16 mayo, 2021

Libros póstumos de Julio Cortazar

 Jeremías Ramírez Vasillas

Más de 20 años después de la muerte de Julio Cortázar han estado saliendo a la luz pública libros que recogen escritos suyos inéditos. Uno de ellos, publicados en el 2009 con el título de Papeles inesperados, son textos que dormían en un arcón, en su casa, bajo el resguardo de Aurora Bernárdez, su esposa, quien un día le reveló al biógrafo de Cortazar, Carlos Álvarez Garriga, que tenía esos documentos. Seguramente estaban allí porque Cortázar no les dio valor. Al leerlos, descubrimos otras luces importantes de este gran escritor.

               Asimismo ha salido a la luz en forma impresa la grabación en audio que recoge una cátedra  que impartió en la Universidad de Berkeley, en 1980. La grabación dura 13 horas, las cuáles se transcribieron íntegras y sin corregir la versión oral original. Y con ello se conformó un libro singular titulado Clases de literatura, publicado en el 2011. En estas clases, verdaderamente magistrales, Cortázar va exponiendo —ya como un escritor maduro— el corpus teórico que respalda su creación, un corpus evidentemente decantado por múltiples lecturas, diversas traducciones, muchísimos cuentos y críticas y varias novelas, entre las que destaca la monumental Rayuela. Algo que debo subrayar es que los transcriptores respetaron el discurso hablado de Cortázar lo que nos permite descubrir dos cosas importantes: la coherencia de Cortázar en sus discursos hablados, habilidad muy difícil de lograr, y la posibilidad de OIR su voz cuando uno está leyendo el libro. Quizá esto me sucede porque cuando estudiaba en la UNAM tuve la fortuna de escuchar en vivo a  Julio Cortázar. Alguien —nunca supe quién— lo llevó al auditorio Che Guevara a leer uno de sus últimos cuentos. Nunca he podido recordar cuál fue, pues embelesado como estaba viendo en persona a unos de mis escritores favoritos, sólo observaba como movía la boca al leer y el sonido de su voz. Me sorprendió muchísimo descubrir que era un hombre altísimo. Él medía casi dos metros.

               Otro libro que recién ha salido a la luz es una colección de cuentos de diversos autores titulado Cuentos inolvidables según Julio Cortazar, que recoge nueve cuentos de autores como Ambrose Bierce, Jorge Luis Borges, Truman Capote, Leonora Carrington, Felisberto Hernández, Katherine Mansfield, Juan Carlos Onetti, Edgar Allan Poe y Leon Tolstoi. Esta selección es sumamente exquisita. El cuento que me llevó a adquirir el libro fue El puente sobre el rio del Búho. Como compré en esa misma ocasión Clases de literatura, me sorprendió que justamente uno de los cuentos que usaba como ejemplo del cuento fantástico era este de Ambrose Bierce, un cuento admirable y conmovedor.

               Lo que trae de nuevo de Cortázar este libro es un texto que surge de una conferencia que impartió en la Habana, Cuba, en 1962, titulada Algunos aspectos del cuento, del cual se desprende la lista de los cuentos incluidos en este volumen, pero en el que hay un definición del cuento, singular, admirable y esclarecedora para quien se dedica a su cultivo, como es mi caso.

               En Clases de literatura, casi 20 años después, también vuelve a definir al cuento. Lo interesante es que si bien usa metáforas diferentes, ambas son coincidentes: en Algunos aspectos del cuento compara al cuento con una fotografía y a la novela con una película y en Lecciones de literatura dice que el cuento es una esfera y la novela un poliedro. Es decir, que el cuento es una estructura cerrada pero que tiene la virtud de abrir posibilidades imaginativas en el lector justo en lo que No dice, en lo que alude, es decir, como él mismo afirma, sucede con una fotografía en la que hay una sombra de algo que no se ve porque está fuera de los límites de la foto, pero que desata la imaginación.

               Resumiendo. Estos tres libros confirman la enorme envergadura de Julio Cortázar como escritor, un escritor cuyo talento no le teme echar mano de las experiencias personales. Prácticamente todos sus libros surgen de una vivencia personal.

               Por ejemplo, en La señorita Cora cuenta su experiencia como niño enfermo. En La noche boca arriba, se basa en un accidente de motocicleta que tuvo en Francia. En El perseguidor surge de su vivencia singular con la música de Charlie Parker y su conocimiento sobre la biográfica trágica de este gran músico negro.

Tal vez esto es lo que hace que sus cuentos y sus novelas se sientan tan cercana, pues si bien su literatura es sumamente imaginativa, no por ello sea ajenas a la realidad y a sus experiencias personales.

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