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E. Primatesta.

“Por el pecado de su boca y la palabra de sus labios, sean presos en su orgullo, y por las maldiciones y mentiras que profieren.” (Salmo 59:12)

Mis queridísimos hermanos, ya regresé del Vatikano, no sea que repunte el Covid, pedí permiso para estar acá, por tiempo indefinido.

No hay duda, se confirma lo que muchos dicen, de los paisas que se van al otro lado del río Bravo. Y lo menciono porque se ve que estando allá, caminan “derechitos”. Se portan bien, respetan las leyes de tránsito, no escupen, no toman en las vías públicas, y así en general.

¿Por qué será? ¿Dejan de ser mexicas?  Por otra parte la mayoría sigue algunas tradiciones de acá, y ni se preocupan de aprender el inglés. La respuesta es que allá, si les aprietan cuando rompen las reglas del estilo de vida americano. Y claro, está el punto de su estancia ilegal, que yo creo es de más peso, pues los echan para acá, al menor descuido.

Y pensando en todo eso, también me acordé de otro problema: El Malinchismo, esa manía de rendirle al güero, todos los honores, aunque no sean honorables en algunas veces, porque hay excepciones.

Y de repente, al ver las noticias por televisión, aparece el monagrillo Andresito, muy peinado, pulcro (aunque con pantalón prestado, pues se ve a leguas que le queda grande), y ¡Con cubre-bocas! Casi me caí del sillón. Y luego, ya con más curiosidad vi cómo se transformaba (Será por la 4T, pensé), en un soberano lambiscón con el presi gringo: ¡Compa Biden, su trabajo en pro de la migración, es histórico! Le dijo. Vaya ahora sí me caí, de pura risa. Y para cerrar, casi maldijo al gobierno chino, que disque por que nos tienen invadidos con sus mercancías y no es justo. Vaya con el “socialista”, resultó de cartón caricatura. Aunque el problema será mis queridísimos hermanos, si Andresito, cumple su palabra. Y no se me adelanten. Hay que darle el beneficio de la duda, por más que esa sea su marca. Ya ven que firmó el T-MEC y aún así, le escabulle.

También me quedé turulato, al pensar que así como se las gasta Andresito, logró sacar tajada para el tren maya, o el aeropuerto o la refinería, o sembrando vida, o para cualquier otra ocurrencia, y Biden para tenerlo entretenido y no marche al compás de la 4T, o la reelección, le prometió algunos dineros, y claro, con la condición de que se aliñe, digo que esté alineado, se ponga las pilas y deje a los gringos hacer rendir sus inversiones en México, de acuerdo al Acuerdo del T-MEC.

Ah, los migrantes, esos pobres hermanos que huyen del demoño rojo, para llegar aquí, y encontrárselo más refinado, aunque con pantalones guangoches, pero bueno, no podemos exigir que el casimir, cambie al mono, pues mono se queda. La verdad, todas esas personas desesperadas, que llegan al grado de exponer sus vidas y las de sus familias y salen de su tierra, por un lado, no quieren quedarse aquí, sino allá en los Estaites Naites, y aquí no podemos ayudarlos del todo. Que aun sin intención, pueden ser portadores del Covid y otras lacras, que eventualmente pueden dejar sin trabajo a los mexicanos, ya de por sí vapuleados por el desempleo y la crisis económica, y que pues, aunque suene mal, pero es verdad, causan que el presupuesto se gaste en ellos, directa o indirectamente, mientras los gobiernos de sus países de origen, se hacen como el tío Lolo, y hasta salen aliviados de que se vayan con su música a otra parte. Esa es la cruda verdad, por más que sea válida la solidaridad, que la hay, sobre todo de los mexicanos casi tan pobres y desamparados, esperanzados en la 4T, si es que están tan ciegos, como desesperados. Porque la Guardia Nacional y la “policía migratoria”, traen otras órdenes: Atajar, atajar y volver a atajar. Ya lo ordenó Trump y luego, Biden, aunque más velado, y el monagrillo Andresito, obedece. Ya lo vimos, muy corderito y con tapabocas.

La otra verdad, es que los mexicanos, ya no sabemos para donde jalar. Son tantas las noticias y hechos políticos, que el presupuesto, que el recorte al INE, que si se lleva o no la mentada consulta para revocar al Andresito, que la Suprema Corte, son fifís, y dicen que para qué quieren más lana, lo que necesitan es vocación de servir e imaginación (En esa casi me hago pipí de la risa que me dio), que si Biden sonrió por el discurso del monagrillo mexicano, que si… Bueno, no falta. Mientras se acerca otra ola del Covid, el jefe de la Secretaría de Salud, ya no aguanta más cuentos y menos al otro López (Gattel), y para colmo, el Andresito le da más relevancia que al propio Secretario de Salud Pública. ¡Qué barbaridad, tan bárbara!

Ya no quiero darles más tribulaciones en esta vorágine polaca, cuya cabeza duerme plácidamente cada noche, riendo de sus ocurrencias y creyendo que así será por los siglos de los siglos. Oremos con más fervor, queridos hermanos, el barco tiene que enderezar su rumbo, con o sin un “Tlatoani de Palacio”, un “reyezuelo de pacotilla”, etc., etc.

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