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Chispitas de lenguaje
Enrique R. Soriano Valencia

El pasado fin de semana, se entregaron los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos de América, el muy codiciado Óscar. Sin embargo, escuché en muchos medios audiovisuales ‒incluso, también lo leí en impresos‒ formas inapropiadas para referirse a estos galardones. Por su expectación ‒más aún porque en esta ocasión el primer Óscar en la categoría de película extranjera lo recibió la controvertida Roma‒, también en la calle oí referencias a los premios.


El nombre del premio es Óscar. De ahí parte todas las razones que esgrimo. En inglés, desde luego, se escribe sin tilde en la vocal o porque ese idioma no tiene ese signo. Pero en español, es obligatorio marcarlo. Por supuesto, es una adaptación obligada al pasar de ese idioma al nuestro. Es como referirse a China con este nombre, si en el idioma original ni siquiera usa el alfabeto que nosotros aplicamos y, por supuesto, el sonido de su nombre es diferente al original.


También es falso que las mayúsculas no lleven acento gráfico. Las Academias de la lengua jamás las han exentado de llevarlo. No obstante, entre el profesorado de escuelas primarias en México corre la idea como cierta. Por ello, hay muchas de generaciones afectadas por ese error (he explicado cientos de veces en diferentes foros y reuniones que es una falta dejar de tildar las mayúsculas). Por ello, en español, el nombre del premio se enuncia con tilde: Óscar.


Ahora, la dificultad más común es la pluralización. En nuestro idioma, las palabras que terminan en consonante deben agregar la terminación ‒es para plurales. Es decir, ‘pared’, se pluraliza como ‘paredes’; ‘árbol’, ‘árboles’; ‘radar’, ‘radares’. Sin embargo, en el caso del premio no aplica, pues no son diferentes premios, sino uno solo en distintas modalidades. Por ello mismo, es una barbaridad solo agregar una consonante s al nombre para referirse a ellos. Eso ni siquiera correspondería al español. Es decir, ni *Óscars u Óscares aplica para referirse a los premios.
Comparemos otro famoso premio, el Nobel. Hay varias modalidades de este galardón. Su diferencia con el Óscar es que es menos popular. Por esa misma razón es menos común escuchar o leer amplios comentarios al respecto. Pero comparado con su pluralización, es normal leer «Los premios Nobel» y no *«Los premios Nobeles o Nobels». Como los Óscar, son varias las categorías (el de Literatura, el de Física, el de Química, etc.). No obstante ello, se mantiene el nombre del reconocimiento y solo se pluralizan las palabras que le rodean. Por lo tanto, son los premios Óscar.


Incluso, debe mantenerse en singular el nombre del premio aún para refiriere al conjunto de categorías o, como en el caso de Cuarón, para indicar los recibidos en diferentes años y por las distintas modalidades. Esto es, «Los Óscar para Alfonso Cuarón han sido por mejor director, mejor película extranjera y mejor fotografía».


El nombre del premio es Óscar, pero su representación es la estatuilla. Cuando hablamos de estas representaciones, se vuelve un nombre común. Por ejemplo, un soldado puede recibir una medalla por Valor; otra, cumplimiento de su deber. Entonces ha recibido varias condecoraciones que ostenta en su uniforme. Por lo tanto, regresando a los premios Óscar, sí se pluraliza y se enuncia en minúscula si se dice: «Cuarón posó con sus óscares para la prensa», cual si fueran las diferentes medallas de un soldado.

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