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E. Primatesta.

“Libra mi alma, oh Señor, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta.” (Salmo 120:2)

Qué decir, por fin, el monagrillo Andresito, nos lleva por el buen  camino, como buen pastor de ciudadanos. ¿Se acuerdan de las 100 promesas que nos dijo el día de su asunción como Primer Mandatario, de izquierda? Vaya que levantó ámpula y algunos hasta se fueron de México, creyendo que estábamos ante la ante sala del Apocalipsis a la mexicana.

Y bueno, pues no pasó todavía, ni lo uno, ni lo otro. Las puertas del cielo, se han de haber hecho más anchas y San Pedro, no tuvo descanso para ir dejando pasar a tanto inocente fallecido por la pandemia del coronavirus o como sea que haya también mutado su denominación inicial. Nada más, en dicho mensaje en su tercera edición, (Que otro López debió así informar a Andresito o, a quien haya redactado el documento): ¡Qué nomás van como un millón de muertitos por el covid! Qué bueno sería, pero la verdad, ya no nos chupamos el dedo, seguro van unas dos o tres veces más desafortunados. Por un lado, nos dice que estamos en el lugar 19 en relación a esos decesos, pero hay prensa que ha divulgado la estadística de la Universidad Hopkins, del vecino país al Norte, que ocupamos el cuarto lugar, aunque el décimo quinto, por contagios.

Y otra es que el monagrillo mayor, que pulula por Palacio Nacional, fraguando su fallida “4T”, cree que los pobres tienen el cielo asegurado, aunque, por supuesto, la pobreza que señaló el Hijo del Señor, en la tierra, se refirió a los pobres por la humildad de su corazón, de su espíritu, no de denarios, a los perseguidos, y a todo aquél que sufre a manos de polacos y ricachones. Lo digo, porque en el INEGI y otros organismos no oficialistas, nos dicen que ya hay más, de otros 4 millones de pobres, en México. Lo que me recuerda, a los pobres migrantes, en este momento son maltratados por la GN y demás gendarmes, más bien a las órdenes del tío Sam. 

Para calmar a los más necesitados y sin trabajo estable, el monagrillo, ya nos aseguró que en breve, se recuperará el índice de empleos. Vaya, hasta presumió un aumento histórico del SM., qué bueno. Sólo que olvida que hay un déficit de más de 5 millones de empleos que se necesitan, sólo básicamente. Aunque hay otros “datos”, que señalan que la deuda de empleos, oscila entre el millón, para poder afirmar de una recuperación. Ya todos saben que el IMSS, no es un referente, más que para indicar cuántos empleos están dados de alta, no cuentan, por ejemplo, a los que por necesidad, están en la llamada “informalidad”, pero que ya el fisco, les echó el ojo, esperamos que no sea el “mal de ojo”, porque para eso no hay oculista que valga. Sólo la Fe, debe ser ciega.

Y que la GN, se incorporará a las filas castrenses. Eso no lo puntualizó, Andresillo. Ni menos, cuánto se ha gastado y lo que falta, en sus “matutinas”. Mientras en los hospitales, hay un gran déficit de medicamentos, los empleados están mal pagados, o sin contrato laboral, los explotan a gusto y, claro, lo aceptan por necesidad y no engrosar las largas filas de pobres.

¿Dónde están los sindicatos? Pensando sus líderes que la cosa sigue igual. Que no se aplique la reforma con la cláusula democrática (Como siempre, consulto al presi de los abogados y me explicó que se trata de que los trabajadores, voten de verdad para aprobar sus contratos colectivos, tengan libertad de escoger a sus representantes, o hasta de no pertenecer a un sindicato, pero esto lo les conviene, pues se quedan fuera de mucho); Ahora no se vieron, como invitados, a líderes sindicales: CIT, CTM, CATEM, etc., no figuraron. ¿Otra señal? O simplemente, ganó la austeridad, o fue por el covid.

Otra versión o más bien, un rumor, es que Andresillo, no va a terminar el sexenio. No es muy creíble, a menos que la derrota de la “4T” se haga viral y, sobre todo, cierta. ¿Será la razón del cambio en la Secretaría de Gobernación? Es muy pronto para tener certeza. Pero, cuando el río suena…

Levantemos el corazón y oremos, para que los gobernantes, por fin, tomen buen derrotero. Bendiciones queridísimos hermanos.

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