28 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Práctica Deliberada y Resiliencia

4 minutos de lectura

G. Saúl García Cornejo.

El común de las personas pocas veces consideramos para la vida diaria y para eventos importantes, la aplicación de la Psicología. Y por supuesto que influye en nosotros ya en forma consciente o no. Al igual para el ejercicio cívico. No olvidemos que sobre todo la última elección tuvo carga psicológica de gran envergadura: “Esperanza y Cambio”.

¿Si no de qué otra manera se desbordó cierto sector social a las urnas electorales en 2018? Luego de una campaña electoral que llamo de “Pancarta Política”, en razón de que sólo hubo enunciados, pero no fundamentos que precisaran lo propuesto. Hoy podemos dar razón de ello: No hay un plan de desarrollo que sea congruente y consecuente con la realidad que vivimos los mexicanos y menos aún para la crisis de salud pública y sus consecuencias que parecen llevarnos al colapso. Y no es la visión sólo de los supuestos enemigos del nuevo régimen, es un hecho notorio. (En realidad son socios a modo, porque el neoliberalismo sigue tan campante).

Así pues, la práctica es la repetición constante de nuestras acciones en cualquier sentido y que nos van dando la experiencia en determinados asuntos incluyendo los profesionales, los políticos y hasta en el plano sentimental. Es decir, en cualquier actividad o acción humana. Algunos podrán decir que se puede convertir en un conductismo cuando reiteramos una acción bajo determinado estímulo. Como pasó sí, en las elecciones del 2018, qué se llevó a ciertos electores por un camino bajo el estímulo psicológico de la concreción de la esperanza en llegar a un nivel mejor de vida, incluso su servidor creí en el combate a la corrupción –por lo que decidí sumarme- pero hoy, al igual que millones de compatriotas tengo “otros datos” como respuesta.

Hay en esa práctica constante la opción: Repetir lo mismo y que nos llevaría al estancamiento con lo que significa; y dejar lo “automático” para caminar en forma deliberada en esa acumulación de experiencia, es decir, calificar y contar los errores para de ellos, mejorar la práctica y la experiencia que nos conduce a irnos perfeccionando. ¿Cuál parece ser la experiencia acumulada a lo largo del camino del Presidente de México?

Aunque la pregunta importante -y su respuesta- no es ésa. Es para los ciudadanos: ¿Por qué seguimos eligiendo al equivocado? Falta de experiencia deliberada es una respuesta razonablemente lógica. Y es que seguimos una conducta repetitiva errónea y nos vuelven a timar. No aprendemos de nuestros errores. En Fin.

La resiliencia, palabra rimbombante para explicar algo muy simple: Recuperarse ante la adversidad. Por supuesto haciendo uso de la práctica deliberativa y de los errores o las malas experiencias incluso, sacar algo positivo. Esa es una respuesta alentadora para ubicarnos como ciudadanos que tenemos en realidad el Poder del Cambio. Sí, sigo insistiendo: La respuesta y solución tiene que salir de cada uno de nosotros. En suma se llama Soberanía Popular. Ya tenemos larga experiencia en que las promesas de campaña no se cumplen o apenas son un mero atisbo. Por eso la falta de credibilidad en variopintos políticos. AMLO no es la excepción: Un hombre obsesionado con un proyecto personal de sentarse en la Silla Máxima, pero que no sirve a los mexicanos. Por desgracia le pasó lo mismo en la práctica, lo que tanto criticó de los demás se ha convertido en su marca, en la desventura para más de 120 millones de compatriotas. No es seguro que muchos esperen hasta el 2024, para ungir a otro personaje como el que hoy raya en la Idiocracia. Las cosas se pueden salir del cauce por una razón vital: La jodencia galopante actual y que hace más de 100 años, catapultó el movimiento revolucionario, por más que quiero equivocarme, sí. Pero las circunstancias dictan otro destino inmediato.

Usemos la psicología social, bien aplicada. Los líderes políticos, empresariales, sindicales y obreros, los intelectuales, los opinadores, los ciudadanos más pensantes (más de dos tercios de los electores, incluidos los abstencionistas); tienen que salir del confort y reaccionar ante los hechos: poner un alto al Presidente en lo que esté equivocado, qué después de todo es un mandatario, no un mandante. ¿Qué opinan, mis estimados lectores?

Deja un comentario