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Francisco Rodríguez

El 31 de julio del 2020 AMLO anunció lo que calificó como un gran acuerdo del gobiernito mexicano con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS, por sus siglas en inglés) para resolver el abasto de medicamentos. Está por cumplirse un año de ello y es evidente que las cosas no terminaron bien con UNOPS, pues el criminal desabasto persiste.

Una de las razones que preocupan a la comunidad médica mexicana es que tanto gobiernito de la 4T como esa oficina de Naciones Unidas ya se hicieron bolas. Lo peor es que la salud de millones de mexicanos de todas las edades sigue en riesgo y el desabasto ya ha cobrado miles de vidas.

El caso de los medicamentos oncológicos es ejemplificativo.

Por alguna extraña razón –¿el de la presumible corrupción, incluida?— la Oficina de Naciones Unidas, encabezada a nivel mundial por la señora Grete Faremo, se lanzó a comprarlos a la empresa Probiomed ¡que entró a concurso mercantil en enero de 2020! Seis meses antes del encargo presidencial.

Fundada hace medio siglo por Jaime Uribe de la Mora y manejada ahora también por sus hijos Jaime y Francisco Uribe Wechers, esta farmacéutica arrastra adeudos hasta con la tiendita de la esquina.

De acuerdo con el Diario Oficial de la Federación de fecha 2 de marzo de 2020, en el que se publica un edicto del Juzgado Décimo Cuarto de Distrito en Materia Civil de la CDMX, son más de un centenar los acreedores los que tiene Probiomed, entre los que destacan casi todos los bancos nacionales, ¡la Tesorería de la Federación!, y el Banco de Comercio Exterior.

Con todos esos problemas encima, ¿podrá la empresa de los Uribe entregar en tiempo y forma el pedido que le hiciera el gobiernito vía Naciones Unidas?

Hay quienes apuntan que no. Y que esto agravará aún más la situación de los pacientes con cáncer. Los niños, en especial.

Peor el remedio que la enfermedad.

¿No cree usted?

Destapador o ¿destripador?

Conocida popularmente en España y Sudamérica como chapa, en Panamá, platillo; en Colombia como tapa; en Ecuador, como tillo, y en Bolivia como tapilla. En ciertos lugares también se le llama tapón corona.

Aquí se le dio el nombre de corcholata porque antiguamente esas tapas tenían corcho en la parte interna y al ser de hoja de lata, pues se hizo la yuxtaposición.

Posteriormente se les puso un sello de plástico en lugar del corcho y…

En mi lejana infancia también les decíamos fichas. Y como soy coetáneo de AMLO –ambos nacimos en 1953–, mucho me temo que fue ese el término, fichas, con el que se quiso referir a sus (im)posibles sucesores.

Creo que AMLO trata a su gabinete como a sus chairos mascotas.

Veamos: el termino #tapado fue acuñado por Abel Quezada, pues sabía quién era el candidato de Adolfo Ruiz Cortines y siguiente presidente de la República, pero para hacerla de emoción y no delatar a su fuente le puso sobre la testa una bolsa de papel con unos agujeros a la altura de los ojos.

AMLO dibuja a sus #precandidotes como una botella tapada… ¡Y les llama corcholatas!

Porque ¡vaya que entre ellos hay fichitas! Los punteros, para empezar. Que si por la construcción o que si por el mantenimiento del Metro. Total: 26 muertos y casi un centenar de heridos.

Con tal maniobra de diversión –¡otra más!– de AMLO, más que “destapar” a sus fichitas, lo que hizo fue ayudarles a que se destripen entre ellos.

En próxima “marranera” debería llamarlos corchos, buenos para contener tanta zurrada con las que lo acompañan…

Ya lo verá usted.

Indicios

Y el resto del gabinete presidencial, los no mencionados como presidenciables por su jefe, tienen todavía más razones para estar en el desánimo, dejándose llevar tan sólo por la inercia. Ni para maniobra de distracción son buenos. + + + Donde sí que se la están pasando ATM es en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), desde que David Monreal dejó la coordinación general de Ganadería, en noviembre pasado, para ir a Zacatecas a buscar la gubernatura, lo que consiguió el pasado 6 de junio. Todos ahí están en la modorra, pues ya no hay pleitos del titular Víctor Villalobos con ninguno de sus subalternos, pues aparentemente era lo único a lo que se dedicaba. Y como nada hay qué hacer, la hora de salida de las oficinas es a las tres de la tarde. ¡Vaya que se la pasan bomba en SADER! + + + Otro verano de vacas flacas en el Caribe mexicano. Aunada a los nocivos efectos de la pandemia, está ahí la invasión del sargazo a las aguas y playas de las principales zonas turísticas, pese a que la Secretaría de Marina mantiene dos buques y tres barcazas para removerlo, es visible cómo en las playas se acumula en toneladas. “Se hace un esfuerzo, pero es insuficiente. El sargazo no sólo es el arribo e imposibilidad de utilizar la playa y el mar, ese sargazo llega y si no se recoge pues se deteriora, se pudre, el olor es fuerte y todo esto afecta incluso a temas de salud”, expresó Antonio Chaves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya.

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