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E. Primatesta.

“Bienaventurados los pobres: en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos… Los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados… Los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de dios… Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron a los profetas antes de vosotros.” (Mateo 5:3-6-9-12)

Siguiendo el mensaje proselitista del fundador del cristianismo, que dio a los pobres y a todos los demás, para que buscaran a Dios, mediante su conversión al amor, primero al Creador y de ahí al prójimo. Luego, al paso del tiempo, y lo digo con pesar en mi corazón, se tergiversó tal buena nueva, se hizo a la inversa.

En el capitalismo, visto desde el cristianismo, no se trata de acabar con el rico, sino que el pobre deje su miseria. Hay pues, ricos y pobres en toda sociedad, sin embargo, la opresión, el robo del rico hacia el pobre, la explotación, el engaño, y todo lo execrable del abuso del poder contra el débil, el desprotegido y, que este debe liberarse, ha sido una bandera falsa de la política.

Decir que el monagrillo Andresito, ve por los pobres, es una colosal mentira y, más aún, un crimen político. Pero, el ciego lleva de la mano a otro ciego. Ese sector, el de los pobres y los que están en una extrema pobreza, son los que tienen todavía, viva la esperanza. Es la masa que alimenta la 4T y de la que por desgracia, viven esos parásitos políticos. Nada ha cambiado para mejor, por el contrario. Y este sentimiento se avivó hace unos días atrás, que casualmente tuve contacto con una madre de unos de esos de cientos de niños que hoy, tratan de sobrevivir, víctimas del cáncer. Su historia, no me heló, sino me hizo hervir la sangre. ¿En manos de quien estamos? ¿No hay la más mínima compasión? Los pretextos oficiales son, al igual, criminales de Lesa Humanidad. Y llamar a una madre o al conjunto que clama ayuda, golpistas. No tiene madre, y que el Señor me perdone, por perder la calma.

¿Dónde está el humanismo del régimen actual? No digo nuevo, porque no lo es. Se ha construido con material ruinoso del pasado, al que falsamente se critica.

Hay tiempo para reflexión, por parte de Andresito, porque los demás de sus huestes que opinan, no hacen, son miopes o ciegos seguidores del susodicho. Miembros –oportunistas, maliciosos, infiltrados, incluso, convencidos- de la 4T, dejen sus bajezas y vean por los pobres, de verdad y en particular, por esos enfermos y, claro, no olviden a los adultos con el mismo mal.

Y, hay viene otra consulta que deberá decidir sí el monagrillo Andresito, sigue o no. ¿Un garlito más? Tal vez, pero depende de todos los queridos feligreses que voten en consecuencia, para que tenga un efecto real.

La pobreza no es de dinero, es humildad de corazón, de ser solidarios, congruentes, estar en los zapatos del prójimo. Oremos para que el gobernante, abra los ojos a la realidad y actúe en favor del menos afortunado. Que la paz sea con todos.

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