotas), y también, así lo hicieron los revolucionarios franceses (1789).

Hay también una diferencia entre patriotismo y nacionalismo, para quienes gustan de la disección conceptual, mientras para la mayoría parecen sinónimos. Así, el segundo, incluso, tiene una nota peyorativa, por ligarla a la ambición de Poder Político, mientras la primera, es un noble sentimiento.

En una vista a “vuelo de pájaro”, recordemos que en la denominada “Hispanoamérica”, para 1808, en la “Madre Patria” (España), fue invadida por Napoleón, bajando de la Silla Imperial a Carlos IV y Fernando VII (Este de gran aceptación en México, sobre todo por los criollos, ya que los naturales, ni siquiera eran reconocidos con algún derecho cívico), hecho que inquietó a esas élites político-económico-sociales, y pusieron el grito en el púlpito: ¡Viva Fernando VII! Dando pie al inicio de una lucha que duraría más de 20 años y que para 1811-13, ya se transformaría en una guerra por la independencia contra la corona Española. Esa es la razón por la que, acá en Guanajuato, dio inicio la rebeldía, con don Miguel Hidalgo y Costilla, allá por 1810, dicen que el 15 de septiembre, en apoyo a Fernando VII. En fin.

Para los globalizadores, que se sienten “ciudadanos del mundo”, el patriotismo, es anacrónico, falaz, inoportuno, incluso, da lugar a lacras sociales como la xenofobia y el genocidio. Y es válido reconocer que sí, han existido o existen situaciones que, por un patriotismo mal entendido, o extremista, se generan guerras, violencia indiscriminada, expoliación de bienes, etc., aunque esa crítica sería más cercana al «nacionalismo».

Y, ¿La libertad? El concepto es polivalente. Pero en lo político, en sentido amplio se trata de un Derecho Humano, para elegir su actuación consigo mismo y con respeto a la libertad de otros. En convivencia en una Sociedad determinada. Es decir, se apegará al Orden Jurídico. Al igual que el patriotismo, tiene sus concepciones tergiversadas o erróneas, una es el libertinaje. En un sentido más de fondo, la libertad, implica el dominio de sí mismo, el poder de la consciencia y la voluntad contra el egoísmo, que al igual, exige el hacer o no hacer en circunstancias normales o de excepción. Como reza el viejo adagio jurídico:
“Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni privado de hacer, lo que la ley no prohíbe.”

¿De qué nos sirve lo anterior? En principio como un conocimiento y concientización, muy básicos, para entender y actuar en consecuencia, en nuestra propia vida, la de nuestros familiares más cercanos, los semejantes o demás mexicanos; luego, para justipreciar hechos, acciones y posturas políticas de quienes dicen representarnos. Y tenemos pues, también la libertad de aceptar o no tales concepciones, desde luego, todo tiene un efecto. Los dejo con la siguiente inquisición: ¿Identificamos y/o aceptamos, las posturas políticas, de algún Mandatario o Representante Popular, luego de leer este artículo?

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