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E. Primatesta.

“Nuestro Dios está en los cielos. Todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son de plata y oro, obra de manos de los hombres” (Salmo 115:3:4)

Mis queridísimos hermanos, de nueva cuenta los invito a leer esta columna, que me han dicho, es un tanto irreverente, lo que agradezco, pues son temas profanos y también, pueden pecar de falibles.

El tema que don Presidente -¿quiere dejar pasar?-: La consulta al Pueblo de México. Fue un rotundo fracaso. Y claro, culpará a otros, INE, Conservadores, enemigos, etc., aunque la falla haya sido de él, para empezar. ¿Por qué? De plano ninguneo a los mexicanos, una, por ser una mera ocurrencia política y distractora. En el fondo, no quiere escupir para arriba; otra y consecuencia de lo primero, no se organizó de tal manera que hubiera mayor margen de participación. Aunque se dice que el INE se gastó la friolera de 580 melones, esos dineros no alcanzaron para dar el máximo, lo bueno hubiera sido que en la elección intermedia en que se eligieron o se reeligieron –los que lo hayan logrado- diputados, presidentes municipales, y gobernadores, fue una oportunidad para que el sistema electoral tuviera todos sus elementos y herramientas para lograr la instalación de casi el 100% de casillas –nunca se ha logrado la totalidad, aunque sí en porcentaje cercano- pero no, se decidió hacerlo en agosto. Aunque la verdad, las razones pueden ser otras más importantes: Una estrategia a modo de que fallara: Una pregunta por demás nebulosa, en que no se pudo decir nombres y apellidos de los corruptos –presuntos, porque ahora les beneficia la presunción de inocencia- así determinado por la Suprema Corte –y no fue la de Trespatines, aunque salieron con su batea-. Muchos estudiosos de la Constitución, nos dijeron que se violaba la misma; que para qué pedir opinión del Pueblo, si hay leyes aplicables, que era una distracción más, una ocurrencia sin el debido fundamento y una larga y variada serie de conclusiones, que como sabemos, le valió mamá, al señor Presidente.

Luego, y esperen, van a salir con otra “consulta” la de revocación del mandato presidencial –que igual, hay causas que señala la Constitución, sin necesidad de andar consultado-, nada más, que como ya vieron que sólo un 7% de los ciudadanos, sin contar las “urnas embarazadas”, respondió al llamado, ahora ya le bajaron al 3% para que pueda, como ellos dicen, se haga vinculante, lo que en mi tierra quiere decir, “a huefo”. 

Y el monagrillo Monreal, desde el Senado, anda promoviendo esa iniciativa para que se concrete en Ley. Nada más que los mal pensados que nunca faltan, ya andan de chismorros diciendo que el Senador, quiere su cocol, aunque no andan tan equivocados.

Una gran verdad, es que efectivamente –como he consultado con el mero mero del colegio de abogados- el artículo 39 de nuestra Constitución, establece que el Pueblo, es el Soberano y así, puede cambiar a cualquier gobierno, y con mayor razón a los funcionarios o mandatarios o representantes populares, y la propia Ley Mayor, señala diversos procedimientos. Aunque la verdad, no hay hasta hoy, una norma legal que sea específica para poder mandar a su rancho al Presidente, digo, por quienes tienen esa meta y que andan por ahí en Frena.

Así, que mis amadísimos fratelos. Ya recapaciten y hagan uso de su derecho a oponerse contra el que nos quiere perjudicar. Y que se ponga el saco al que le venga.

Levantemos una oración para que el Señor, nos guarde y proteja de tanto malandrín, de huestes privadas o públicas, organizados o no.

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