7 mayo, 2021

Los “rollos de campaña” y la función pública.

G. Saúl García Cornejo. 

Estimados lectores, en primer lugar, de importancia: Cuídense mucho, la ola de contagios y decesos, están en un pico álgido, más allá del beneficio que supone la vacunación en curso, es obligado tener toda la precaución posible, es pues, responsabilidad de cada uno, a la vez que por respeto precautorio hacia los demás. 

Como vemos, a pesar de la crisis sanitaria, el mundo sigue girando, y la política no es la excepción. Ya se empiezan a escuchar –con todo y que no arrancan todavía oficialmente, las precampañas, qué, por un lado, se suponen al interior de los Partidos y, por otra parte, abiertas a la ciudadanía; con lo que hay que estar de acuerdo, pues es un avance democrático-; pues los aspirantes ya comen ansias y dicen lo que prometen hacer. 

En tal tesitura, no faltan quienes, en su ánimo participativo, además legítimo, tocan rubros variopintos, sobre todo para impresionar a sus seguidores y opositores, pero menos sobre lo que significa el desempeño y ejercicio del cargo al que hasta ahora, aspiran, ignorando cuáles serían sus funciones, facultades y obligaciones, aunque baste por el momento, leer simplemente la Constitución Política. 

Pongamos como ejemplo, un aspirante hipotético a diputado: ¿Sabrá qué es el proceso legislativo? Aunque fuera en términos generales, o creerá que no es necesario explicarlo al elector, o qué para eso tendrá sus achichincles, si llega a sentarse en la ansiada curul. 

Es cierto, que no es necesario explicar a fondo qué es el proceso señalado, pero sí, saberlo por quién al menos hasta ahora, aspira ser pre o candidato y, claro, diputado electo, en su momento. 

Tal proceso, es sencillo, además de lógico: a).- Iniciativa, misma que debe tener justificación mediante una exposición de motivos y fundamentación; b).- Dictamen, en que una determinada Comisión la revisará, para determinar su viabilidad; c).- Discusión, que se refiere al debate en la Cámara, entre los diputados, para analizar si pasa o no; c).- Votación, en que los diputados, aprobarán o no la iniciativa, mediante el voto individual y por mayoría, en general, calificada; d).- Promulgación, que ordena en qué fecha entra en vigor, y su publicación en el Periódico Oficial del Gobierno. 

Existen otras formalidades que no son sencillas: El dominio de la técnica legislativa: Estructura del proyecto de iniciativa, su fundamentación o exposición de motivos, lógica normativa, para evitar incongruencias, redundancias o errores y la redacción, que además de jurídica, debe ser concreta, clara, y precisa. Sólo para empezar. ¿Qué opinan, estimados lectores?

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