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Velia María Hontoria ÁlvarezHace unos días fuimos citados a una reunión, donde asistiría el secretario de Hacienda de la Federación el señor Rogelio Ramírez de la O cerca de cuatrocientos empresarios, de toda la república dejamos actividades, cancelamos compromisos, para poder tener un diálogo con la persona que dirige la SAT, donde se gestiona por medio de los impuestos, que se recaudan gracias al trabajo que se elabora en nuestras empresas, el crecimiento económico de nuestro país.Una gran esperanza crecía en mi persona, pues le he seguido la pista, desde aquel agosto del 2021, cuando como tercer titular de esta secretaria que tomará el cargo –en menos de tres años- ante la cámara de diputados, había señalado que su llegada mejoraría la relación entre los sectores públicos y privados, con el objetivo de estimular inversiones.

Cito al texto “El crecimiento económico debe alcanzar a todos. El compromiso del gobierno y la secretaria será propiciar un buen clima económico, confianza con los empresarios e inversionistas, condiciones de competencia macroeconómica, fiscales y regulatoria, y, de gobernabilidad para estimular la mayor inversión” algo que desafortunadamente no se ha logrado, las inversiones escasean, las relaciones siguen siendo distantes y frías; incomprensibles misceláneas se exponen y nuevos decretos se cocinan, en donde no se logra entender, aun menos captar cuál es el objetivo o la razón, con la que se impulsará el desarrollo y el crecimiento de un país, asolado no solo por la delincuencia sino también por una pandemia; lo que ha provocado un importante incremento de personas en estado de pobreza, a pesar de los “cuantiosos regalos” que dizque sirven, para que las personas progresen y salgan de sus apuros, de su angustiosa pobreza, de la falta de empleos, extendiéndose –malamente y en desorden- la economía informal.

Todas las preguntas se quedaron sin respuesta, pues el secretario, soltó una serie de palabras sin hilo, que se cuajaban temblorosas, para emitir el gran y silencioso mensaje: el empresariado no cabe en la economía de este país, nada importan sus inquietudes o necesidades.

Esto lo dijo en el mayor de los silencios, cuando decidió levantarse y dejarnos pasmados con su anuncio de: termino el mensaje y me retiro. Recordé aquella frase, que decía Charles Bukowski y que leí en las atinadas notas financieras, que me envía Lalo “La tristeza es causada por la inteligencia. Cuanto más entiendes ciertas cosas, más desearías no comprenderlas” y pues sí, este gobierno paso a hecho, certifica que basa su éxito en el más llano de los populismos, en el absurdo decir sin hacer. Y, nosotros, pues aquí seguimos trabajando, picando piedra, sosteniendo la economía y los sueldos de todo este gran gobierno.

Aceptando, con nuestro ¿tímido, aguantador, prudente, perenne, encogido, amable? silencio, lamentables recortes en presupuestos, que nos daban certeza a todos los ciudadanos, hoy ya no existen. Ejemplos bien sé que sobran, hoy me ciño al que sufre mi casa, perdimos a un ser muy querido para nuestra familia COPLAINSA, por la escases y mala atención que ofrece el ISSTE nos dejaron sin el Ing. Samuel Torres Sumoza, un hombre íntegro, un especialista en metrología, un célebre maestro del CONALEP plantel Celaya, a quien se le cortaron los sueños y a su familia la esperanza; por la falta de especialización médica, así como la espeluznante escasez de medicamentos, instrumental y mínimos requerimientos de seguridad.

No puedo concebir, como nos mantenemos soportando este absurdo silencio. Quedé en cada uno de nosotros, en nuestra conciencia, funcionarios, ciudadanos, mexicanos todos, la muerte de tantos y lo que cada uno, desde su trinchera aboné a la vida.

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