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Francisco Rodríguez

Nos llevó 44 años concretar íntegramente la reforma política de 1977, ideada por el Presidente José López Portillo e instrumentada por Jesús Reyes Heroles, su secretario de Gobernación. Desde entonces había quedado pendiente el aterrizar el tema de la consulta popular –por cierto que aún falta el del plebiscito– que, finalmente se llevará a cabo, formalmente, este domingo 1 de agosto

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Lástima que este aterrizaje sea bufo y, lo peor, fallido.

Y es que, una vez más, Andrés Manuel López Obrador echa por la borda las conquistas de innumerables luchadores sociales, muchos de ellos provenientes del viejo Partido Comunista, lo mismo que de intelectuales y pensadores mexicanos que, con aquella reforma política, contribuyeron a apaciguar un país que era presa de las locuras echeverristas, las actitudes contestatarias de obreros y empresarios y aún de la guerrilla.

Poco más de un año llevó concretar aquella promesa de JLP proferida el día de su toma de posesión del cargo de Ejecutivo Federal, hasta que se plasmó en la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE), que fue aprobada por el Congreso en diciembre de 1977, junto con un paquete de 17 reformas y adiciones, necesarias para su funcionamiento, a otros tantos artículos de la Constitución (artículos 6, 41, 51, 52, 53, 54, 55, 60, 61, 65, 70, 73, 74, 76, 93, 97 y 115). La LFOPPE, además de elevar a rango constitucional el reconocimiento de los partidos políticos como entidades de interés público, estaba orientada a la ampliación del sistema de partidos y la participación de éstos en el Congreso. Y abría la puerta a la democracia participativa con la inclusión en la Carta Magna de la consulta popular y del plebiscito.

Y este domingo, en su estreno, la consulta popular quedó sólo en una ópera bufa.

¡Otra burla de la 4T a la historia reciente de nuestro país!

Y lo peor. Un alto costo político de tanta sandez que ya es impagable. Nadie le ha recordado al “caudillo” el ajusticiamiento de cientos de inocentes que yacen en el fondo de las bahías acapulqueñas, en las profundidades de la barranca de Oblatos, en los patíbulos de las escarpadas sierras y en las mazmorras del viejo Palacio Negro de Lecumberri. En toda la geografía nacional donde los luchadores sociales fueron reprimidos sin piedad.

Ellos lucharon, entre otras cosas, por la democracia participativa que tendrá un pésimo aterrizaje 44 años después.

A Cuba con amor… ¿y aquí qué onda?

Ahí va un navío, navío cargado de… tanques de oxígeno, medicamentos, alimentos, vehículos, gasolina… No, perdón, son dos navíos. De la Marina Armada. Y los envía el Presidente de México a los hermanos cubanos, aunque en realidad sea en apoyo al fallido régimen político que todavía impera en la isla.

Bien que así sea. Bien que AMLO prosiga con la política exterior mexicana que desde el triunfo de la llamada revolución cubana iniciara el carismático Presidente Adolfo López Mateos.

Bien, también, que el actual Primer Mandatario haya instado a dar un paso más para no quedarse estancado en el mero apoyo discursivo a una población harta de la ausencia de libertades, víctima de infinidad de atropellos a los derechos humanos, hambrienta y enferma como lo es hoy la cubana.

Mal que esto se dé cuando en los centros de salud, en los hospitales y en los centros médicos mexicanos haya ausencia de medicamentos, de materiales de curación, de reactivos de laboratorio, de equipos y hasta de médicos para atender a una población que también está enferma y hambrienta en México.

Y es que no son pocos los colegas que en estos días han reportado estos verdaderos dramas humanos tanto en las instalaciones médicas del IMSS como del ISSSTE, lo mismo que en los institutos nacionales (Nutrición, Cardiología, Cancerología, etc.) aunque es en la que atiende a la burocracia federal, la encabezada por Luis Antonio Ramírez Pineda, donde desde hace meses hay una verdadera crisis humanitaria.

¿No puede mi General o no puede la 4T?

Un militar, el General Jens Pedro Lohmann Iturburu, es el encargado de avituallar al ISSSTE, toda vez que es el director normativo de Administración y Finanzas.

Un avituallamiento más que fallido. Peor que la escasez que se vivió durante las corruptas gestiones del veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares y del chihuahuense José Reyes Baeza Terrazas, lo cual ya es un decir.

Los pagos que se tenían que hacer por medicamentos, dispositivos medios e incluso, por mantenimiento de algunos equipos de imagenología, simplemente se han retrasado.

Y a en la cresta de la ola, mi General se fue a la India a comprar medicamentos, apenas en abril.

Medicamentos que se producen en México en, cuando menos, 140 farmacéuticas locales.

Y las compras, claro, se hicieron sin licitar.

Y es la hora en que ni los adquiridos en India llegan a las farmacias de la institución que aparentemente brinda servicios sociales y asistenciales a los trabajadores que sirven al Estado mexicano y a sus familias.

¿Falla mi General Lohmann o, de plano, falla la 4T?

¿Usted qué cree?

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